/ viernes 11 de septiembre de 2020

¡De bien para arriba! | Sororidad

Para algunas personas quizá sea un término desconocido, pero cada día está teniendo más presencia en la sociedad, tomando en cuenta que la sororidad engloba las prácticas de colaboración y soporte en las relaciones entre mujeres y es el espacio propicio para la construcción de nuevas formas de representar el empoderamiento femenino. Sororidad consiste en la manera en que las mujeres se organizan, se apoyan y de esta manera se propicia el intercambio de experiencias, hace alusión al concepto de hermandad, que posibilita otorgar valor, identidad y coexistencia entre mujeres.

La RAE (Real Academia Española) define sororidad como “amistad o afecto entre mujeres, relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento e independencia”; aunque mujeres y hombres tenemos los mismos derechos al nacer, nos damos cuenta de que esos derechos no siempre se respetan, sobre todo a lo largo de la vida de las mujeres, a pesar de que nuestra Constitución Mexicana establece claramente, en su artículo 4, esta igualdad de derechos. La sororidad representa la relación de hermandad y solidaridad entre las mujeres para crear redes de apoyo que empujen cambios sociales, para lograr la equidad y apoyarse frente a una cultura aún patriarcal y donde perviven enquistadas las discriminaciones.

La antropóloga y feminista mexicana Marcela Lagarde fue quien acuñó este término para describir la situación de las mujeres en Ciudad Juárez y es ella una de los principales referentes en la defensa del término sororidad, sosteniendo que "la alianza de las mujeres en el compromiso es tan importante como la lucha contra otros fenómenos de la opresión y la lucha por crear espacios en que las mujeres puedan desplegar nuevas posibilidades de vida". Es en este contexto que surge el concepto de sororidad como una nueva experiencia práctica intelectual y política entre mujeres, la cual puede llegar a materializarse en acciones específicas. Actualmente en nuestra sociedad, construir y unirse a las redes de sororidad implica compartir el análisis de los problemas, la información, la confianza, la fidelidad, el apoyo emocional y psicológico desde la racionalidad empática, escapando así a mecanismos aprendidos en el patriarcado: chantaje emocional, manipulación y dogmatismo vital.

Creemos vivir en democracia porque todos votamos y elegimos, porque contamos con instituciones que exigen, resguardan y favorecen la equidad, sin embargo, las mujeres siguen siendo minoría política, prevalece la exclusión de género, la pobreza y la violencia contra ellas, además de que se impide su acceso a la justicia. Por otro lado, de acuerdo con el INEGI y con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2018, en México habitan 64.4 millones de mujeres y representan 51.5% del total de población, es decir más de la mitad de la población mexicana, pero solo 60.6% asiste a la escuela y solo 44 de cada 100 mujeres están afiliadas a alguna institución de salud; además, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE, del tercer trimestre de 2019) reporta que solo el 34.7% de los funcionarios y directivos de los sectores público, privado y social son mujeres.

Los grupos de sororidad simbolizan asistencia mutua desinteresada, más que apoyo monetario o en especie, se fundamenta en el apoyo sicológico, el aprendizaje, el apoyo en la toma de decisiones, el estímulo de la autoestima, la reflexión sobre la seguridad personal y el autoconocimiento; al conocer y dimensionar la variedad de realidades, procesos personales, trayectorias de vida y puntos de partida a nivel individual que han construido confianza, las relaciones sororales se convierten en una forma de empoderamiento de mujeres que están unidas en una misma lucha, bajo un mismo objetivo y manteniendo una relación de compañerismo que implica cuidados, coordinación, respeto y que forjan mujeres orgullosas, mujeres que honran la justicia y la libertad.

Mientras tanto, recuerda que todo está previsto para que tengas un día ¡de bien para arriba!

Re-Generación 19.

Para algunas personas quizá sea un término desconocido, pero cada día está teniendo más presencia en la sociedad, tomando en cuenta que la sororidad engloba las prácticas de colaboración y soporte en las relaciones entre mujeres y es el espacio propicio para la construcción de nuevas formas de representar el empoderamiento femenino. Sororidad consiste en la manera en que las mujeres se organizan, se apoyan y de esta manera se propicia el intercambio de experiencias, hace alusión al concepto de hermandad, que posibilita otorgar valor, identidad y coexistencia entre mujeres.

La RAE (Real Academia Española) define sororidad como “amistad o afecto entre mujeres, relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento e independencia”; aunque mujeres y hombres tenemos los mismos derechos al nacer, nos damos cuenta de que esos derechos no siempre se respetan, sobre todo a lo largo de la vida de las mujeres, a pesar de que nuestra Constitución Mexicana establece claramente, en su artículo 4, esta igualdad de derechos. La sororidad representa la relación de hermandad y solidaridad entre las mujeres para crear redes de apoyo que empujen cambios sociales, para lograr la equidad y apoyarse frente a una cultura aún patriarcal y donde perviven enquistadas las discriminaciones.

La antropóloga y feminista mexicana Marcela Lagarde fue quien acuñó este término para describir la situación de las mujeres en Ciudad Juárez y es ella una de los principales referentes en la defensa del término sororidad, sosteniendo que "la alianza de las mujeres en el compromiso es tan importante como la lucha contra otros fenómenos de la opresión y la lucha por crear espacios en que las mujeres puedan desplegar nuevas posibilidades de vida". Es en este contexto que surge el concepto de sororidad como una nueva experiencia práctica intelectual y política entre mujeres, la cual puede llegar a materializarse en acciones específicas. Actualmente en nuestra sociedad, construir y unirse a las redes de sororidad implica compartir el análisis de los problemas, la información, la confianza, la fidelidad, el apoyo emocional y psicológico desde la racionalidad empática, escapando así a mecanismos aprendidos en el patriarcado: chantaje emocional, manipulación y dogmatismo vital.

Creemos vivir en democracia porque todos votamos y elegimos, porque contamos con instituciones que exigen, resguardan y favorecen la equidad, sin embargo, las mujeres siguen siendo minoría política, prevalece la exclusión de género, la pobreza y la violencia contra ellas, además de que se impide su acceso a la justicia. Por otro lado, de acuerdo con el INEGI y con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2018, en México habitan 64.4 millones de mujeres y representan 51.5% del total de población, es decir más de la mitad de la población mexicana, pero solo 60.6% asiste a la escuela y solo 44 de cada 100 mujeres están afiliadas a alguna institución de salud; además, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE, del tercer trimestre de 2019) reporta que solo el 34.7% de los funcionarios y directivos de los sectores público, privado y social son mujeres.

Los grupos de sororidad simbolizan asistencia mutua desinteresada, más que apoyo monetario o en especie, se fundamenta en el apoyo sicológico, el aprendizaje, el apoyo en la toma de decisiones, el estímulo de la autoestima, la reflexión sobre la seguridad personal y el autoconocimiento; al conocer y dimensionar la variedad de realidades, procesos personales, trayectorias de vida y puntos de partida a nivel individual que han construido confianza, las relaciones sororales se convierten en una forma de empoderamiento de mujeres que están unidas en una misma lucha, bajo un mismo objetivo y manteniendo una relación de compañerismo que implica cuidados, coordinación, respeto y que forjan mujeres orgullosas, mujeres que honran la justicia y la libertad.

Mientras tanto, recuerda que todo está previsto para que tengas un día ¡de bien para arriba!

Re-Generación 19.