/ jueves 7 de noviembre de 2019

Dar la cara

Por alguna razón, el transplante de una cara provoca gran expectación o interés público, mucho más que el cambio de un riñón. Esto obedece, quizás, a que al escuchar la palabra rostro en lo primero que pensamos es en la noción de individualidad, de personalidad, cosa que usualmente se maneja y ocupa un lugar importante en lo que se conoce como el campo de las relaciones interhumanas

El transplante de órganos es algo con lo que debemos habituarnos a vivir, pese a que nos parezca chocante la idea de que la ciencia trate a la persona como un objeto, una cosa que se puede dividir y desmontar; fragmentar y despedazar; o como un artículo parcialmente reemplazable, fabricable e imitable.

La naturaleza se ha rehusado a crear dos rostros exactamente iguales en millones de años, y de presentarse este fenómeno sería una singularidad.

Por otro lado, la persona que recibe un nuevo rostro, al ver su imagen en un espejo, que sensación tendrá? ¿ En su cara descubrirá la tez de otro individuo? ¿ En esa nueva máscara de piel, huesos, nervios y venas que la recubre, observará la irrupción de otras expresiones, una sonrisa, una mirada, el timbre de una voz, una manera de fruncir el ceño, de guiñar el ojo,-- o en lo que toca a regiones inexploradas de la persona fisica y moral--, advertirá una sensibilidad recientemente adquirida, un giro de carácter, un peculiar estado de ánimo, un modo de regocijarse y de entristecerse? El conocerlo demandaría de nosotros poseer el alma, el pensamiento, la sensibilidad y el mundo interior del paciente.

CANTOS DEL PODER

DAR LA CARA

Daniel Chavarria Garcia

Por alguna razón, el transplante de una cara provoca gran expectación o interés público, mucho más que el cambio de un riñón. Esto obedece, quizás, a que al escuchar la palabra rostro en lo primero que pensamos es en la noción de individualidad, de personalidad, cosa que usualmente se maneja y ocupa un lugar importante en lo que se conoce como el campo de las relaciones interhumanas

El transplante de órganos es algo con lo que debemos habituarnos a vivir, pese a que nos parezca chocante la idea de que la ciencia trate a la persona como un objeto, una cosa que se puede dividir y desmontar; fragmentar y despedazar; o como un artículo parcialmente reemplazable, fabricable e imitable.

La naturaleza se ha rehusado a crear dos rostros exactamente iguales en millones de años, y de presentarse este fenómeno sería una singularidad.

Por otro lado, la persona que recibe un nuevo rostro, al ver su imagen en un espejo, que sensación tendrá? ¿ En su cara descubrirá la tez de otro individuo? ¿ En esa nueva máscara de piel, huesos, nervios y venas que la recubre, observará la irrupción de otras expresiones, una sonrisa, una mirada, el timbre de una voz, una manera de fruncir el ceño, de guiñar el ojo,-- o en lo que toca a regiones inexploradas de la persona fisica y moral--, advertirá una sensibilidad recientemente adquirida, un giro de carácter, un peculiar estado de ánimo, un modo de regocijarse y de entristecerse? El conocerlo demandaría de nosotros poseer el alma, el pensamiento, la sensibilidad y el mundo interior del paciente.

CANTOS DEL PODER

DAR LA CARA

Daniel Chavarria Garcia

sábado 14 de diciembre de 2019

Materia intangible

sábado 07 de diciembre de 2019

Moneda digital

viernes 06 de diciembre de 2019

Qué pasa con el TMEC

miércoles 04 de diciembre de 2019

Carrera presidencial

martes 03 de diciembre de 2019

Una corazonada

lunes 02 de diciembre de 2019

La esperanza

viernes 29 de noviembre de 2019

Amor es un milagro

martes 26 de noviembre de 2019

Moderno Frankestein

Cargar Más