/ lunes 22 de junio de 2020

Café a media luz | Comunicación al interior de la 4T

Algo está ocurriendo en los procesos de comunicación al interior del gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador, particularmente en la metodología de la construcción de mensajes y la forma en la que se le están haciendo llegar al jefe del Estado mexicano, pues en la última semana, ante la insistencia de los representantes de la prensa, el mandatario reconoció en dos ocasiones el desconocimiento de algunos detalles de importancia para el proyecto de gobierno que encabeza.

Por principio de cuentas se debe reconocer que López Obrador no está enterado de muchos asuntos del país y, en el sentido estricto del concepto de aparato burocrático, sería algo completamente normal, pues se supone que para eso se ha contratado a un diverso grupo de especialistas que están al frente de las dependencias clave que, en resumen, conforman a esta “transformación”.

No obstante, cada funcionario está obligado a hacer llegar la información correspondiente a AMLO de manera clara, oportuna y construida con datos fidedignos para que el tabasqueño pueda responder de forma contundente a los cuestionamientos lanzados por los reporteros que atiende cada mañana en sus ruedas de prensa, tanto en la capital del país, como por sus giras en las diferentes entidades.

Después de ocurrir la denuncia pública del “BOA” de manera premeditada y que, posteriormente se indicara que el documento había sido construido en las entrañas de un departamento clave para la vida administrativa del Gobierno federal, otras situaciones en el mismo tenor han estado apareciendo.

Insisto, en honor a la verdad, en este caso no se le puede achacar toda la responsabilidad al presidente López. Por el contrario, el detalle de los ruidos y las barreras de los mensajes está en el gabinete.

“Yo no sabía de la existencia del Conapred”, fue parte de una declaración del mandatario cuando se le cuestionó sobre la cancelación del foro contra la discriminación. Además de detallar que participaría un personaje que, en voz del hombre originario de Macuspana, no debería estar allí, sostuvo que dicha dependencia no cumple con los objetivos para los que fue creada y sí representa una fuga de dinero para el gobierno. Por ello está pensando en convertirla en una oficina más pequeña o desaparecerla.

El Conapred fue creado durante la administración de Vicente Fox en abril del 2003, justo cuando AMLO fue jefe de gobierno capitalino y con quien tiene, de forma velada, una fuerte rivalidad. La vida de este órgano se extendió 16 años más, aproximadamente, lo que incluye los mandatos de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto. Administraciones que fueron escrupulosamente observadas y cuestionadas por AMLO.

Por esas tres situaciones escritas en el párrafo anterior, es que me resulta extraño que el presidente López asegurara desconocer la existencia del Conapred.

“Yo no sabía que era por eso”, dijo cuando un reportero le preguntó sobre la estrategia que se implementaría para solucionar la manifestación de comuneros que tenían tomados los terrenos en los que actualmente se construye el aeropuerto “Felipe Ángeles”, los cuales, reclaman el pago justo de sus propiedades y que, dicen, hasta el momento sus peticiones no han encontrado eco en el aparato gubernamental actual.

En las últimas horas, los representantes de la Sedatu declararon que el gobierno no tiene adeudos con los campesinos, lo que enardeció a los inconformes y retaron a la secretaría en cuestión a demostrar lo contrario. Este asunto no tardará en pasar a las manos de AMLO y deberá tener los datos correctos para poder responder las preguntas que se le hagan.

Curiosamente, mientras los desconocimientos ocurren, hay figuras de la 4T que están haciendo una labor de relaciones públicas que me parece interesante y, hasta cierto punto, propositiva, en bien de la estabilidad social a la que debe apostar cualquier gobierno de cualquier nación.

Cito como mero ejemplo al senador morenista Ricardo Monreal quien está “apagando el fuego” en la relación del gobierno con el sector empresarial. Dicho vínculo, según los expertos, de seguirse tensando, traería como consecuencia una problemática considerable, particularmente en materia de desempleo, pues los hombres de negocios, debido a la pandemia y la falta de ingreso por las ventas nulas, no pueden mantener a sus trabajadores en la nómina.

El presidente de la junta de conciliación política del senado exhortó al sector empresarial a “Olvidar enconos, enfrentamientos y desconfianzas y emprender el reencuentro con el ejecutivo Andrés Manuel López Obrador”. La respuesta por parte de los hombres de negocio, en voz del vicepresidente de la Concamin fue: “Es él quien no quiere a los empresarios”, refiriéndose a la postura de AMLO.

Lo cierto es que el presidente López deberá “ajustar tuercas” al interior de su equipo de trabajo pues la negación y el desconocimiento no son las mejores “cartas de presentación” para un mandatario y, por situaciones como esas, el proyecto de nación “en bien de los pobres” sigue siendo cuestionado.

Algo está ocurriendo en los procesos de comunicación al interior del gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador, particularmente en la metodología de la construcción de mensajes y la forma en la que se le están haciendo llegar al jefe del Estado mexicano, pues en la última semana, ante la insistencia de los representantes de la prensa, el mandatario reconoció en dos ocasiones el desconocimiento de algunos detalles de importancia para el proyecto de gobierno que encabeza.

Por principio de cuentas se debe reconocer que López Obrador no está enterado de muchos asuntos del país y, en el sentido estricto del concepto de aparato burocrático, sería algo completamente normal, pues se supone que para eso se ha contratado a un diverso grupo de especialistas que están al frente de las dependencias clave que, en resumen, conforman a esta “transformación”.

No obstante, cada funcionario está obligado a hacer llegar la información correspondiente a AMLO de manera clara, oportuna y construida con datos fidedignos para que el tabasqueño pueda responder de forma contundente a los cuestionamientos lanzados por los reporteros que atiende cada mañana en sus ruedas de prensa, tanto en la capital del país, como por sus giras en las diferentes entidades.

Después de ocurrir la denuncia pública del “BOA” de manera premeditada y que, posteriormente se indicara que el documento había sido construido en las entrañas de un departamento clave para la vida administrativa del Gobierno federal, otras situaciones en el mismo tenor han estado apareciendo.

Insisto, en honor a la verdad, en este caso no se le puede achacar toda la responsabilidad al presidente López. Por el contrario, el detalle de los ruidos y las barreras de los mensajes está en el gabinete.

“Yo no sabía de la existencia del Conapred”, fue parte de una declaración del mandatario cuando se le cuestionó sobre la cancelación del foro contra la discriminación. Además de detallar que participaría un personaje que, en voz del hombre originario de Macuspana, no debería estar allí, sostuvo que dicha dependencia no cumple con los objetivos para los que fue creada y sí representa una fuga de dinero para el gobierno. Por ello está pensando en convertirla en una oficina más pequeña o desaparecerla.

El Conapred fue creado durante la administración de Vicente Fox en abril del 2003, justo cuando AMLO fue jefe de gobierno capitalino y con quien tiene, de forma velada, una fuerte rivalidad. La vida de este órgano se extendió 16 años más, aproximadamente, lo que incluye los mandatos de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto. Administraciones que fueron escrupulosamente observadas y cuestionadas por AMLO.

Por esas tres situaciones escritas en el párrafo anterior, es que me resulta extraño que el presidente López asegurara desconocer la existencia del Conapred.

“Yo no sabía que era por eso”, dijo cuando un reportero le preguntó sobre la estrategia que se implementaría para solucionar la manifestación de comuneros que tenían tomados los terrenos en los que actualmente se construye el aeropuerto “Felipe Ángeles”, los cuales, reclaman el pago justo de sus propiedades y que, dicen, hasta el momento sus peticiones no han encontrado eco en el aparato gubernamental actual.

En las últimas horas, los representantes de la Sedatu declararon que el gobierno no tiene adeudos con los campesinos, lo que enardeció a los inconformes y retaron a la secretaría en cuestión a demostrar lo contrario. Este asunto no tardará en pasar a las manos de AMLO y deberá tener los datos correctos para poder responder las preguntas que se le hagan.

Curiosamente, mientras los desconocimientos ocurren, hay figuras de la 4T que están haciendo una labor de relaciones públicas que me parece interesante y, hasta cierto punto, propositiva, en bien de la estabilidad social a la que debe apostar cualquier gobierno de cualquier nación.

Cito como mero ejemplo al senador morenista Ricardo Monreal quien está “apagando el fuego” en la relación del gobierno con el sector empresarial. Dicho vínculo, según los expertos, de seguirse tensando, traería como consecuencia una problemática considerable, particularmente en materia de desempleo, pues los hombres de negocios, debido a la pandemia y la falta de ingreso por las ventas nulas, no pueden mantener a sus trabajadores en la nómina.

El presidente de la junta de conciliación política del senado exhortó al sector empresarial a “Olvidar enconos, enfrentamientos y desconfianzas y emprender el reencuentro con el ejecutivo Andrés Manuel López Obrador”. La respuesta por parte de los hombres de negocio, en voz del vicepresidente de la Concamin fue: “Es él quien no quiere a los empresarios”, refiriéndose a la postura de AMLO.

Lo cierto es que el presidente López deberá “ajustar tuercas” al interior de su equipo de trabajo pues la negación y el desconocimiento no son las mejores “cartas de presentación” para un mandatario y, por situaciones como esas, el proyecto de nación “en bien de los pobres” sigue siendo cuestionado.