/ martes 26 de abril de 2022

Economía para todos | Inflación sin freno

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó la cifra de inflación para la primera quincena de abril y, como ya es costumbre, muestra variaciones al alza.

Hace un año se vislumbraba una tasa inflacionaria alta derivado de la reanudación de cierta normalidad por parte de la sociedad después de sobrellevar los peores momentos de la pandemia y la reapertura paulatina de las actividades económicas que fueron paralelas a las fuertes campañas de vacunación llevadas a cabo en nuestro país.

Por lo que, para ese entonces, ya se tenía en el radar las situaciones exógenas como la ruptura en ciertas cadenas de producción que generarían un fuerte impacto en el nivel de precios a nivel global.

Por su parte, para este año, se sumó un conflicto bélico al este de Europa más las consecuencias de ciertas medidas de países económicamente dominantes para mitigar el conflicto armado que derivó en mayores incidencias en los niveles de precios, principalmente en los energéticos y en los agropecuarios.

Por otra parte, la semana pasada el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó las cifras referentes al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) donde para la primera quincena de abril se registró una variación quincenal de 0.16 respecto al periodo anterior, cifra menor a comparación de las últimas seis quincenas.

Respecto a su desglosamiento por índice subyacente y no subyacente, el primero registró una variación de 0.44 por ciento quincenal, siendo más alta desde la primera quincena de diciembre pasado; mientras que la segunda, tuvo un decremento del (-)0.66 por ciento, siendo la cifra más baja desde la segunda quincena de diciembre también.

En lo que respecta a las variaciones anuales, el INPC registró una variación al alza respecto al mismo periodo del año pasado, colocándose en 7.72 por ciento; con ello, se coloca como la inflación anual más alta en los últimos 21 años, cuando en la segunda quincena de enero se registró un 7.86 por ciento anual.

En tanto, para el índice subyacente que se considera el mejor parámetro para medir la trayectoria de los precios debido a que concentra a los productos que no son volátiles, tuvo una variación de 7.16 por ciento anual, cifra más alta desde la primera quincena de enero de 2001, cuando el índice subyacente se colocó en 8.37 por ciento anual. Por su parte, el índice no subyacente que engloba los productos más volátiles como los agropecuarios y energéticos, se ubicó en un 9.38 por ciento anual, logrando una “estabilidad” por parte de los energéticos, pero no así por parte de los agropecuarios, que tuvieron un alza del 15.24 por ciento anual.

Recordemos que el Banco de México tiene como objetivo permanente de inflación de 3 por ciento con un rango de ±1 punto porcentual, esto ha hecho que en las últimas siente sesiones de política monetaria haya incrementado 250 puntos base su tasa de referencia para colocarla en 6.5 por ciento.

Asimismo, y dado los eventos inflacionarios recientes, más la política restrictiva de la Banca Central estadounidense que también busca combatir la mayor inflación en EE.UU. desde hace décadas, no se descarta que siga incrementándose en las siguientes reuniones hasta llegar al 9 por ciento a finales de año.

Todo ello con el objetivo de mitigar el impacto de los precios en el mercado interno, mientras que, a nivel global, se podrían esperar diferentes impactos generados principalmente por el más reciente endurecimiento de medidas sanitarias y restrictivas en China por un nuevo brote de contagios.

En tanto, la siguiente reunión de Banco de México se llevará a cabo el 12 de mayo y se anticipa un incremento de 50 puntos base para colocar la tasa de referencia en 7 por ciento. A su vez, cabe destacar que la economía mexicana no se ha comportado de manera sobrada y se ha mantenido a la deriva económicamente, por lo que los incrementos de tasa de referencia que se esperan en un corto plazo, pudieran mermar la poca recuperación de la economía mexicana. Cuídese mucho.

  • Regeneración 19

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó la cifra de inflación para la primera quincena de abril y, como ya es costumbre, muestra variaciones al alza.

Hace un año se vislumbraba una tasa inflacionaria alta derivado de la reanudación de cierta normalidad por parte de la sociedad después de sobrellevar los peores momentos de la pandemia y la reapertura paulatina de las actividades económicas que fueron paralelas a las fuertes campañas de vacunación llevadas a cabo en nuestro país.

Por lo que, para ese entonces, ya se tenía en el radar las situaciones exógenas como la ruptura en ciertas cadenas de producción que generarían un fuerte impacto en el nivel de precios a nivel global.

Por su parte, para este año, se sumó un conflicto bélico al este de Europa más las consecuencias de ciertas medidas de países económicamente dominantes para mitigar el conflicto armado que derivó en mayores incidencias en los niveles de precios, principalmente en los energéticos y en los agropecuarios.

Por otra parte, la semana pasada el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó las cifras referentes al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) donde para la primera quincena de abril se registró una variación quincenal de 0.16 respecto al periodo anterior, cifra menor a comparación de las últimas seis quincenas.

Respecto a su desglosamiento por índice subyacente y no subyacente, el primero registró una variación de 0.44 por ciento quincenal, siendo más alta desde la primera quincena de diciembre pasado; mientras que la segunda, tuvo un decremento del (-)0.66 por ciento, siendo la cifra más baja desde la segunda quincena de diciembre también.

En lo que respecta a las variaciones anuales, el INPC registró una variación al alza respecto al mismo periodo del año pasado, colocándose en 7.72 por ciento; con ello, se coloca como la inflación anual más alta en los últimos 21 años, cuando en la segunda quincena de enero se registró un 7.86 por ciento anual.

En tanto, para el índice subyacente que se considera el mejor parámetro para medir la trayectoria de los precios debido a que concentra a los productos que no son volátiles, tuvo una variación de 7.16 por ciento anual, cifra más alta desde la primera quincena de enero de 2001, cuando el índice subyacente se colocó en 8.37 por ciento anual. Por su parte, el índice no subyacente que engloba los productos más volátiles como los agropecuarios y energéticos, se ubicó en un 9.38 por ciento anual, logrando una “estabilidad” por parte de los energéticos, pero no así por parte de los agropecuarios, que tuvieron un alza del 15.24 por ciento anual.

Recordemos que el Banco de México tiene como objetivo permanente de inflación de 3 por ciento con un rango de ±1 punto porcentual, esto ha hecho que en las últimas siente sesiones de política monetaria haya incrementado 250 puntos base su tasa de referencia para colocarla en 6.5 por ciento.

Asimismo, y dado los eventos inflacionarios recientes, más la política restrictiva de la Banca Central estadounidense que también busca combatir la mayor inflación en EE.UU. desde hace décadas, no se descarta que siga incrementándose en las siguientes reuniones hasta llegar al 9 por ciento a finales de año.

Todo ello con el objetivo de mitigar el impacto de los precios en el mercado interno, mientras que, a nivel global, se podrían esperar diferentes impactos generados principalmente por el más reciente endurecimiento de medidas sanitarias y restrictivas en China por un nuevo brote de contagios.

En tanto, la siguiente reunión de Banco de México se llevará a cabo el 12 de mayo y se anticipa un incremento de 50 puntos base para colocar la tasa de referencia en 7 por ciento. A su vez, cabe destacar que la economía mexicana no se ha comportado de manera sobrada y se ha mantenido a la deriva económicamente, por lo que los incrementos de tasa de referencia que se esperan en un corto plazo, pudieran mermar la poca recuperación de la economía mexicana. Cuídese mucho.

  • Regeneración 19