/ miércoles 3 de noviembre de 2021

Con café y a media luz | El agua a los molinos

Tamaulipas es, sin duda, una pieza clave en la vida política nacional de cara al 2022. Ante una posible transición de poderes en el estado encauzada, principalmente, por una estrategia de desgaste mediático a las figuras de autoridad en estos lares, las fuerzas interesadas en la operación de nuestro estado fronterizo han empezado, como dicen en el barrio, “a llevar agua a su molino”

Para el PAN, perder la gubernatura de Tamaulipas, una región que otrora se consideraba como bastión tricolor en el norte del país, dejaría evidencia de un gobierno que prometió trabajar con “vientos de cambio” y terminó en lo que, para muchos, es una serie de inconsistencias y promesas no cumplidas o, por lo menos, mal logradas, después de un hartazgo de parte de la población electoral por todo lo que representaba el Revolucionario Institucional.

Para muchos otros -principalmente de una clase socioeconómica en particular- el blanquiazul concretó cosas importantes durante su primera etapa al frente del ejecutivo en Tamaulipas. Se consolidaron cuestiones de tipo empresarial y se logró disminuir el fenómeno delincuencial, al grado que los miembros del entorno productivo ya han pedido audiencias con el Legislativo local para evitar, en caso de un cambio de política administrativa, una reducción del presupuesto etiquetado en materia de seguridad y protección tanto en ciudades como en carreteras.

Asimismo, cabe destacar que varios personajes de este escaparate están buscando fortalecer su figura política al emprender “giras de trabajo” por los 43 municipios del estado y aprovechar esas visitas para tratar de sembrar empatía con el elemento distintivo de cada uno de ellos. De igual manera invierten recurso en divulgar sus andanzas familiares a través de las redes sociales o pagan a medios digitales para decir que fueron bien recibidos en tal o cual lugar. Usted y yo, sabemos a qué nombres me refiero.

En el “molino de enfrente”, el del Movimiento de Regeneración Nacional, existe con claridad una línea bien marcada proveniente de Palacio Nacional que define quién será el abanderado para buscar la silla del gobierno en Tamaulipas y, como estrategia fundamental, han optado por enaltecer los programas sociales que se desprenden del mandato del presidente López. Curiosamente, valdría la pena preguntar si esos programas siguen operando en la zona sur, principalmente el del pago a madres trabajadoras para suplir el servicio de guarderías. ¿Desde cuándo no les pagan? En fin, ese es tema para otra ocasión.

No es un secreto para nadie y no les sorprende a muchos que la figura que busca proyectar Morena sea la que se considera “la mano derecha” del ejecutivo federal para este estado y quien lleve la encomienda de la representación del nombre del mandatario. En otras palabras, este hecho está determinado por mera lógica política.

Lo que llama la atención es que en los diferentes rincones de Tamaulipas ya hay quien manifestó su inconformidad porque la decisión, dicen, se tomó en Palacio Nacional y no desde el interior de la estructura partidista de Morena en la entidad federativa. Así, a quienes aspiraban a la candidatura, nomás les quedan dos caminos: Alinearse o rebelarse.

De la segunda opción, se señala a la dama de la frontera a quien, se rumora, “las sirenas le están cantando y encantando” para conducir sus huestes para un tercer “molino de agua” que pretende impulsar una candidatura con el mero fin de mantenerse vigente como organización política y no perder los beneficios que el INE otorga a estos escaparates.

De la vieja guardia priista, hay un cierto personaje que está siendo bien asesorado para usar y explotar las redes sociales y, poco a poco, está ganando influencia en la opinión local y regional en este tema y ha asegurado que la encomienda de las fuerzas tricolores desde la cúpula partidista es promover una alianza, lo más pronto posible, entre las potencias políticas de Tamaulipas, entiéndase el PAN y el PRD, a fin de generar el contrapeso necesario para equilibrar el apoyo que pudiera tener cualquier candidato morenista de parte de la institucionalidad.

Esta “jugada” que propone el otrora “partido aplanadora” es, para muchos, una estratagema para seguir en agonía –entiéndase el término desde su concepción etimológica– y evitar fenecer como institución política, a pesar de que, como nunca, dicha agrupación presenta una severa fragilidad después de la “nueva generación” de miembros que encabezara el expresidente Enrique Peña Nieto y cuyas acciones desde la federación, la administración en los estados y el poder legislativo, terminaron por golpear, en buena parte, la imagen de por sí ya deteriorada del PRI.

Sin darnos cuenta, estamos a menos de 60 días de que llegue el 2022 y, con él, la agitación de “las aguas políticas” en el estado y, por tanto, muy pronto seremos testigos de propaganda, entrevistas, mítines y candidatos sonrientes que deambularán por las colonias más populares del estado en búsqueda del voto popular o, como decimos, de “llevar agua a su molino”.

Ojalá y en esta ocasión sí tengamos una campaña digna y de propuestas como nos merecemos los tamaulipecos y no una contienda de dicharachos que asemeje un pleito de “rompe y rasga”.

¡Y hasta aquí!, pues cómo decía cierto periodista: “El tiempo apremia y el espacio se agota”.

Escríbame a:

  • licajimenezmcc@hotmail.com

Tamaulipas es, sin duda, una pieza clave en la vida política nacional de cara al 2022. Ante una posible transición de poderes en el estado encauzada, principalmente, por una estrategia de desgaste mediático a las figuras de autoridad en estos lares, las fuerzas interesadas en la operación de nuestro estado fronterizo han empezado, como dicen en el barrio, “a llevar agua a su molino”

Para el PAN, perder la gubernatura de Tamaulipas, una región que otrora se consideraba como bastión tricolor en el norte del país, dejaría evidencia de un gobierno que prometió trabajar con “vientos de cambio” y terminó en lo que, para muchos, es una serie de inconsistencias y promesas no cumplidas o, por lo menos, mal logradas, después de un hartazgo de parte de la población electoral por todo lo que representaba el Revolucionario Institucional.

Para muchos otros -principalmente de una clase socioeconómica en particular- el blanquiazul concretó cosas importantes durante su primera etapa al frente del ejecutivo en Tamaulipas. Se consolidaron cuestiones de tipo empresarial y se logró disminuir el fenómeno delincuencial, al grado que los miembros del entorno productivo ya han pedido audiencias con el Legislativo local para evitar, en caso de un cambio de política administrativa, una reducción del presupuesto etiquetado en materia de seguridad y protección tanto en ciudades como en carreteras.

Asimismo, cabe destacar que varios personajes de este escaparate están buscando fortalecer su figura política al emprender “giras de trabajo” por los 43 municipios del estado y aprovechar esas visitas para tratar de sembrar empatía con el elemento distintivo de cada uno de ellos. De igual manera invierten recurso en divulgar sus andanzas familiares a través de las redes sociales o pagan a medios digitales para decir que fueron bien recibidos en tal o cual lugar. Usted y yo, sabemos a qué nombres me refiero.

En el “molino de enfrente”, el del Movimiento de Regeneración Nacional, existe con claridad una línea bien marcada proveniente de Palacio Nacional que define quién será el abanderado para buscar la silla del gobierno en Tamaulipas y, como estrategia fundamental, han optado por enaltecer los programas sociales que se desprenden del mandato del presidente López. Curiosamente, valdría la pena preguntar si esos programas siguen operando en la zona sur, principalmente el del pago a madres trabajadoras para suplir el servicio de guarderías. ¿Desde cuándo no les pagan? En fin, ese es tema para otra ocasión.

No es un secreto para nadie y no les sorprende a muchos que la figura que busca proyectar Morena sea la que se considera “la mano derecha” del ejecutivo federal para este estado y quien lleve la encomienda de la representación del nombre del mandatario. En otras palabras, este hecho está determinado por mera lógica política.

Lo que llama la atención es que en los diferentes rincones de Tamaulipas ya hay quien manifestó su inconformidad porque la decisión, dicen, se tomó en Palacio Nacional y no desde el interior de la estructura partidista de Morena en la entidad federativa. Así, a quienes aspiraban a la candidatura, nomás les quedan dos caminos: Alinearse o rebelarse.

De la segunda opción, se señala a la dama de la frontera a quien, se rumora, “las sirenas le están cantando y encantando” para conducir sus huestes para un tercer “molino de agua” que pretende impulsar una candidatura con el mero fin de mantenerse vigente como organización política y no perder los beneficios que el INE otorga a estos escaparates.

De la vieja guardia priista, hay un cierto personaje que está siendo bien asesorado para usar y explotar las redes sociales y, poco a poco, está ganando influencia en la opinión local y regional en este tema y ha asegurado que la encomienda de las fuerzas tricolores desde la cúpula partidista es promover una alianza, lo más pronto posible, entre las potencias políticas de Tamaulipas, entiéndase el PAN y el PRD, a fin de generar el contrapeso necesario para equilibrar el apoyo que pudiera tener cualquier candidato morenista de parte de la institucionalidad.

Esta “jugada” que propone el otrora “partido aplanadora” es, para muchos, una estratagema para seguir en agonía –entiéndase el término desde su concepción etimológica– y evitar fenecer como institución política, a pesar de que, como nunca, dicha agrupación presenta una severa fragilidad después de la “nueva generación” de miembros que encabezara el expresidente Enrique Peña Nieto y cuyas acciones desde la federación, la administración en los estados y el poder legislativo, terminaron por golpear, en buena parte, la imagen de por sí ya deteriorada del PRI.

Sin darnos cuenta, estamos a menos de 60 días de que llegue el 2022 y, con él, la agitación de “las aguas políticas” en el estado y, por tanto, muy pronto seremos testigos de propaganda, entrevistas, mítines y candidatos sonrientes que deambularán por las colonias más populares del estado en búsqueda del voto popular o, como decimos, de “llevar agua a su molino”.

Ojalá y en esta ocasión sí tengamos una campaña digna y de propuestas como nos merecemos los tamaulipecos y no una contienda de dicharachos que asemeje un pleito de “rompe y rasga”.

¡Y hasta aquí!, pues cómo decía cierto periodista: “El tiempo apremia y el espacio se agota”.

Escríbame a:

  • licajimenezmcc@hotmail.com