/ sábado 20 de junio de 2020

Así vivieron | Los presidentes cómicos

En la historia del país las actuaciones de los mandatarios mexicanos siempre serán objeto de crítica de la ciudadanía, partiendo que llegan al poder por medio del voto popular y de ahí que es muy difícil que el liderazgo de un presidente tenga conforme a todos

La historia política de México ubica a quien ocupa la silla presidencial como héroes y también villanos. El general Lázaro Cárdenas del Río pasó a la historia por la expropiación petrolera, a Miguel Alemán Valdez se le reconoce la modernidad del México de mediados del siglo pasado; Adolfo López Mateos marcó su sexenio por nacionalizar la industria eléctrica; en contra parte cuando se recuerda a Gustavo Diaz Ordaz se le asocia con la matanza de los estudiantes en la plaza de Tlatelolco en la Ciudad de México aquel 2 de octubre de 1968 que popularmente se le agrega “no se olvida”.

Los siguientes mandatarios han sido cuestionados en sus actuaciones en sus sexenios, Luis Echeverría Álvarez se le relaciona con la matanza de Corpus en el año de 1971; José López Portillo fue un político que gustaba de presumir en los medios de comunicación su afición por el deporte y el ejercicio al aire libre; recordado por su frase en aquel informe de gobierno “defenderé al peso como un perro” y nacionalizó la banca.

Miguel de la Madrid Hurtado fue un presidente gris que le tocó vivir las devaluaciones de la moneda y el terremoto de 1985; la llegada al poder de Carlos Salinas de Gortari vino a transformar la figura presidencial, partiendo de su cuestionada elección donde se presumía el fraude electoral, su mano firme contra sus opositores llevó a la cárcel a líderes sindicales, políticos del sexenio anterior, empresarios y ejerció la política en medios; con su famosa frase “ni los veo ni los oigo” refiriéndose a sus opositores los minimizaba y marcaba su estilo de gobernar; fue hasta que llegó 1994 y su gobierno se quebró en mil pedazos. Ernesto Zedillo Ponce de León llegó al poder con rencores contra su antecesor y la clase política, acabó con la “reputación” de la familia Salinas; a Zedillo se le recuerda por su frase “no tengo cash” que le respondió a una artesana que le ofrecía su producto en una gira presidencial.

Vicente Fox Quesada a su llegada al poder quitó la solemnidad en la presidencia con su estilo de gobernar; dejó en el colectivo que quien porta la banda presidencial también puede ser un buen cómico, prefería vestir de mezclilla, camisa vaquera y botas que usar el formal traje, dicharachero, acuñó frases que siguen vigentes como “¿y yo porqué? Para evadir una respuesta a un reportero o la de “comes y te vas” que le dijo al presidente cubano Fidel Castro vía telefónica para invitarlo a que saliera de tierras mexicanas al término de una cumbre; Fox en su sexenio daba nota relevante no por sus acciones públicas más bien por sus equivocaciones en sus declaraciones.

A la llegada de Felipe Calderón Hinojosa quien fue objeto de críticas de gran parte de la población al no reconocerlo como mandatario ya que se presumía fraude en la elección del 2006, “espurio” le gritaban; pasó a la historia aquella frase de “haiga sido como haiga sido”.

Enrique Peña Nieto regresó al PRI al poder y también fue centro de críticas por mostrar su falta de preparación para ejercer el poder presidencial; momentos difíciles pasó al no saber responder los tres libros que han marcado su vida; también a una pregunta de cuánto cuesta el kilo de tortillas, respondió “no soy la señora de la casa” Peña fue un presidente “buleado” en las redes sociales, considerado más como actor galán de telenovelas que político.

Pero si con Peña Nieto se había llegado al clímax de la comedia a partir del 2018 con Andrés Manuel López Obrador al llegar al poder se ha rebasado toda expectativa para dar paso a la nota chusca más que a la política. AMLO con sus conferencias de prensa mañaneras llena los medios y redes sociales con información con cierto humor; gusta de poner apodos a sus opositores, los califica como fifís, conservadores, delincuentes de cuello blanco; con su estilo pausado y donde tiene a los representantes de los medios de comunicación por más de dos horas dando información de todo lo que se le ocurre y contraponiendo a sus mismos colaboradores con datos diferentes.

El avión presidencial ha sido un buen distractor en la opinión pública, primero el anuncio de su venta y a la falta de postores, López Obrador se el ocurrió una rifa de la aeronave, lo relevante es que no se entregará el avión al ganador. La polémica por la cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco; sin escuchar a los expertos dio paso a reconstruir el aeropuerto de Santa Lucía; de la pandemia sus videos invitando a la gente a salir a las calles y abrazarse cuando en contraparte los funcionarios de Salud rogaban a la gente quedarse en casa; la exhibición de empresarios deudores al fisco, la defensa de las propiedades de su director de CFE Manuel Bartlett Diaz y hace unos días dio a conocer un decálogo para estos momentos de pandemia, donde más allá de presentar una acción de su gobierno en torno la crisis económica que se vive dio mensajes espirituales como motivador espiritual.

AMLO como también otros Presidentes de México más allá de sus buenas políticas públicas, sobresalen por ocurrencias y mensajes que confunden a la población, a los empresarios y al mundo con temas superfluos para no hacer frente a los verdaderos problemas del país, es donde se entiende que es el precio de la democracia.

Lo invito a que me escuche de lunes a viernes en el ABC del Análisis por la mañana de 7:00 a 8:00, en ABC Radio Tampico en el 89.3 de FM.

El avión presidencial ha sido un buen distractor en la opinión pública.

  • jorgeluisvelavilla@gmail.com
  • Fb: Jorge Luis Vela Villarreal
  • @jorgevelavi

En la historia del país las actuaciones de los mandatarios mexicanos siempre serán objeto de crítica de la ciudadanía, partiendo que llegan al poder por medio del voto popular y de ahí que es muy difícil que el liderazgo de un presidente tenga conforme a todos

La historia política de México ubica a quien ocupa la silla presidencial como héroes y también villanos. El general Lázaro Cárdenas del Río pasó a la historia por la expropiación petrolera, a Miguel Alemán Valdez se le reconoce la modernidad del México de mediados del siglo pasado; Adolfo López Mateos marcó su sexenio por nacionalizar la industria eléctrica; en contra parte cuando se recuerda a Gustavo Diaz Ordaz se le asocia con la matanza de los estudiantes en la plaza de Tlatelolco en la Ciudad de México aquel 2 de octubre de 1968 que popularmente se le agrega “no se olvida”.

Los siguientes mandatarios han sido cuestionados en sus actuaciones en sus sexenios, Luis Echeverría Álvarez se le relaciona con la matanza de Corpus en el año de 1971; José López Portillo fue un político que gustaba de presumir en los medios de comunicación su afición por el deporte y el ejercicio al aire libre; recordado por su frase en aquel informe de gobierno “defenderé al peso como un perro” y nacionalizó la banca.

Miguel de la Madrid Hurtado fue un presidente gris que le tocó vivir las devaluaciones de la moneda y el terremoto de 1985; la llegada al poder de Carlos Salinas de Gortari vino a transformar la figura presidencial, partiendo de su cuestionada elección donde se presumía el fraude electoral, su mano firme contra sus opositores llevó a la cárcel a líderes sindicales, políticos del sexenio anterior, empresarios y ejerció la política en medios; con su famosa frase “ni los veo ni los oigo” refiriéndose a sus opositores los minimizaba y marcaba su estilo de gobernar; fue hasta que llegó 1994 y su gobierno se quebró en mil pedazos. Ernesto Zedillo Ponce de León llegó al poder con rencores contra su antecesor y la clase política, acabó con la “reputación” de la familia Salinas; a Zedillo se le recuerda por su frase “no tengo cash” que le respondió a una artesana que le ofrecía su producto en una gira presidencial.

Vicente Fox Quesada a su llegada al poder quitó la solemnidad en la presidencia con su estilo de gobernar; dejó en el colectivo que quien porta la banda presidencial también puede ser un buen cómico, prefería vestir de mezclilla, camisa vaquera y botas que usar el formal traje, dicharachero, acuñó frases que siguen vigentes como “¿y yo porqué? Para evadir una respuesta a un reportero o la de “comes y te vas” que le dijo al presidente cubano Fidel Castro vía telefónica para invitarlo a que saliera de tierras mexicanas al término de una cumbre; Fox en su sexenio daba nota relevante no por sus acciones públicas más bien por sus equivocaciones en sus declaraciones.

A la llegada de Felipe Calderón Hinojosa quien fue objeto de críticas de gran parte de la población al no reconocerlo como mandatario ya que se presumía fraude en la elección del 2006, “espurio” le gritaban; pasó a la historia aquella frase de “haiga sido como haiga sido”.

Enrique Peña Nieto regresó al PRI al poder y también fue centro de críticas por mostrar su falta de preparación para ejercer el poder presidencial; momentos difíciles pasó al no saber responder los tres libros que han marcado su vida; también a una pregunta de cuánto cuesta el kilo de tortillas, respondió “no soy la señora de la casa” Peña fue un presidente “buleado” en las redes sociales, considerado más como actor galán de telenovelas que político.

Pero si con Peña Nieto se había llegado al clímax de la comedia a partir del 2018 con Andrés Manuel López Obrador al llegar al poder se ha rebasado toda expectativa para dar paso a la nota chusca más que a la política. AMLO con sus conferencias de prensa mañaneras llena los medios y redes sociales con información con cierto humor; gusta de poner apodos a sus opositores, los califica como fifís, conservadores, delincuentes de cuello blanco; con su estilo pausado y donde tiene a los representantes de los medios de comunicación por más de dos horas dando información de todo lo que se le ocurre y contraponiendo a sus mismos colaboradores con datos diferentes.

El avión presidencial ha sido un buen distractor en la opinión pública, primero el anuncio de su venta y a la falta de postores, López Obrador se el ocurrió una rifa de la aeronave, lo relevante es que no se entregará el avión al ganador. La polémica por la cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco; sin escuchar a los expertos dio paso a reconstruir el aeropuerto de Santa Lucía; de la pandemia sus videos invitando a la gente a salir a las calles y abrazarse cuando en contraparte los funcionarios de Salud rogaban a la gente quedarse en casa; la exhibición de empresarios deudores al fisco, la defensa de las propiedades de su director de CFE Manuel Bartlett Diaz y hace unos días dio a conocer un decálogo para estos momentos de pandemia, donde más allá de presentar una acción de su gobierno en torno la crisis económica que se vive dio mensajes espirituales como motivador espiritual.

AMLO como también otros Presidentes de México más allá de sus buenas políticas públicas, sobresalen por ocurrencias y mensajes que confunden a la población, a los empresarios y al mundo con temas superfluos para no hacer frente a los verdaderos problemas del país, es donde se entiende que es el precio de la democracia.

Lo invito a que me escuche de lunes a viernes en el ABC del Análisis por la mañana de 7:00 a 8:00, en ABC Radio Tampico en el 89.3 de FM.

El avión presidencial ha sido un buen distractor en la opinión pública.

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