/ sábado 3 de octubre de 2020

Así vivieron | El doctor que quiso ser vaquero, bailarín y alcalde

Los presidentes municipales, como personajes principales de su pueblo en el ejercicio del poder viven transformaciones en su personalidad, es normal que al término de su ejercicio administrativo no solo pierdan su trabajo gubernamental, también pierden a sus colaboradores, compadres, amigos, familia, bueno hasta el perro.

Hay razones para entenderlo, quien aspira a un puesto de elección popular, cualquiera que sea, además de la preparación académica que debe de tener, también se necesita, experiencia, conocer la problemática de su ciudad y carisma, esto último muchas veces los partidos políticos o quienes deciden en designar a los candidatos se centran como único requisito, no importando la preparación y liderazgo del aspirante, apuestan en el CARISMA, en las campañas políticas y en base a que el desarrollo de estas son de sonrisa, besos, abrazos, baile, tener condición física para caminar gran parte del día y prometer y prometer, así se conquistan los votos para llegar a gobernar.

De ahí que muchas veces nos sorprende las actitudes de los ediles al tomar protesta y al sentir la mullida silla de su despacho desarrollan una transformación total, al ver a su amplio personal que engrosa la nómina municipal y que por ley son sus empleados, los eventos públicos donde generalmente al calor del aplauso, de las porras y los vivas el sentido de la autoestima sube como la espuma, de ahí aquel candidato humilde, sencillo, apapachador y sonriente empieza a generar otro tipo de carácter.

Todo lo anterior viene por la licencia que el jueves anterior presentó ante el ayuntamiento de Ciudad Victoria el Doctor Xicoténcatl González Uresti, quien no pudo completar el periodo de tres años al frente de la comuna de la capital del estado por el mal gobierno que él encabezó y ante la crisis social que generó, lo mejor que pudo decidir en sus 24 meses al frente de ese ayuntamiento fue retirarse y salir por la puerta de atrás.

Xico como es mejor conocido en su ciudad; es un buen galeno, es empresario y quien junto con un grupo de médicos dirigen una clínica particular; hace 4 años contendió por la alcaldía de esa ciudad siendo candidato independiente; disfrazado como personaje de las películas de Jorge Negrete, con sombrero de charro, botas y a caballo buscaba el voto en las colonias, ofreciendo bienestar y voz al ciudadano, con el argumento que era un candidato del pueblo y para el pueblo, sus promesas no le alcanzaron y perdió en la elección donde Oscar Almaraz Smer ganó y llevó una buena administración de dos años.

En el 2018 el mismo Xicoténcatl vuelve a contender y ya con las siglas del PAN, con su mismo personaje de vaquero y con una adhesión a su personalidad, cual chavorruco vestía con mayones, playeras pegadas y tenis para practicar zumba en las plazas públicas, como todo un experto bailarín con sus coreografías exóticas; la expectativa que generó como candidato y ahora respaldado por Acción Nacional le sirvió para ganar en la contienda derrotando a Almaraz que buscaba una reelección y del cual no le alcanzaron los votos, de ahí González Uresti, llega a la presidencia con una carpeta grande de compromisos.

¿Pero qué le pasó al Doctor Xico?

Al alcalde de Ciudad Victoria se le llenó de humo su cabeza y se le olvidó gobernar para dedicarse a divagar, a seguir personificando al vaquero de pueblo y a mostrarse como maestro de danza, haciéndose el chistoso y al momento de que aparecían los problemas culpaba a las administraciones anteriores; pero los meses y el atraso en los servicios básicos se agravaron y el alcalde en vez de afrontarlos, buscaba excusas y argumentos que no convenció a nadie.

En el devenir de los días, la mala calidad del servicio de agua potable en toda ciudad, el mal estado de la mayoría de las calles, la corrupción en la dirección de tránsito, la falta de unidades recolectoras de basura, el deficiente alumbrado público, además el atraso en pagos a proveedores y la falta de atención a la población fue en sí el cúmulo de problemas que llevaron a que Xico González haya sido catalogado como uno de los peores alcaldes del país; ante el descontento y arrepentimiento de la ciudadanía que pensó que ese candidato carismático y bailarín sería un gran presidente municipal, pero el tiempo lo descubrió, no es lo mismo ser candidato que gobernante.

Lo invito a que me escuche en el ABC del análisis de lunes a viernes de 7:00 a 8:00 de la mañana por ABC Radio Tampico, 89.3 de FM.

jvela@elsoldetampico.com.mx

fb: Jorge Vela Villarreal

@jorgevelavi

Los presidentes municipales, como personajes principales de su pueblo en el ejercicio del poder viven transformaciones en su personalidad, es normal que al término de su ejercicio administrativo no solo pierdan su trabajo gubernamental, también pierden a sus colaboradores, compadres, amigos, familia, bueno hasta el perro.

Hay razones para entenderlo, quien aspira a un puesto de elección popular, cualquiera que sea, además de la preparación académica que debe de tener, también se necesita, experiencia, conocer la problemática de su ciudad y carisma, esto último muchas veces los partidos políticos o quienes deciden en designar a los candidatos se centran como único requisito, no importando la preparación y liderazgo del aspirante, apuestan en el CARISMA, en las campañas políticas y en base a que el desarrollo de estas son de sonrisa, besos, abrazos, baile, tener condición física para caminar gran parte del día y prometer y prometer, así se conquistan los votos para llegar a gobernar.

De ahí que muchas veces nos sorprende las actitudes de los ediles al tomar protesta y al sentir la mullida silla de su despacho desarrollan una transformación total, al ver a su amplio personal que engrosa la nómina municipal y que por ley son sus empleados, los eventos públicos donde generalmente al calor del aplauso, de las porras y los vivas el sentido de la autoestima sube como la espuma, de ahí aquel candidato humilde, sencillo, apapachador y sonriente empieza a generar otro tipo de carácter.

Todo lo anterior viene por la licencia que el jueves anterior presentó ante el ayuntamiento de Ciudad Victoria el Doctor Xicoténcatl González Uresti, quien no pudo completar el periodo de tres años al frente de la comuna de la capital del estado por el mal gobierno que él encabezó y ante la crisis social que generó, lo mejor que pudo decidir en sus 24 meses al frente de ese ayuntamiento fue retirarse y salir por la puerta de atrás.

Xico como es mejor conocido en su ciudad; es un buen galeno, es empresario y quien junto con un grupo de médicos dirigen una clínica particular; hace 4 años contendió por la alcaldía de esa ciudad siendo candidato independiente; disfrazado como personaje de las películas de Jorge Negrete, con sombrero de charro, botas y a caballo buscaba el voto en las colonias, ofreciendo bienestar y voz al ciudadano, con el argumento que era un candidato del pueblo y para el pueblo, sus promesas no le alcanzaron y perdió en la elección donde Oscar Almaraz Smer ganó y llevó una buena administración de dos años.

En el 2018 el mismo Xicoténcatl vuelve a contender y ya con las siglas del PAN, con su mismo personaje de vaquero y con una adhesión a su personalidad, cual chavorruco vestía con mayones, playeras pegadas y tenis para practicar zumba en las plazas públicas, como todo un experto bailarín con sus coreografías exóticas; la expectativa que generó como candidato y ahora respaldado por Acción Nacional le sirvió para ganar en la contienda derrotando a Almaraz que buscaba una reelección y del cual no le alcanzaron los votos, de ahí González Uresti, llega a la presidencia con una carpeta grande de compromisos.

¿Pero qué le pasó al Doctor Xico?

Al alcalde de Ciudad Victoria se le llenó de humo su cabeza y se le olvidó gobernar para dedicarse a divagar, a seguir personificando al vaquero de pueblo y a mostrarse como maestro de danza, haciéndose el chistoso y al momento de que aparecían los problemas culpaba a las administraciones anteriores; pero los meses y el atraso en los servicios básicos se agravaron y el alcalde en vez de afrontarlos, buscaba excusas y argumentos que no convenció a nadie.

En el devenir de los días, la mala calidad del servicio de agua potable en toda ciudad, el mal estado de la mayoría de las calles, la corrupción en la dirección de tránsito, la falta de unidades recolectoras de basura, el deficiente alumbrado público, además el atraso en pagos a proveedores y la falta de atención a la población fue en sí el cúmulo de problemas que llevaron a que Xico González haya sido catalogado como uno de los peores alcaldes del país; ante el descontento y arrepentimiento de la ciudadanía que pensó que ese candidato carismático y bailarín sería un gran presidente municipal, pero el tiempo lo descubrió, no es lo mismo ser candidato que gobernante.

Lo invito a que me escuche en el ABC del análisis de lunes a viernes de 7:00 a 8:00 de la mañana por ABC Radio Tampico, 89.3 de FM.

jvela@elsoldetampico.com.mx

fb: Jorge Vela Villarreal

@jorgevelavi