/ martes 31 de mayo de 2022

Economía y bienestar | Descentralización y funciones en México

A partir de la Reforma del Estado iniciada en los años ochenta del siglo pasado, en el que la descentralización tomó relevancia como un proceso mediante el cual se transfieren funciones y atribuciones de un órgano gubernamental a otro, con intención de hacer de la política pública, tanto la económica como la social, herramientas para que desde los gobiernos locales tuvieran mayor incidencia en el desarrollo de sus localidades.

Durante los últimos años se ha visto como se ha transitado de un proceso de transferencia del centro a las entidades federativas, con resultados muy cuestionados, ya que en innumerables casos los gobiernos locales han carecido de mecanismos de supervisión y evaluación en la implementación del gasto público, por lo que se ha registrado recientemente una recentralización del gasto, por ello, a más de cuarenta años de iniciado dicho proceso el balance que se presenta en materia de planes, programas y proyectos implementados desde lo local para atender a su población que más requiere de la atención gubernamental dista mucho por tener resultados favorables, ya que de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social en México quien ha detectado un total de 8 393 programas y acciones de desarrollo social en todo el país, logrando tal contabilidad a través de diferentes procedimientos de conteo, lamentablemente no se tiene con claridad, dada la cantidad de recursos públicos que se destinan para atender desde los diferentes órganos gubernamentales, cuáles han sido los alcances y la limitación de dicha intervención. Por lo anterior se hace necesario hacer un análisis para tal caso, considerando las dificultades que tanto las entidades federativas como los municipios en el país tienen en la implementación de planes, programas y proyectos orientados al bienestar social.

En otro orden de ideas, existen en México cerca de 2 500 municipios de los cuales un 7 por ciento cuenta con más de 50 mil habitantes y un plan municipal de desarrollo, 13 por ciento entre 10 y 50 mil, 19 por ciento entre 2 500 y 10 mil y finalmente 61 por ciento menos de 2 500 habitantes. Asimismo, es importante considerar la relación entre el número de habitantes y los recursos de la administración municipal bien sean éstos de origen federal o estatal, lo que sí es muy visible es que los municipios con mayor población cuentan en promedio de 1 600 trabajadores, mientras que los de menor población tienen en promedio 60 empleados (en algunos casos menos de 20) y solo una quinta parte cuenta con un plan de desarrollo municipal. También, el grado de autonomía de los gobiernos municipales es diferente según el número de habitantes, los de mayor población obtienen casi la mitad de sus ingresos de impuestos, derechos, productos y aprovechamientos locales, y lo demás ingresos proviene de transferencias del gobierno federal, lo anterior es de suma importancia derivado del proceso de descentralización de funciones, en el que se puede afirmar que si bien es cierto, la transferencia hacia los estados y municipios ha sido de funciones y atribuciones, no ha sido así en la parte fiscal, ya que la transferencia de recursos en mayor medida está enmarcado en la Ley de Coordinación Fiscal, y de ahí la forma como se distribuyen los recursos, por lo anterior, es de suma importancia que la descentralización se registre de abajo hacia arriba, es decir, de los gobiernos locales y su proceso de agencia tanto de funciones, atribuciones y recursos hacia los gobiernos de las entidades federativas y de ahí al gobierno federal. Por lo anterior para un mejor desarrollo local es necesario potenciar a los gobiernos locales tanto en su marco normativo como operativo, es decir, con instituciones que reglamenten y regulen su actuación, por ello los organismos públicos descentralizados, son sin duda una opción a considerar en la arquitectura del diseño institucional para nuestro país.

  • Regeneración 19

A partir de la Reforma del Estado iniciada en los años ochenta del siglo pasado, en el que la descentralización tomó relevancia como un proceso mediante el cual se transfieren funciones y atribuciones de un órgano gubernamental a otro, con intención de hacer de la política pública, tanto la económica como la social, herramientas para que desde los gobiernos locales tuvieran mayor incidencia en el desarrollo de sus localidades.

Durante los últimos años se ha visto como se ha transitado de un proceso de transferencia del centro a las entidades federativas, con resultados muy cuestionados, ya que en innumerables casos los gobiernos locales han carecido de mecanismos de supervisión y evaluación en la implementación del gasto público, por lo que se ha registrado recientemente una recentralización del gasto, por ello, a más de cuarenta años de iniciado dicho proceso el balance que se presenta en materia de planes, programas y proyectos implementados desde lo local para atender a su población que más requiere de la atención gubernamental dista mucho por tener resultados favorables, ya que de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social en México quien ha detectado un total de 8 393 programas y acciones de desarrollo social en todo el país, logrando tal contabilidad a través de diferentes procedimientos de conteo, lamentablemente no se tiene con claridad, dada la cantidad de recursos públicos que se destinan para atender desde los diferentes órganos gubernamentales, cuáles han sido los alcances y la limitación de dicha intervención. Por lo anterior se hace necesario hacer un análisis para tal caso, considerando las dificultades que tanto las entidades federativas como los municipios en el país tienen en la implementación de planes, programas y proyectos orientados al bienestar social.

En otro orden de ideas, existen en México cerca de 2 500 municipios de los cuales un 7 por ciento cuenta con más de 50 mil habitantes y un plan municipal de desarrollo, 13 por ciento entre 10 y 50 mil, 19 por ciento entre 2 500 y 10 mil y finalmente 61 por ciento menos de 2 500 habitantes. Asimismo, es importante considerar la relación entre el número de habitantes y los recursos de la administración municipal bien sean éstos de origen federal o estatal, lo que sí es muy visible es que los municipios con mayor población cuentan en promedio de 1 600 trabajadores, mientras que los de menor población tienen en promedio 60 empleados (en algunos casos menos de 20) y solo una quinta parte cuenta con un plan de desarrollo municipal. También, el grado de autonomía de los gobiernos municipales es diferente según el número de habitantes, los de mayor población obtienen casi la mitad de sus ingresos de impuestos, derechos, productos y aprovechamientos locales, y lo demás ingresos proviene de transferencias del gobierno federal, lo anterior es de suma importancia derivado del proceso de descentralización de funciones, en el que se puede afirmar que si bien es cierto, la transferencia hacia los estados y municipios ha sido de funciones y atribuciones, no ha sido así en la parte fiscal, ya que la transferencia de recursos en mayor medida está enmarcado en la Ley de Coordinación Fiscal, y de ahí la forma como se distribuyen los recursos, por lo anterior, es de suma importancia que la descentralización se registre de abajo hacia arriba, es decir, de los gobiernos locales y su proceso de agencia tanto de funciones, atribuciones y recursos hacia los gobiernos de las entidades federativas y de ahí al gobierno federal. Por lo anterior para un mejor desarrollo local es necesario potenciar a los gobiernos locales tanto en su marco normativo como operativo, es decir, con instituciones que reglamenten y regulen su actuación, por ello los organismos públicos descentralizados, son sin duda una opción a considerar en la arquitectura del diseño institucional para nuestro país.

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