/ viernes 5 de agosto de 2022

¡De bien para arriba! | Basura espacial

De acuerdo con un reporte de la Agencia Espacial Europea, hay aproximadamente nueve mil toneladas de desechos orbitando alrededor de nuestro planeta, que equivale al peso de 720 autobuses escolares. Según estimaciones de la cadena estadunidense CNN, Rusia y Estados Unidos son los dos países más contaminantes. En el pasado no se tomaban medidas al respecto porque no se veía como un problema, pero pueden estar ahí decenas, centenas o millones de años, dependiendo a qué distancia estén de la Tierra”, señala Gustavo Medina Tanco, responsable del Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX) del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM.

Por otro lado, este tipo de objetos artificiales que orbitan en el espacio carecen de utilidad, son aparatos obsoletos, partes de cohetes, combustibles líquidos –que por las bajas temperaturas se mantienen congelados por años y flotan en la atmósfera–, incluyen partículas de materiales pesados que no son observables y que ensucian el espacio. En la órbita de la tierra hay centenares de satélites inactivos y miles de fragmentos de cohetes que se han lanzado en nuestra corta pero frenética carrera espacial, así como restos de colisiones.

La basura espacial engloba cualquier pieza o resto dejado por el ser humano en el espacio y cuyo origen, por tanto, se encuentra en la Tierra, estos desechos espaciales pueden ser tan grandes como un satélite inactivo, similar al tamaño de un automóvil, o tan pequeño como una escama de pintura. El verdadero peligro es la velocidad a la que se mueven estos objetos, más de 28.000 kilómetros por hora, y que los convierte en auténticos proyectiles.

“En este momento la probabilidad de que suceda un accidente entre un satélite y estos desechos es muy baja, menor al 1%; pero si no se hace nada en los próximos 20 años, se incrementará a 5% la probabilidad, y si se deja pasar más tiempo, a fines de este siglo las probabilidades de un accidente serían de 15 a 20%”, afirma Medina Tanco.

El Internet, las telecomunicaciones, el GPS, los servicios de seguridad militar, las investigaciones científicas o medioambientales, la industria alimentaria y muchos otros servicios dependen diariamente de satélites para su correcto funcionamiento, y el aumento de basura espacial en los últimos años incrementa las probabilidades de que éstos satélites sufran desperfectos.

Según datos aportados por la NASA, actualmente alrededor de nuestro planeta hay más de 20.000 fragmentos de residuos que son de un tamaño mayor al de una pelota de béisbol, también se encuentran en órbita más de medio millón de trozos de residuos que tienen las mismas dimensiones que una canica. Junto a todos estos trozos, también hay más de 100 millones de fragmentos de tamaño menor a un milímetro.

En los últimos años la caída de algunos extraños objetos ruidosos y/o luminosos en ciertos lugares del mundo, han causado sorpresa y expectación, incluso las personas y vecinos comparten imágenes y suposiciones a través de las redes sociales. En muchas de estas ocasiones, al no existir una versión oficial de los hechos, también se generan y difunden rápidamente diversas hipótesis inexactas. Estos fenómenos podrían incluso tratarse de globos que miden el clima, denominados como ‘globo sonda’ o ‘globo meteorológico’, los cuales se elevan a la atmósfera para determinar la presión, la temperatura y la humedad.

Concluyendo, aun cuando actualmente se exige que las misiones tengan un plan para que todo satélite, globo, sonda o herramienta tecnológica utilizada en misiones meteorológicas y/o espaciales, regresen a la Tierra al final de cada proyecto o concluyendo su vida útil, la basura espacial está aumentando drásticamente, de tal suerte que aunque la cantidad de basura no llegue a ser tan grave como para hacer imposibles los vuelos espaciales, se debe tomar consciencia de que si no se toman medidas a corto plazo para solucionar este problema, se corre el riesgo de que, tanto los viajes espaciales como la investigación espacial se desaceleren debido al riesgo que esto supone.

Mientras tanto, recuerda que todo está previsto para que tengas un día ¡de bien para arriba!

  • Re-Generación 19

De acuerdo con un reporte de la Agencia Espacial Europea, hay aproximadamente nueve mil toneladas de desechos orbitando alrededor de nuestro planeta, que equivale al peso de 720 autobuses escolares. Según estimaciones de la cadena estadunidense CNN, Rusia y Estados Unidos son los dos países más contaminantes. En el pasado no se tomaban medidas al respecto porque no se veía como un problema, pero pueden estar ahí decenas, centenas o millones de años, dependiendo a qué distancia estén de la Tierra”, señala Gustavo Medina Tanco, responsable del Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX) del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM.

Por otro lado, este tipo de objetos artificiales que orbitan en el espacio carecen de utilidad, son aparatos obsoletos, partes de cohetes, combustibles líquidos –que por las bajas temperaturas se mantienen congelados por años y flotan en la atmósfera–, incluyen partículas de materiales pesados que no son observables y que ensucian el espacio. En la órbita de la tierra hay centenares de satélites inactivos y miles de fragmentos de cohetes que se han lanzado en nuestra corta pero frenética carrera espacial, así como restos de colisiones.

La basura espacial engloba cualquier pieza o resto dejado por el ser humano en el espacio y cuyo origen, por tanto, se encuentra en la Tierra, estos desechos espaciales pueden ser tan grandes como un satélite inactivo, similar al tamaño de un automóvil, o tan pequeño como una escama de pintura. El verdadero peligro es la velocidad a la que se mueven estos objetos, más de 28.000 kilómetros por hora, y que los convierte en auténticos proyectiles.

“En este momento la probabilidad de que suceda un accidente entre un satélite y estos desechos es muy baja, menor al 1%; pero si no se hace nada en los próximos 20 años, se incrementará a 5% la probabilidad, y si se deja pasar más tiempo, a fines de este siglo las probabilidades de un accidente serían de 15 a 20%”, afirma Medina Tanco.

El Internet, las telecomunicaciones, el GPS, los servicios de seguridad militar, las investigaciones científicas o medioambientales, la industria alimentaria y muchos otros servicios dependen diariamente de satélites para su correcto funcionamiento, y el aumento de basura espacial en los últimos años incrementa las probabilidades de que éstos satélites sufran desperfectos.

Según datos aportados por la NASA, actualmente alrededor de nuestro planeta hay más de 20.000 fragmentos de residuos que son de un tamaño mayor al de una pelota de béisbol, también se encuentran en órbita más de medio millón de trozos de residuos que tienen las mismas dimensiones que una canica. Junto a todos estos trozos, también hay más de 100 millones de fragmentos de tamaño menor a un milímetro.

En los últimos años la caída de algunos extraños objetos ruidosos y/o luminosos en ciertos lugares del mundo, han causado sorpresa y expectación, incluso las personas y vecinos comparten imágenes y suposiciones a través de las redes sociales. En muchas de estas ocasiones, al no existir una versión oficial de los hechos, también se generan y difunden rápidamente diversas hipótesis inexactas. Estos fenómenos podrían incluso tratarse de globos que miden el clima, denominados como ‘globo sonda’ o ‘globo meteorológico’, los cuales se elevan a la atmósfera para determinar la presión, la temperatura y la humedad.

Concluyendo, aun cuando actualmente se exige que las misiones tengan un plan para que todo satélite, globo, sonda o herramienta tecnológica utilizada en misiones meteorológicas y/o espaciales, regresen a la Tierra al final de cada proyecto o concluyendo su vida útil, la basura espacial está aumentando drásticamente, de tal suerte que aunque la cantidad de basura no llegue a ser tan grave como para hacer imposibles los vuelos espaciales, se debe tomar consciencia de que si no se toman medidas a corto plazo para solucionar este problema, se corre el riesgo de que, tanto los viajes espaciales como la investigación espacial se desaceleren debido al riesgo que esto supone.

Mientras tanto, recuerda que todo está previsto para que tengas un día ¡de bien para arriba!

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