/ viernes 3 de septiembre de 2021

¡De bien para arriba! | Juegos Paralímpicos

Mientras se desarrollan los Juegos Paralímpicos de Tokio y la importancia de su celebración también inclusivo, aunque con un enfoque distinto (marcados por una pandemia), ponen el ojo en los discapacitados, donde el mensaje principal es el tema de la discapacidad en la sociedad global, dejar a un lado la discriminación y la marginación hacia ese sector en particular y mirar hacia una sociedad más inclusiva, donde se valoren sus habilidades, cada uno de ellos son especiales por alguna razón y, sin duda, en este gran evento lograrán hazañas que quedarán inscritas en la historia.

Aunque la crisis sanitaria por Covid-19 amenaza a la sociedad en conjunto, las personas con discapacidad se ven impactadas de manera excesiva debido a las barreras actitudinales, del entorno e institucionales que se reproducen en la respuesta de Covid-19, las personas con discapacidad tienen condiciones de salud preexistentes que las hacen más susceptibles de contraer el virus, de experimentar síntomas más graves al infectarse, conduciendo a tasas elevadas de mortalidad, las personas con discapacidad que dependen de apoyos para su vida cotidiana pueden encontrarse aisladas e imposibilitadas de sobrevivir durante las medidas de encierro.

Por otro lado, los avances en la economía digital, acelerados significativamente por la crisis sanitaria, están creando oportunidades sin precedentes para construir un mundo del trabajo más inclusivo para los más de mil millones de personas con discapacidad en todo el mundo, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sin embargo, las barreras digitales también amenazan con agravar las desigualdades y la exclusión existentes, a menos que se compensen con iniciativas efectivas y específicas, como destaca dicho estudio.

El informe, An inclusive digital economy for people with disabilities (Una economía digital inclusiva para las personas con discapacidad), fue elaborado por la Red Mundial de Empresas y Discapacidad (GBDN) de la OIT; en este, se analizan los efectos de la revolución digital en la creación de nuevos puestos de trabajo, los cambios en las funciones y modelos de trabajo existentes, así como los procesos de contratación en línea. También destaca las áreas clave para la acción de los diferentes grupos de partes interesadas, incluyendo la industria digital, el mundo académico, los gobiernos, los trabajadores y empleadores, y las propias personas con discapacidad.

En nuestro país, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) está estudiando cómo desarrollar una nueva política que incluiría las discapacidades en la recopilación de datos del gobierno, sin datos adecuados, es difícil para el gobierno desarrollar e implementar políticas efectivas que impacten a millones de personas en todo el país; muchas encuestas del INEGI, como la encuesta periódica sobre violencia contra las mujeres, no incluyen actualmente categorías de discapacidad, a pesar de la prevalencia de la violencia contra las mujeres con discapacidad.

En América Latina residen más de 70 millones de personas con discapacidad (CEPAL, 2014). La población con discapacidad en la región es diversa y las discriminaciones que experimentan son múltiples y se potencian según género, edad, lugar de residencia, condición étnico-racial y estatus migratorio, la aprobación en 2006 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) y su posterior ratificación por parte de 28 países, la que en muchos casos fue confirmada mediante la promulgación de leyes nacionales en la materia, ha implicado un avance considerable en la visualización de los derechos de las personas con discapacidad.

En muchos aspectos los programas de protección social funcionan aún con los efectos negativos resultantes de la discriminación y exclusión de las personas con discapacidad heredada por años y arraigado en un enfoque en el que predominan aspectos asistencialistas y caritativos hacia la discapacidad, en términos prácticos, esta situación implica una fuerte precariedad ante cualquier crisis, ya que en casi toda la población con discapacidad se encuentra entre los quintiles más pobres, experimenta mayores tasas de desempleo y depende de sus propias redes familiares y comunitarias para acceder a los cuidados básicos y afrontar gastos como asistencia personal o salud.

Concluyendo, la población con discapacidad es altamente vulnerable a los impactos sociales y económicos de la pandemia del Covid-19 debido a desafíos estructurales preexistentes como su situación de pobreza y las profundas desigualdades que les afectan en todos los ámbitos, por tanto, es prioritario crear un mercado laboral más inclusivo para las personas con discapacidad: garantizar la accesibilidad, fomentar las competencias digitales y promover el empleo, el aumento del trabajo digital crea graves problemas para quienes carecen de las competencias o los equipos necesarios, debido a la persistente exclusión, las personas con discapacidad suelen tener niveles de educación y formación inferiores a los de sus compañeros sin discapacidad, salvo contadas excepciones.

Mientras tanto, recuerda que todo está previsto para que tengas un día ¡de bien para arriba!

Re-Generación 19.

Mientras se desarrollan los Juegos Paralímpicos de Tokio y la importancia de su celebración también inclusivo, aunque con un enfoque distinto (marcados por una pandemia), ponen el ojo en los discapacitados, donde el mensaje principal es el tema de la discapacidad en la sociedad global, dejar a un lado la discriminación y la marginación hacia ese sector en particular y mirar hacia una sociedad más inclusiva, donde se valoren sus habilidades, cada uno de ellos son especiales por alguna razón y, sin duda, en este gran evento lograrán hazañas que quedarán inscritas en la historia.

Aunque la crisis sanitaria por Covid-19 amenaza a la sociedad en conjunto, las personas con discapacidad se ven impactadas de manera excesiva debido a las barreras actitudinales, del entorno e institucionales que se reproducen en la respuesta de Covid-19, las personas con discapacidad tienen condiciones de salud preexistentes que las hacen más susceptibles de contraer el virus, de experimentar síntomas más graves al infectarse, conduciendo a tasas elevadas de mortalidad, las personas con discapacidad que dependen de apoyos para su vida cotidiana pueden encontrarse aisladas e imposibilitadas de sobrevivir durante las medidas de encierro.

Por otro lado, los avances en la economía digital, acelerados significativamente por la crisis sanitaria, están creando oportunidades sin precedentes para construir un mundo del trabajo más inclusivo para los más de mil millones de personas con discapacidad en todo el mundo, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sin embargo, las barreras digitales también amenazan con agravar las desigualdades y la exclusión existentes, a menos que se compensen con iniciativas efectivas y específicas, como destaca dicho estudio.

El informe, An inclusive digital economy for people with disabilities (Una economía digital inclusiva para las personas con discapacidad), fue elaborado por la Red Mundial de Empresas y Discapacidad (GBDN) de la OIT; en este, se analizan los efectos de la revolución digital en la creación de nuevos puestos de trabajo, los cambios en las funciones y modelos de trabajo existentes, así como los procesos de contratación en línea. También destaca las áreas clave para la acción de los diferentes grupos de partes interesadas, incluyendo la industria digital, el mundo académico, los gobiernos, los trabajadores y empleadores, y las propias personas con discapacidad.

En nuestro país, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) está estudiando cómo desarrollar una nueva política que incluiría las discapacidades en la recopilación de datos del gobierno, sin datos adecuados, es difícil para el gobierno desarrollar e implementar políticas efectivas que impacten a millones de personas en todo el país; muchas encuestas del INEGI, como la encuesta periódica sobre violencia contra las mujeres, no incluyen actualmente categorías de discapacidad, a pesar de la prevalencia de la violencia contra las mujeres con discapacidad.

En América Latina residen más de 70 millones de personas con discapacidad (CEPAL, 2014). La población con discapacidad en la región es diversa y las discriminaciones que experimentan son múltiples y se potencian según género, edad, lugar de residencia, condición étnico-racial y estatus migratorio, la aprobación en 2006 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) y su posterior ratificación por parte de 28 países, la que en muchos casos fue confirmada mediante la promulgación de leyes nacionales en la materia, ha implicado un avance considerable en la visualización de los derechos de las personas con discapacidad.

En muchos aspectos los programas de protección social funcionan aún con los efectos negativos resultantes de la discriminación y exclusión de las personas con discapacidad heredada por años y arraigado en un enfoque en el que predominan aspectos asistencialistas y caritativos hacia la discapacidad, en términos prácticos, esta situación implica una fuerte precariedad ante cualquier crisis, ya que en casi toda la población con discapacidad se encuentra entre los quintiles más pobres, experimenta mayores tasas de desempleo y depende de sus propias redes familiares y comunitarias para acceder a los cuidados básicos y afrontar gastos como asistencia personal o salud.

Concluyendo, la población con discapacidad es altamente vulnerable a los impactos sociales y económicos de la pandemia del Covid-19 debido a desafíos estructurales preexistentes como su situación de pobreza y las profundas desigualdades que les afectan en todos los ámbitos, por tanto, es prioritario crear un mercado laboral más inclusivo para las personas con discapacidad: garantizar la accesibilidad, fomentar las competencias digitales y promover el empleo, el aumento del trabajo digital crea graves problemas para quienes carecen de las competencias o los equipos necesarios, debido a la persistente exclusión, las personas con discapacidad suelen tener niveles de educación y formación inferiores a los de sus compañeros sin discapacidad, salvo contadas excepciones.

Mientras tanto, recuerda que todo está previsto para que tengas un día ¡de bien para arriba!

Re-Generación 19.