/ domingo 10 de noviembre de 2019

Alan Turing


A continuación comentaremos sobre la vida del científico que ayudó a descifrar los códigos nazis durante la Segunda Guerra Mundial...

Con lo que salvó un número incontable de vidas, y ayudó a que los Aliados se alzaran con la victoria en ese conflicto.

PRIMEROS AÑOS

Alan Mathison Turing nació el 23 de junio de 1912 en Londres, Inglaterra. Su padre trabajaba en el Servicio Civil británico en la India, por lo que pasaba largos períodos en ese país –colonia inglesa en esa época–, a veces en compañía de su madre, así que Alan creció, junto con su hermano, sin la presencia de sus padres.

Turing ingresa a Sherborne, un internado muy antiguo de Inglaterra. Obtiene un bajo rendimiento en la mayoría de las materias y deportes. Sin embargo, en ciencias y matemáticas destaca rápidamente. En este lugar Turing desarrolla una amistad muy especial con un compañero, Christopher Morcom, quien, además de inteligente, era popular y destacaba en todas las materias y deportes. Los dos se presentan a los exámenes para ingresar al Trinity College de Cambridge en diciembre de 1929.

Morcom aprueba los exámenes, pero Turing no. Sin embargo, su amigo íntimo jamás ingresa al Trinity College, ya que fallece al año siguiente por complicaciones de tuberculosis. Esto deja completamente solo a Turing –sus padres continuaban ausentes–, por lo que decide intentar nuevamente su ingreso a la universidad y conseguir los logros que los dos hubieran hecho juntos.

En 1931 Turing ingresa al King´s College de Cambridge. En este centro lo más importante era el estudio de las matemáticas, y no los deportes o la popularidad, por lo que resulta un mejor lugar para sus estudios. Se gradúa con honores, y recibe un apoyo para continuar su trabajo de investigación como posgraduado en el mismo centro. En 1936 publica su mayor logro matemático, el artículo “Sobre números computables, con una aplicación al entscheidungsproblem”.

Su trabajo era tan original que la Sociedad Matemática de Londres decidió que sólo había una persona en el mundo capaz de evaluarlo: el profesor norteamericano Alonzo Church, de la Universidad de Princeton, quien era un especialista en lógica. El profesor Church queda tan impresionado con su trabajo, que lo invita a estudiar el doctorado en su universidad, bajo su tutela. Turing acepta, con la anuencia de su mentor en Cambridge, Max Newman, y obtiene el grado de doctor en 1938.

La manera en que abordó su investigación fue en términos de una máquina, ahora conocida como la “máquina de Turing”, la cual se considera la primera computadora –contaba con varios elementos de las computadoras actuales, como una secuencia de instrucciones y una memoria–.

BLETCHLEY PARK

La Escuela de codificación y desciframiento gubernamental (Government code and cypher school, GCCS), ubicada en la pequeña ciudad de Bletchley Park, Inglaterra, fue creada con el fin de descifrar los códigos secretos de los países enemigos. Turing se presentó a trabajar en este centro en cuanto estalló la guerra, en 1939, con el fin de ayudar al desciframiento de los códigos nazis.

Bletchley Park contaba con una fuerza laboral de 10,000 personas, entre las que había ingenieros, matemáticos, lingüistas y expertos en otros campos. Hay que mencionar que dos terceras partes de su personal eran mujeres. Este centro era ideal para que Turing desarrollara todas sus ideas, sin problemas de presupuesto o de equipo de trabajo, además de contar con la presión de la guerra como un fuerte aliciente.

En cierta ocasión enviaron una carta al primer ministro de Inglaterra, Winston Churchill, para quejarse de la falta de recursos, por lo que éste ordenó tajantemente: “asegúrense, como alta prioridad, de que cuenten con todo lo necesario, e infórmenme directamente de todo lo que se realice”.

En Bletchley Park tuvo Turing su única relación con una mujer, Joan Clarke, quien era una matemática brillante de Cambridge. Tras varios meses de salir juntos, Turing le propone matrimonio en 1941. Sin embargo, después recapacita al darse cuenta de que la quería como una hermana, y no de la forma en que se debe amar a una novia. Turing le confiesa sus tendencias homosexuales y poco después rompe el compromiso, además de asegurarse de que no vuelvan a laborar en el mismo turno.

EL CÓDIGO ENIGMA

Los nazis coordinaban los movimientos de sus tropas y otros recursos mediante mensajes inalámbricos. Debido a que estos mensajes podían ser escuchados por sus enemigos, recurrieron a brillantes códigos de encriptado. De estos, el más utilizado era el código Enigma, basado en el uso de una pequeña máquina electromecánica que los encriptaba antes de enviarlos en clave Morse.

La máquina de desciframiento estaba basada en la BOMBA, una máquina creada en Polonia por varios científicos de ese país, quienes la compartieron con el equipo de Turing unas semanas antes de la invasión alemana. Sin embargo, los alemanes mejoraron sus códigos, por lo que en Bletchley Park crearon una versión mejorada de la misma, llamada la BOMBE.

Aunque Turing diseñó el algoritmo de esta máquina, es necesario dejar en claro que fue una labor de equipo, llevada a cabo por varios especialistas brillantes. A partir de este desarrollo fue posible decodificar una gran cantidad de mensajes de los alemanes y japoneses, con lo que sabían con antelación muchos de sus movimientos. Incluso, se ha dicho que se enteraron del ataque a Pearl Harbor antes de que sucediera, pero no avisaron con el fin de que los Estados Unidos de América entraran a la guerra.

Conforme avanzó la guerra, los alemanes desarrollaron un código de encriptado superior, el Lorenz, el cual no podía ser descifrado por ninguna máquina electromecánica, como la BOMBE. En este momento entra en escena un joven ingeniero, llamado Thomas H. Flowers, quien propone el uso de válvulas de vacío para desarrollar una descifradora electrónica.

Las válvulas de vacío eran consideradas como poco confiables, ya que fallaban demasiado en los radios. Sin embargo, Flowers comprueba que su fallo se debía a que los radios son encendidos y apagados varias veces al día, pero si se dejan en funcionamiento continuo su confiabilidad aumenta considerablemente.

Gracias a la propuesta de Flowers, se desarrolla Colossus, la cual fue la primera computadora electrónica –meses antes de que en los Estados Unidos se fabricara la ENIAC–, y fue de gran ayuda para descifrar los mensajes nazis, y sobre todo en la invasión aliada a Normandía, el 6 de junio de 1944.

LA TRAGEDIA

Al finalizar la guerra, Turing acepta un puesto en la Universidad de Manchester. En este lugar sufre un robo en su casa, llevado a cabo por un amigo de su compañero homosexual, en 1952. Este ladrón pensó que, debido a su condición, Turing no lo denunciaría, pero se equivocó, por lo que fue apresado.

Sin embargo, a Turing le fue peor, ya que al descubrirse que era homosexual fue arrestado por el crimen de “gran indecencia” (la homosexualidad era un delito en Inglaterra en esa época), por lo que fue condenado a someterse a un proceso de castración química mediante la inyección de estrógenos –poco importó que hubiera ayudado a ganar la guerra–. Alan Mathison Turing se suicidó el 7 de junio de 1954.

EL LEGADO

En la Nochebuena de 2013 la reina Elizabeth II de Inglaterra otorgó el perdón real póstumo al científico Alan Turing. En julio de este año el Banco de Inglaterra anunció que los nuevos billetes de 50 libras, que saldrán a circulación en el 2021, llevarán la imagen de este gran científico. Asimismo, en 2017 se aprobó en Inglaterra y Gales la llamada informalmente “ley de Alan Turing”, que perdona a título póstumo a los hombres condenados por la antigua ley que penalizaba la homosexualidad.

Turing fue condecorado con la Orden del Imperio Británico por su trabajo en la guerra –premio al que nunca dio demasiada importancia–. Su contribución al desarrollo de las computadoras fue fundamental, por lo que se considera como el padre de la computación. Sólo podemos imaginar los desarrollos que hubieran sido posibles si Turing no fallece poco antes de cumplir 42 años. Aunque también podemos pensar, con cierto temor, qué hubiera pasado si el suicidio ocurre antes de la Segunda Guerra Mundial.

  • e-mail: rodolfoechavarria@eluniversodemaxwell.com


A continuación comentaremos sobre la vida del científico que ayudó a descifrar los códigos nazis durante la Segunda Guerra Mundial...

Con lo que salvó un número incontable de vidas, y ayudó a que los Aliados se alzaran con la victoria en ese conflicto.

PRIMEROS AÑOS

Alan Mathison Turing nació el 23 de junio de 1912 en Londres, Inglaterra. Su padre trabajaba en el Servicio Civil británico en la India, por lo que pasaba largos períodos en ese país –colonia inglesa en esa época–, a veces en compañía de su madre, así que Alan creció, junto con su hermano, sin la presencia de sus padres.

Turing ingresa a Sherborne, un internado muy antiguo de Inglaterra. Obtiene un bajo rendimiento en la mayoría de las materias y deportes. Sin embargo, en ciencias y matemáticas destaca rápidamente. En este lugar Turing desarrolla una amistad muy especial con un compañero, Christopher Morcom, quien, además de inteligente, era popular y destacaba en todas las materias y deportes. Los dos se presentan a los exámenes para ingresar al Trinity College de Cambridge en diciembre de 1929.

Morcom aprueba los exámenes, pero Turing no. Sin embargo, su amigo íntimo jamás ingresa al Trinity College, ya que fallece al año siguiente por complicaciones de tuberculosis. Esto deja completamente solo a Turing –sus padres continuaban ausentes–, por lo que decide intentar nuevamente su ingreso a la universidad y conseguir los logros que los dos hubieran hecho juntos.

En 1931 Turing ingresa al King´s College de Cambridge. En este centro lo más importante era el estudio de las matemáticas, y no los deportes o la popularidad, por lo que resulta un mejor lugar para sus estudios. Se gradúa con honores, y recibe un apoyo para continuar su trabajo de investigación como posgraduado en el mismo centro. En 1936 publica su mayor logro matemático, el artículo “Sobre números computables, con una aplicación al entscheidungsproblem”.

Su trabajo era tan original que la Sociedad Matemática de Londres decidió que sólo había una persona en el mundo capaz de evaluarlo: el profesor norteamericano Alonzo Church, de la Universidad de Princeton, quien era un especialista en lógica. El profesor Church queda tan impresionado con su trabajo, que lo invita a estudiar el doctorado en su universidad, bajo su tutela. Turing acepta, con la anuencia de su mentor en Cambridge, Max Newman, y obtiene el grado de doctor en 1938.

La manera en que abordó su investigación fue en términos de una máquina, ahora conocida como la “máquina de Turing”, la cual se considera la primera computadora –contaba con varios elementos de las computadoras actuales, como una secuencia de instrucciones y una memoria–.

BLETCHLEY PARK

La Escuela de codificación y desciframiento gubernamental (Government code and cypher school, GCCS), ubicada en la pequeña ciudad de Bletchley Park, Inglaterra, fue creada con el fin de descifrar los códigos secretos de los países enemigos. Turing se presentó a trabajar en este centro en cuanto estalló la guerra, en 1939, con el fin de ayudar al desciframiento de los códigos nazis.

Bletchley Park contaba con una fuerza laboral de 10,000 personas, entre las que había ingenieros, matemáticos, lingüistas y expertos en otros campos. Hay que mencionar que dos terceras partes de su personal eran mujeres. Este centro era ideal para que Turing desarrollara todas sus ideas, sin problemas de presupuesto o de equipo de trabajo, además de contar con la presión de la guerra como un fuerte aliciente.

En cierta ocasión enviaron una carta al primer ministro de Inglaterra, Winston Churchill, para quejarse de la falta de recursos, por lo que éste ordenó tajantemente: “asegúrense, como alta prioridad, de que cuenten con todo lo necesario, e infórmenme directamente de todo lo que se realice”.

En Bletchley Park tuvo Turing su única relación con una mujer, Joan Clarke, quien era una matemática brillante de Cambridge. Tras varios meses de salir juntos, Turing le propone matrimonio en 1941. Sin embargo, después recapacita al darse cuenta de que la quería como una hermana, y no de la forma en que se debe amar a una novia. Turing le confiesa sus tendencias homosexuales y poco después rompe el compromiso, además de asegurarse de que no vuelvan a laborar en el mismo turno.

EL CÓDIGO ENIGMA

Los nazis coordinaban los movimientos de sus tropas y otros recursos mediante mensajes inalámbricos. Debido a que estos mensajes podían ser escuchados por sus enemigos, recurrieron a brillantes códigos de encriptado. De estos, el más utilizado era el código Enigma, basado en el uso de una pequeña máquina electromecánica que los encriptaba antes de enviarlos en clave Morse.

La máquina de desciframiento estaba basada en la BOMBA, una máquina creada en Polonia por varios científicos de ese país, quienes la compartieron con el equipo de Turing unas semanas antes de la invasión alemana. Sin embargo, los alemanes mejoraron sus códigos, por lo que en Bletchley Park crearon una versión mejorada de la misma, llamada la BOMBE.

Aunque Turing diseñó el algoritmo de esta máquina, es necesario dejar en claro que fue una labor de equipo, llevada a cabo por varios especialistas brillantes. A partir de este desarrollo fue posible decodificar una gran cantidad de mensajes de los alemanes y japoneses, con lo que sabían con antelación muchos de sus movimientos. Incluso, se ha dicho que se enteraron del ataque a Pearl Harbor antes de que sucediera, pero no avisaron con el fin de que los Estados Unidos de América entraran a la guerra.

Conforme avanzó la guerra, los alemanes desarrollaron un código de encriptado superior, el Lorenz, el cual no podía ser descifrado por ninguna máquina electromecánica, como la BOMBE. En este momento entra en escena un joven ingeniero, llamado Thomas H. Flowers, quien propone el uso de válvulas de vacío para desarrollar una descifradora electrónica.

Las válvulas de vacío eran consideradas como poco confiables, ya que fallaban demasiado en los radios. Sin embargo, Flowers comprueba que su fallo se debía a que los radios son encendidos y apagados varias veces al día, pero si se dejan en funcionamiento continuo su confiabilidad aumenta considerablemente.

Gracias a la propuesta de Flowers, se desarrolla Colossus, la cual fue la primera computadora electrónica –meses antes de que en los Estados Unidos se fabricara la ENIAC–, y fue de gran ayuda para descifrar los mensajes nazis, y sobre todo en la invasión aliada a Normandía, el 6 de junio de 1944.

LA TRAGEDIA

Al finalizar la guerra, Turing acepta un puesto en la Universidad de Manchester. En este lugar sufre un robo en su casa, llevado a cabo por un amigo de su compañero homosexual, en 1952. Este ladrón pensó que, debido a su condición, Turing no lo denunciaría, pero se equivocó, por lo que fue apresado.

Sin embargo, a Turing le fue peor, ya que al descubrirse que era homosexual fue arrestado por el crimen de “gran indecencia” (la homosexualidad era un delito en Inglaterra en esa época), por lo que fue condenado a someterse a un proceso de castración química mediante la inyección de estrógenos –poco importó que hubiera ayudado a ganar la guerra–. Alan Mathison Turing se suicidó el 7 de junio de 1954.

EL LEGADO

En la Nochebuena de 2013 la reina Elizabeth II de Inglaterra otorgó el perdón real póstumo al científico Alan Turing. En julio de este año el Banco de Inglaterra anunció que los nuevos billetes de 50 libras, que saldrán a circulación en el 2021, llevarán la imagen de este gran científico. Asimismo, en 2017 se aprobó en Inglaterra y Gales la llamada informalmente “ley de Alan Turing”, que perdona a título póstumo a los hombres condenados por la antigua ley que penalizaba la homosexualidad.

Turing fue condecorado con la Orden del Imperio Británico por su trabajo en la guerra –premio al que nunca dio demasiada importancia–. Su contribución al desarrollo de las computadoras fue fundamental, por lo que se considera como el padre de la computación. Sólo podemos imaginar los desarrollos que hubieran sido posibles si Turing no fallece poco antes de cumplir 42 años. Aunque también podemos pensar, con cierto temor, qué hubiera pasado si el suicidio ocurre antes de la Segunda Guerra Mundial.

  • e-mail: rodolfoechavarria@eluniversodemaxwell.com
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