/ domingo 20 de septiembre de 2020

Café y Cultura | Vientos húngaros gitanos

Hungría está habitada casi en su totalidad por magiares, pobladores de ascendencia asiática que llegaron a las feraces llanuras del curso medio del Danubio, allá por el siglo X. Tras librar luchas diversas contra los eslovacos, croatas, alemanes y rumanos que los asediaron por los cuatro puntos cardinales, los húngaros formaron por fin un gobierno estable, siendo Esteban, coronado rey, quien los convirtiera al cristianismo a principios del siglo XI.

Desde entonces y hasta finales del siglo XVIII, el dominio absoluto de los eclesiásticos impidió el cultivo de la Literatura en lengua nacional, por ser favorecido el latín como medio de expresión. Al escribirse en esta lengua algunas obras notables, poemas épicos, epigramas y panegíricos, se dieron sin embargo hermosas manifestaciones literarias en lengua húngara, particularmente en forma de cantos marciales o de poesía popular que era recitada por trovadores.

Como sucede en toda cultura, los usos y costumbres han sido resguardados por el pueblo. Excepto en la ciudad, las casas húngaras por lo común son bajas y de un solo piso, hechas mayormente de madera con tejado de paja. Aquí en el pueblo se atesoran las tradiciones, siendo los campesinos muy dados a la preservación de su gastronomía y al uso de ropas vistosas. El traje nacional del hombre es una camisa con pliegues y bordados y unos calzones tan amplios que parecen enaguas. Sobre un corpiño bordado, las mujeres usan un chal encantador y bajo su ancha falda llevan dos o tres enaguas a veces plañideras...

De la misma manera que algunos países incluida Rusia, Escandinavia, las islas británicas y España, Hungría se vio poblada por los gitanos, cuya procedencia sigue siendo tema de controversia, asentándose apenas a partir del siglo XVIII, que estos grupos provienen del noroeste de la India, al ser descubierta la relación entre su lengua, la romaní, y las indoeuropeas a las que pertenece el sánscrito, idioma sagrado y clásico del hinduismo que se ha conservado como lengua literaria.

Se pensaría que por mantener la India niveles de vida muy bajos debido a la superpoblación, los grupos de gitanos asentados en otros países pudieron adaptarse con habilidad a la perspectiva cultural, gracias asimismo a su profundo sentido de cohesión, no obstante, el carácter sagrado de sus tradiciones casi siempre contrarias a las de las sociedades en las que han vivido, que los mantienen atentos a no perder su identidad como lo hicieran sus antepasados hindúes...

Pero pocos podrán negar que en su pasado se entrevé un halo fascinador cuyas imágenes se han adherido de por sí a otras culturas, influyéndolas de alguna manera al vincularse a su desarrollo histórico. Tal es el caso de innumerables grupos conformados por diez o doce músicos de origen gitano, graduados en los mejores conservatorios de su país. Algunos con sede en Budapest, ofrecen amplios repertorios que contienen desde música gitana y popular hasta las más famosas operetas, grabando regularmente para la televisión húngara y por tanto para la europea. Estos músicos se han presentado en los más importantes foros del mundo, encantando a escuchantes en Australia, India, China, Japón y los Estados Unidos entre otros.

Por su insignia errante, los gitanos llevarán impreso en la piel y hasta lo último, su sino aventurero. Y será muy fácil, por ello, seguir creyendo casi cualquier versión que acerca de sus hábitos se haya divulgado. Una muy creíble es que, entre ellos, las manos son un medio infalible para leer el porvenir, considerando que son siete las líneas de información: la línea de la vida, la línea de la cabeza, la del corazón, la línea del destino... ¡Ay! gitanos sorteadores, embaucadores, regocijadores...!

Leamos este fragmento del Romancero Gitano de García Lorca, obra extraordinaria ambientada en los barrios gitanos de Andalucía, en la que prevalecen el Viento, el Agua, el Erotismo, el Verde que te quiero Verde, la muy hermosa blanca Luna Luna...

Por abajo canta el río: volante de cielo y hojas. Con flores de calabaza, la nueva luz se corona.

¡Oh pena de los gitanos!

Pena limpia y siempre sola.

¡Oh pena de cauce oculto

Y madrugada remota!

amparo.gberumen@gmail.com

Hungría está habitada casi en su totalidad por magiares, pobladores de ascendencia asiática que llegaron a las feraces llanuras del curso medio del Danubio, allá por el siglo X. Tras librar luchas diversas contra los eslovacos, croatas, alemanes y rumanos que los asediaron por los cuatro puntos cardinales, los húngaros formaron por fin un gobierno estable, siendo Esteban, coronado rey, quien los convirtiera al cristianismo a principios del siglo XI.

Desde entonces y hasta finales del siglo XVIII, el dominio absoluto de los eclesiásticos impidió el cultivo de la Literatura en lengua nacional, por ser favorecido el latín como medio de expresión. Al escribirse en esta lengua algunas obras notables, poemas épicos, epigramas y panegíricos, se dieron sin embargo hermosas manifestaciones literarias en lengua húngara, particularmente en forma de cantos marciales o de poesía popular que era recitada por trovadores.

Como sucede en toda cultura, los usos y costumbres han sido resguardados por el pueblo. Excepto en la ciudad, las casas húngaras por lo común son bajas y de un solo piso, hechas mayormente de madera con tejado de paja. Aquí en el pueblo se atesoran las tradiciones, siendo los campesinos muy dados a la preservación de su gastronomía y al uso de ropas vistosas. El traje nacional del hombre es una camisa con pliegues y bordados y unos calzones tan amplios que parecen enaguas. Sobre un corpiño bordado, las mujeres usan un chal encantador y bajo su ancha falda llevan dos o tres enaguas a veces plañideras...

De la misma manera que algunos países incluida Rusia, Escandinavia, las islas británicas y España, Hungría se vio poblada por los gitanos, cuya procedencia sigue siendo tema de controversia, asentándose apenas a partir del siglo XVIII, que estos grupos provienen del noroeste de la India, al ser descubierta la relación entre su lengua, la romaní, y las indoeuropeas a las que pertenece el sánscrito, idioma sagrado y clásico del hinduismo que se ha conservado como lengua literaria.

Se pensaría que por mantener la India niveles de vida muy bajos debido a la superpoblación, los grupos de gitanos asentados en otros países pudieron adaptarse con habilidad a la perspectiva cultural, gracias asimismo a su profundo sentido de cohesión, no obstante, el carácter sagrado de sus tradiciones casi siempre contrarias a las de las sociedades en las que han vivido, que los mantienen atentos a no perder su identidad como lo hicieran sus antepasados hindúes...

Pero pocos podrán negar que en su pasado se entrevé un halo fascinador cuyas imágenes se han adherido de por sí a otras culturas, influyéndolas de alguna manera al vincularse a su desarrollo histórico. Tal es el caso de innumerables grupos conformados por diez o doce músicos de origen gitano, graduados en los mejores conservatorios de su país. Algunos con sede en Budapest, ofrecen amplios repertorios que contienen desde música gitana y popular hasta las más famosas operetas, grabando regularmente para la televisión húngara y por tanto para la europea. Estos músicos se han presentado en los más importantes foros del mundo, encantando a escuchantes en Australia, India, China, Japón y los Estados Unidos entre otros.

Por su insignia errante, los gitanos llevarán impreso en la piel y hasta lo último, su sino aventurero. Y será muy fácil, por ello, seguir creyendo casi cualquier versión que acerca de sus hábitos se haya divulgado. Una muy creíble es que, entre ellos, las manos son un medio infalible para leer el porvenir, considerando que son siete las líneas de información: la línea de la vida, la línea de la cabeza, la del corazón, la línea del destino... ¡Ay! gitanos sorteadores, embaucadores, regocijadores...!

Leamos este fragmento del Romancero Gitano de García Lorca, obra extraordinaria ambientada en los barrios gitanos de Andalucía, en la que prevalecen el Viento, el Agua, el Erotismo, el Verde que te quiero Verde, la muy hermosa blanca Luna Luna...

Por abajo canta el río: volante de cielo y hojas. Con flores de calabaza, la nueva luz se corona.

¡Oh pena de los gitanos!

Pena limpia y siempre sola.

¡Oh pena de cauce oculto

Y madrugada remota!

amparo.gberumen@gmail.com