/ viernes 16 de noviembre de 2018

De humanos es errar y de necios permanecer en el error

Argentina ha sido en la historia del futbol mexicano una escuela que no hemos aprovechado

Si hay una selección ante la que no hemos podido tomar ventaja es Argentina, y para ser más exacto, diré que no ante la albiceleste, sino ante el territorio argentino, que es en el que nuestro TRI ha sufrido sus peores actuaciones. Baste con irnos hasta el Mundial de 1978 en donde ni siquiera jugamos contra Argentina, Mundial en el que nuestro TRI fue estigmatizado de manera muy parecida al de la “Cruzazuleada” de nuestros Cementeros, nuestra selección con el nada edificante mote de “Ratoncitos verdes”.

Aquella selección dirigida por Antonio Roca estaba conformada por los siguientes jugadores: Pilar Reyes, Manuel Nájera, Alfredo Tena, Eduardo Ramos, Arturo “Gonini” Vázquez Ayala, Guillermo “Wendy” Mendizábal, Antonio de la Torre, Enrique López Zarza, Víctor Rangel, Cristóbal Ortega, Hugo Sánchez Márquez, Jesús “Palillo” Martínez, Rigoberto Cisneros, Carlos Gómez, Hugo Rodríguez, Mario Medina, Raúl Isiordia, Leonardo Cuéllar y Pedro Soto.

El proceso de este grupo creó grandes expectativas, era notorio que José Antonio Roca estaba muy actualizado con el futbol moderno, su informe final así lo demuestra, pero en ese mismo informe percibo una falta de autoanálisis, todos los jugadores han sido exhibidos en sus bondades, que son muchas y, en sus defectos, los cuales acaban por echar por tierra el valor de sus bondades, la indisciplina táctica. Nadie como Antonio Roca para explicar la táctica y la técnica. En su opinión, todos sus jugadores calificaban y, los resultados de sus juegos de preparación en Europa así lo constataban.

Sí, parecía que había congruencia en la propuesta de Roca, pues ya en Argentina los jugadores, como él claramente lo expresó en su informe, unos no quisieron, otros no pudieron, y muchos se limitaron a cuidar su imagen. Los que no quieren son bien conocidos, son aquellos que saben más que el entrenador. Los que no pueden, son aquellos que aún no han ganado la madurez que les brinda confianza y, los peores, son los que se valen de la oportunidad para exhibirse, olvidándose de la colectividad para quedar libres en la vitrina.

Todo esto es cierto, ocurre y muy seguramente fue lo que sucedió en Argentina 78. Lo que no informó el Mister, fue lo correspondiente a la condición física. Ya hablé de la exitosa gira por Europa sacando buenos resultados en Alemania, Rusia y Yugoslavia, en donde se jugó como debió haberse hecho en el Mundial, eso produjo además de una gran confianza en el grupo, una fatiga semejante a la que ahora agobia a Luca Modric. Que habiendo entregado todo por su patria, ahora sufre para aportar lo que antes a su Real Madrid. Roca separó a los jugadores mexicanos de sus familias dos meses antes del Campeonato Mundial, sometiéndolos a un trabajo que los anuló por completo. Para colmo, tres días antes del inicio, a modo de práctica, hizo que el TRI enfrentara a unos estudiantes en un juego que, además de mantenerlos en ritmo, serviría de relax.

Lo extraño es que con tanta experiencia, Roca haya creído que el argentino joven es uno y el maduro es otro, siendo que todos están cortados por la misma tijera. El argentino es antes que nada, competitivo y, a la hora de jugar, lo mismo es el maduro que el principiante. Aquellos jóvenes estudiantes no iban a ser el juguete de los mexicanos, y mientras nuestros jugadores lo veían como un entrenamiento más, los pibes lo veían como la oportunidad de ser observados por el River, el Independiente o el Boca. Las barridas violentas se sucedieron una tras otra, los roces fueron frecuentes y, la molestia manifiesta de los mexicanos comenzó a hacerse verbal, las discuciones fueron subiendo de tono hasta que fue necesario suspender el juego entre empujones, injurias y como resultado, tres o cuatro tobillos lastimados. Ahora, ya para encarar el compromiso de cumplir en el Mundial de Argentina, las conclusiones del mister, sobre la base de los resultados del largo proceso se remitieron a una simple premisa: Le ganamos fácilmente a Túnez... Empatamos con Polonia... Perdemos con Alemania. Conclusión, Túnez 3: Kaabi 55', Ghommidh 79' y Douieb 87'. México 1, Arturo “Gonini” Vázquez Ayala... Alemania 6: Dieter Mueller 1, Hensi Mueller 1, Karl Rumenigge 2 y Flohe 1, México 0... Polonia 3: Zbigniew Boniek 43' y 84', Kazimiers Deyna 56'. México 1- Víctor Rangel 52'.

Derrotas contra Argentina en otros ámbitos: Semifinal de Copa Libertadores ante Boca Juniors, en 2000, América había logrado igualar una desventaja de 1-4, para perder en el último segundo con un gol de Walter Samuel... En la Copa Libertadores, el Cruz Azul enfrentó al mismo Boca Juniors, ganando en México 1-0 y perdiendo en Buenos Aires, para irse a tandas de penales y perder... América corre igual suerte ante Arsenal y, finalmente Tigres en 2014, cae ante River Plate en Copa Libertadores. No, el suelo argentino es tierra vedada para nuestros equipos.

Hasta pronto amigo.


Argentina ha sido en la historia del futbol mexicano una escuela que no hemos aprovechado

Si hay una selección ante la que no hemos podido tomar ventaja es Argentina, y para ser más exacto, diré que no ante la albiceleste, sino ante el territorio argentino, que es en el que nuestro TRI ha sufrido sus peores actuaciones. Baste con irnos hasta el Mundial de 1978 en donde ni siquiera jugamos contra Argentina, Mundial en el que nuestro TRI fue estigmatizado de manera muy parecida al de la “Cruzazuleada” de nuestros Cementeros, nuestra selección con el nada edificante mote de “Ratoncitos verdes”.

Aquella selección dirigida por Antonio Roca estaba conformada por los siguientes jugadores: Pilar Reyes, Manuel Nájera, Alfredo Tena, Eduardo Ramos, Arturo “Gonini” Vázquez Ayala, Guillermo “Wendy” Mendizábal, Antonio de la Torre, Enrique López Zarza, Víctor Rangel, Cristóbal Ortega, Hugo Sánchez Márquez, Jesús “Palillo” Martínez, Rigoberto Cisneros, Carlos Gómez, Hugo Rodríguez, Mario Medina, Raúl Isiordia, Leonardo Cuéllar y Pedro Soto.

El proceso de este grupo creó grandes expectativas, era notorio que José Antonio Roca estaba muy actualizado con el futbol moderno, su informe final así lo demuestra, pero en ese mismo informe percibo una falta de autoanálisis, todos los jugadores han sido exhibidos en sus bondades, que son muchas y, en sus defectos, los cuales acaban por echar por tierra el valor de sus bondades, la indisciplina táctica. Nadie como Antonio Roca para explicar la táctica y la técnica. En su opinión, todos sus jugadores calificaban y, los resultados de sus juegos de preparación en Europa así lo constataban.

Sí, parecía que había congruencia en la propuesta de Roca, pues ya en Argentina los jugadores, como él claramente lo expresó en su informe, unos no quisieron, otros no pudieron, y muchos se limitaron a cuidar su imagen. Los que no quieren son bien conocidos, son aquellos que saben más que el entrenador. Los que no pueden, son aquellos que aún no han ganado la madurez que les brinda confianza y, los peores, son los que se valen de la oportunidad para exhibirse, olvidándose de la colectividad para quedar libres en la vitrina.

Todo esto es cierto, ocurre y muy seguramente fue lo que sucedió en Argentina 78. Lo que no informó el Mister, fue lo correspondiente a la condición física. Ya hablé de la exitosa gira por Europa sacando buenos resultados en Alemania, Rusia y Yugoslavia, en donde se jugó como debió haberse hecho en el Mundial, eso produjo además de una gran confianza en el grupo, una fatiga semejante a la que ahora agobia a Luca Modric. Que habiendo entregado todo por su patria, ahora sufre para aportar lo que antes a su Real Madrid. Roca separó a los jugadores mexicanos de sus familias dos meses antes del Campeonato Mundial, sometiéndolos a un trabajo que los anuló por completo. Para colmo, tres días antes del inicio, a modo de práctica, hizo que el TRI enfrentara a unos estudiantes en un juego que, además de mantenerlos en ritmo, serviría de relax.

Lo extraño es que con tanta experiencia, Roca haya creído que el argentino joven es uno y el maduro es otro, siendo que todos están cortados por la misma tijera. El argentino es antes que nada, competitivo y, a la hora de jugar, lo mismo es el maduro que el principiante. Aquellos jóvenes estudiantes no iban a ser el juguete de los mexicanos, y mientras nuestros jugadores lo veían como un entrenamiento más, los pibes lo veían como la oportunidad de ser observados por el River, el Independiente o el Boca. Las barridas violentas se sucedieron una tras otra, los roces fueron frecuentes y, la molestia manifiesta de los mexicanos comenzó a hacerse verbal, las discuciones fueron subiendo de tono hasta que fue necesario suspender el juego entre empujones, injurias y como resultado, tres o cuatro tobillos lastimados. Ahora, ya para encarar el compromiso de cumplir en el Mundial de Argentina, las conclusiones del mister, sobre la base de los resultados del largo proceso se remitieron a una simple premisa: Le ganamos fácilmente a Túnez... Empatamos con Polonia... Perdemos con Alemania. Conclusión, Túnez 3: Kaabi 55', Ghommidh 79' y Douieb 87'. México 1, Arturo “Gonini” Vázquez Ayala... Alemania 6: Dieter Mueller 1, Hensi Mueller 1, Karl Rumenigge 2 y Flohe 1, México 0... Polonia 3: Zbigniew Boniek 43' y 84', Kazimiers Deyna 56'. México 1- Víctor Rangel 52'.

Derrotas contra Argentina en otros ámbitos: Semifinal de Copa Libertadores ante Boca Juniors, en 2000, América había logrado igualar una desventaja de 1-4, para perder en el último segundo con un gol de Walter Samuel... En la Copa Libertadores, el Cruz Azul enfrentó al mismo Boca Juniors, ganando en México 1-0 y perdiendo en Buenos Aires, para irse a tandas de penales y perder... América corre igual suerte ante Arsenal y, finalmente Tigres en 2014, cae ante River Plate en Copa Libertadores. No, el suelo argentino es tierra vedada para nuestros equipos.

Hasta pronto amigo.