/ viernes 6 de mayo de 2022

¡De bien para arriba! | Política sanitaria: estilo de vida saludable

La necesidad de cambiar el estilo de vida y la manera de conseguirlo son dos de las preocupaciones fundamentales de la política de muchos países, muchos de los problemas que actualmente afronta la humanidad podrían resolverse diseñando e implantando estrategias que sean capaces de convencer a la gente para que cambie algunos hábitos de vida, anteriormente el estado del bienestar tradicional consistía en ocuparse de las consecuencias de los problemas de salud de la población, sin embargo, hoy en día, la tendencia es considerar seriamente políticas de prevención y promoción de la salud (Salvador y Castell, 2007).

Y esto es derivado a que la evidencia actual muestra la influencia de una alimentación excesiva o inadecuada, directamente como causa de enfermedades crónicas, contribuyendo también los niveles bajos de actividad física y la dependencia excesiva del transporte mecanizado, ahora se visualiza mucho más puntualmente la necesidad de revertirse la predisposición de la población, con relación a la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias, etcétera, enfatizando la importancia de la responsabilidad de cada individuo sobre su propio bienestar, la estrategia que algunos gobiernos pretenden aplicar se basa en facilitar las condiciones que favorezcan las decisiones saludables, así como generar entornos favorables que faciliten la aceptación y el sostenimiento de conductas saludables.

Para todo gobierno es útil centrar sus esfuerzos en materia de políticas de salud, visualizando puntos esenciales de un estilo de vida saludable, como los siguientes: la nutrición, un ser humano requiere la cantidad óptima de nutrientes esenciales y al mismo tiempo la disminución al mínimo de la ingesta de sustancias tóxicas, el acto de alimentarse es dirigido a conseguir la energía adecuada y suficiente para llevar a cabo las funciones que mantienen al organismo con vida, pero este acto definitivamente es influido por la forma en que el individuo elige su alimentación, por lo tanto, la psicoeducación para regular los hábitos alimenticios debe ser una prioridad en el campo de la medicina, el ejercicio, los investigadores saben que hacer ejercicio con regularidad provoca cambios tanto en la mente como en el cuerpo; los estudios sugieren que realizar ejercicio favorece los neurotransmisores del cerebro, relacionados con el estado de ánimo, al mismo tiempo, la actividad física reduce la tensión muscular, ayuda a dormir mejor y disminuye los niveles de estrés (García, J y Vanesa, E, 2013). El ambiente, un buen ambiente es de crucial importancia para fomentar un estado de ánimo saludable; un ambiente desfavorable, es capaz de contrariar oportunidades laborales o escolares propiciando intensos efectos adversos sobre la persona, los cuales no podrán corregirse sólo con medicamentos.

Modo de vida y estilo de vida, son conceptos que comenzaron a ser objeto de las ciencias médicas en la segunda mitad del siglo XX, a partir del redimensionamiento del concepto de salud y, por lo tanto, de los determinantes de la salud, estos conceptos han contribuido a la mejor comprensión de todos los elementos que intervienen en el proceso salud-enfermedad y que son parte integrante de la medicina social característica de nuestro siglo (Espinosa, L, 2004).

Actualmente la política sanitaria basada en la medicina de estilo de vida es una disciplina clínica basada en evidencia sobre la manera que afectan todos estos factores mencionados sobre la salud y la calidad de vida de la población, en concreto es la aplicación de principios médicos, ambientales, motivacionales y de comportamiento, en el manejo clínico y terapéutico de problemas de salud relacionados con el estilo de vida, además de centrarse en la prevención y la disminución del riesgo, también debe enfocarse en el manejo terapéutico de forma efectiva, más allá de los tratamientos convencionales basados en fármacos y cirugía. La medicina ha logrado reconocer los maravillosos efectos de determinadas acciones en el estilo de vida de cualquier persona y su beneficio sobre la enfermedad, la mortalidad, la morbilidad y los costos sanitarios públicos (Mora, 2011).


En conclusión, el manejo terapéutico de la política pública en materia de salud debe incluir una serie de intervenciones preventivas de salud con actuaciones clínicas personalizadas para cada paciente, pero también con actuaciones comunitarias de concientización, por ejemplo considerando los efectos del uso de combustibles fósiles en lugar de emplear energía personal, en pocas palabras los gobiernos tienen la obligación de difundir los beneficios de ir en bicicleta o caminar, como apoyo al aumento del nivel de actividad física de la población, de este modo habría reducción en problemas de obesidad, de síntomas de depresión y ansiedad, de enfermedad cardiovascular, por lo que el beneficio final en la salud de la población podría llegar a ser más alto que el que se ha obtenido a través de los años con la medicina convencional.

Mientras tanto, recuerda que todo está previsto para que tengas un día ¡de bien para arriba!

  • Re-Generación 19

La necesidad de cambiar el estilo de vida y la manera de conseguirlo son dos de las preocupaciones fundamentales de la política de muchos países, muchos de los problemas que actualmente afronta la humanidad podrían resolverse diseñando e implantando estrategias que sean capaces de convencer a la gente para que cambie algunos hábitos de vida, anteriormente el estado del bienestar tradicional consistía en ocuparse de las consecuencias de los problemas de salud de la población, sin embargo, hoy en día, la tendencia es considerar seriamente políticas de prevención y promoción de la salud (Salvador y Castell, 2007).

Y esto es derivado a que la evidencia actual muestra la influencia de una alimentación excesiva o inadecuada, directamente como causa de enfermedades crónicas, contribuyendo también los niveles bajos de actividad física y la dependencia excesiva del transporte mecanizado, ahora se visualiza mucho más puntualmente la necesidad de revertirse la predisposición de la población, con relación a la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias, etcétera, enfatizando la importancia de la responsabilidad de cada individuo sobre su propio bienestar, la estrategia que algunos gobiernos pretenden aplicar se basa en facilitar las condiciones que favorezcan las decisiones saludables, así como generar entornos favorables que faciliten la aceptación y el sostenimiento de conductas saludables.

Para todo gobierno es útil centrar sus esfuerzos en materia de políticas de salud, visualizando puntos esenciales de un estilo de vida saludable, como los siguientes: la nutrición, un ser humano requiere la cantidad óptima de nutrientes esenciales y al mismo tiempo la disminución al mínimo de la ingesta de sustancias tóxicas, el acto de alimentarse es dirigido a conseguir la energía adecuada y suficiente para llevar a cabo las funciones que mantienen al organismo con vida, pero este acto definitivamente es influido por la forma en que el individuo elige su alimentación, por lo tanto, la psicoeducación para regular los hábitos alimenticios debe ser una prioridad en el campo de la medicina, el ejercicio, los investigadores saben que hacer ejercicio con regularidad provoca cambios tanto en la mente como en el cuerpo; los estudios sugieren que realizar ejercicio favorece los neurotransmisores del cerebro, relacionados con el estado de ánimo, al mismo tiempo, la actividad física reduce la tensión muscular, ayuda a dormir mejor y disminuye los niveles de estrés (García, J y Vanesa, E, 2013). El ambiente, un buen ambiente es de crucial importancia para fomentar un estado de ánimo saludable; un ambiente desfavorable, es capaz de contrariar oportunidades laborales o escolares propiciando intensos efectos adversos sobre la persona, los cuales no podrán corregirse sólo con medicamentos.

Modo de vida y estilo de vida, son conceptos que comenzaron a ser objeto de las ciencias médicas en la segunda mitad del siglo XX, a partir del redimensionamiento del concepto de salud y, por lo tanto, de los determinantes de la salud, estos conceptos han contribuido a la mejor comprensión de todos los elementos que intervienen en el proceso salud-enfermedad y que son parte integrante de la medicina social característica de nuestro siglo (Espinosa, L, 2004).

Actualmente la política sanitaria basada en la medicina de estilo de vida es una disciplina clínica basada en evidencia sobre la manera que afectan todos estos factores mencionados sobre la salud y la calidad de vida de la población, en concreto es la aplicación de principios médicos, ambientales, motivacionales y de comportamiento, en el manejo clínico y terapéutico de problemas de salud relacionados con el estilo de vida, además de centrarse en la prevención y la disminución del riesgo, también debe enfocarse en el manejo terapéutico de forma efectiva, más allá de los tratamientos convencionales basados en fármacos y cirugía. La medicina ha logrado reconocer los maravillosos efectos de determinadas acciones en el estilo de vida de cualquier persona y su beneficio sobre la enfermedad, la mortalidad, la morbilidad y los costos sanitarios públicos (Mora, 2011).


En conclusión, el manejo terapéutico de la política pública en materia de salud debe incluir una serie de intervenciones preventivas de salud con actuaciones clínicas personalizadas para cada paciente, pero también con actuaciones comunitarias de concientización, por ejemplo considerando los efectos del uso de combustibles fósiles en lugar de emplear energía personal, en pocas palabras los gobiernos tienen la obligación de difundir los beneficios de ir en bicicleta o caminar, como apoyo al aumento del nivel de actividad física de la población, de este modo habría reducción en problemas de obesidad, de síntomas de depresión y ansiedad, de enfermedad cardiovascular, por lo que el beneficio final en la salud de la población podría llegar a ser más alto que el que se ha obtenido a través de los años con la medicina convencional.

Mientras tanto, recuerda que todo está previsto para que tengas un día ¡de bien para arriba!

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