/ viernes 10 de septiembre de 2021

Con café y a media luz | La ola que se avecina

Después del Tercer Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador como representante del Poder Ejecutivo y sobre quien recae la responsabilidad de la actual administración pública federal, se han sobrevenido –a mi gusto– una serie de críticas más severas de lo que se pudiera haber esperado y, sobre todo, que son emanadas de instancias o figuras que muy poco, o casi nada, tendrían que ver con el ejercicio gubernamental que existe actualmente en nuestro país.

Si bien es cierto que, para muchos, el hombre originario de Macuspana pudiera ser considerado como “el mejor presidente de la historia contemporánea de México”, para otros, representa el más claro ejemplo de lo que no debería sucederle a un país como el nuestro. Esta confrontación ideológica ha derivado en una animadversión permanente en el imaginario colectivo de los mexicanos que se han dividido – quieran o no – en “chairos” y “fifís”. Empero, este asunto no va más allá de una rivalidad intestina a la que estamos acostumbrados cada uno de nosotros porque se suele dar en cualquier terreno.

Sin embargo ¿No ha notado que en los últimos días aparecen figuras extraordinarias a la política clásica para lanzar declaraciones en torno al gobierno en turno?

Considero, salvo su mejor opinión, gentil amigo lector que estas “coincidencias” empezaron con una declaración del excandidato panista a la presidencia de México, Ricardo Anaya Cortés, quien, valiéndose de los datos publicados por las instituciones sobre las que se soporta el peso del gobierno mexicano, buscó demostrar los errores, omisiones y deconstrucciones que se pasaron por alto en el acto de rendición de cuentas del tabasqueño.

Asimismo, ironizó la sentencia de “¡Tengan para que aprendan!” que, fiel a su costumbre populachera, el presidente López quiso acuñar como simbolismo en torno a su Tercer Informe de Gobierno. En sus conjeturas sardónicas, el autoexiliado, insistió en los videos en los que se ven a los hermanos de AMLO – el de campaña – recibiendo dinero; se señala el número de muertos bajo el estigma de “abrazos y no balazos” y el número de feminicidios. Cifras que no son para nada favorecedoras.

Usted me dirá que Ricardo Anaya no es precisamente un individuo de origen extranjero o con intereses de novato en la política nacionalista y, mucho menos, es una entidad gubernamental de otro país. Estoy de acuerdo, empero, con el movimiento –muy cuestionable, por cierto– del PAN con el partido VOX de España y su condición de formar un bloque frontal contra el socialismo en los países iberoamericanos, se puede presumir el posible interés que hay detrás de la figura del joven empresario.

A la semana de este detalle y con la intentona de la cuarta caravana del año por ingresar a territorio mexicano con el fin de llegar a la frontera con Estados Unidos y ante la respuesta de las autoridades locales por frenar dicho avance a través de medios y modos poco ortodoxos, dieron lugar a imágenes que, en instantes le dieron la vuelta al mundo, poniendo la “política humanista” del mandatario mexicano “entre la espada y la pared”. Horas después, representantes de la organización internacional “Human Rights Watch” hicieron resaltar que mientras que “por un lado se le manda ayuda humanitaria al pueblo de Haití; por el otro, se golpea física y moralmente a los haitianos”.

No era de extrañarnos que entidades empresariales de otros países lanzaran duras críticas a la visión de gobierno del hombre originario de Macuspana. Diarios españoles, organizaciones de economistas ingleses y universidades estadounidenses de investigación médica hacían de esa práctica “el pan nuestro de una vez al mes o al bimestre”, pero no de cada semana como ha estado ocurriendo.

Ahora habrá que ver qué buenas nuevas trae el fin de año para la presente administración que ya lleva tres cuestionamientos que pudieran ser importantes a la postre.

El primero de ellos es el cambio de decisión del presidente López sobre las ganancias que se obtendrán por la rifa de incautaciones en especie que se realizará en unos cuantos días. Cuando anunció por primera ocasión esta fuente de ingresos, aseguró que sería para impulsar los programas de salud en el lamentable marco de la pandemia. Hace días señaló que con el dinero que se junte se pagarán los estímulos a los deportistas olímpicos que compitieron en Japón, dando lugar a inconformidades.

También se criticará la infructuosa venta del avión presidencial que, literalmente, “no sale ni en rifa”, y que, en lugar de estar siendo aprovechado, está en un hangar rentado y por el que nuevamente, en el presupuesto de egresos presentado el martes pasado, se está contemplando la cantidad de 450 millones de pesos.

Y el tercero está constituido por detalles menores sobre los que ya se están preparando los cuestionamientos de las figuras locales y extranjeras que, insisto, están siendo más constantes en los medios mexicanos. Se trata de la propuesta de los días de campo en el AIFA, la promoción de la cultura de la dádiva con la nueva figura del tianguis del bienestar y, por último, el recientemente filtrado, tercer intento del Dr. Hugo López-Gatell por renunciar a su cargo, que llevó como respuesta la misma negativa que en dos ocasiones anteriores “si acepto la renuncia es reconocer que nos equivocamos.” En otras palabras, lo que resta del gobierno actual, será una serie interminable de “dime y te diré”

¡Y hasta aquí!, pues como decía cierto periodista: “El tiempo apremia y el espacio se agota”

Escríbame y recuerde, será un gran día.

Correo: licajimenezmcc@hotmail.com

Después del Tercer Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador como representante del Poder Ejecutivo y sobre quien recae la responsabilidad de la actual administración pública federal, se han sobrevenido –a mi gusto– una serie de críticas más severas de lo que se pudiera haber esperado y, sobre todo, que son emanadas de instancias o figuras que muy poco, o casi nada, tendrían que ver con el ejercicio gubernamental que existe actualmente en nuestro país.

Si bien es cierto que, para muchos, el hombre originario de Macuspana pudiera ser considerado como “el mejor presidente de la historia contemporánea de México”, para otros, representa el más claro ejemplo de lo que no debería sucederle a un país como el nuestro. Esta confrontación ideológica ha derivado en una animadversión permanente en el imaginario colectivo de los mexicanos que se han dividido – quieran o no – en “chairos” y “fifís”. Empero, este asunto no va más allá de una rivalidad intestina a la que estamos acostumbrados cada uno de nosotros porque se suele dar en cualquier terreno.

Sin embargo ¿No ha notado que en los últimos días aparecen figuras extraordinarias a la política clásica para lanzar declaraciones en torno al gobierno en turno?

Considero, salvo su mejor opinión, gentil amigo lector que estas “coincidencias” empezaron con una declaración del excandidato panista a la presidencia de México, Ricardo Anaya Cortés, quien, valiéndose de los datos publicados por las instituciones sobre las que se soporta el peso del gobierno mexicano, buscó demostrar los errores, omisiones y deconstrucciones que se pasaron por alto en el acto de rendición de cuentas del tabasqueño.

Asimismo, ironizó la sentencia de “¡Tengan para que aprendan!” que, fiel a su costumbre populachera, el presidente López quiso acuñar como simbolismo en torno a su Tercer Informe de Gobierno. En sus conjeturas sardónicas, el autoexiliado, insistió en los videos en los que se ven a los hermanos de AMLO – el de campaña – recibiendo dinero; se señala el número de muertos bajo el estigma de “abrazos y no balazos” y el número de feminicidios. Cifras que no son para nada favorecedoras.

Usted me dirá que Ricardo Anaya no es precisamente un individuo de origen extranjero o con intereses de novato en la política nacionalista y, mucho menos, es una entidad gubernamental de otro país. Estoy de acuerdo, empero, con el movimiento –muy cuestionable, por cierto– del PAN con el partido VOX de España y su condición de formar un bloque frontal contra el socialismo en los países iberoamericanos, se puede presumir el posible interés que hay detrás de la figura del joven empresario.

A la semana de este detalle y con la intentona de la cuarta caravana del año por ingresar a territorio mexicano con el fin de llegar a la frontera con Estados Unidos y ante la respuesta de las autoridades locales por frenar dicho avance a través de medios y modos poco ortodoxos, dieron lugar a imágenes que, en instantes le dieron la vuelta al mundo, poniendo la “política humanista” del mandatario mexicano “entre la espada y la pared”. Horas después, representantes de la organización internacional “Human Rights Watch” hicieron resaltar que mientras que “por un lado se le manda ayuda humanitaria al pueblo de Haití; por el otro, se golpea física y moralmente a los haitianos”.

No era de extrañarnos que entidades empresariales de otros países lanzaran duras críticas a la visión de gobierno del hombre originario de Macuspana. Diarios españoles, organizaciones de economistas ingleses y universidades estadounidenses de investigación médica hacían de esa práctica “el pan nuestro de una vez al mes o al bimestre”, pero no de cada semana como ha estado ocurriendo.

Ahora habrá que ver qué buenas nuevas trae el fin de año para la presente administración que ya lleva tres cuestionamientos que pudieran ser importantes a la postre.

El primero de ellos es el cambio de decisión del presidente López sobre las ganancias que se obtendrán por la rifa de incautaciones en especie que se realizará en unos cuantos días. Cuando anunció por primera ocasión esta fuente de ingresos, aseguró que sería para impulsar los programas de salud en el lamentable marco de la pandemia. Hace días señaló que con el dinero que se junte se pagarán los estímulos a los deportistas olímpicos que compitieron en Japón, dando lugar a inconformidades.

También se criticará la infructuosa venta del avión presidencial que, literalmente, “no sale ni en rifa”, y que, en lugar de estar siendo aprovechado, está en un hangar rentado y por el que nuevamente, en el presupuesto de egresos presentado el martes pasado, se está contemplando la cantidad de 450 millones de pesos.

Y el tercero está constituido por detalles menores sobre los que ya se están preparando los cuestionamientos de las figuras locales y extranjeras que, insisto, están siendo más constantes en los medios mexicanos. Se trata de la propuesta de los días de campo en el AIFA, la promoción de la cultura de la dádiva con la nueva figura del tianguis del bienestar y, por último, el recientemente filtrado, tercer intento del Dr. Hugo López-Gatell por renunciar a su cargo, que llevó como respuesta la misma negativa que en dos ocasiones anteriores “si acepto la renuncia es reconocer que nos equivocamos.” En otras palabras, lo que resta del gobierno actual, será una serie interminable de “dime y te diré”

¡Y hasta aquí!, pues como decía cierto periodista: “El tiempo apremia y el espacio se agota”

Escríbame y recuerde, será un gran día.

Correo: licajimenezmcc@hotmail.com