/ miércoles 27 de noviembre de 2019

El cine como significado cultural

La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos tiene el acervo más grande de libros, diarios, folletos, documentos y material audiovisual del mundo...

Y cada año escoge 25 obras fílmicas de todos los géneros que hayan sido significativas para la cultura de ese país, incluyéndolas en su Archivo Nacional Cinematográfico.

La condición no es que los filmes sean los mejores sino que hayan aportado algo importante a la cultura estadounidense. Uno de los requisitos es que cada obra seleccionada tenga al menos diez años de antigüedad.

La lista de películas escogidas en años recientes mantiene un tono ecléctico: Bambi, El mariachi, Forrest Gump, El silencio de los inocentes, llevándonos a pensar que tal acción de la Junta Nacional de Preservación Cinematográfica, adscrita a la Biblioteca del Congreso, tiene el prurito de conservar dicho material para las futuras generaciones.

Me llama la atención que de esas películas escogidas dos tengan que ver con la comunidad hispana: El mariachi, del mexico- estadounidense Robert Rodríguez, la cual está hablada totalmente en español, y Con ganas de triunfar (Stand and deliver)/ 1988, del cubano- estadounidense Ramón Menéndez.

Con ganas de triunfar es toda una joyita. Y es que la historia del profesor Jaime Escalante/ Edward James Olmos es llevada por Ramón Menéndez con mano sobria, sin los manierismos del cine pocho.

Los esfuerzos del profe Escalante en la secundaria donde enseña matemáticas, mayormente a alumnos de origen hispano, son representados con una rara mezcla de denuncia y mero cine de entretenimiento.

Alumnos que pertenecen incluso a chavos banda o que laboran como empleados menores (y que provienen de hogares disfuncionales) que, sin embargo, bajo la batuta de Escalante recobran no sólo su estatus de estudiantes sino de dignidad humana.

El filme acude a una premisa simple: la reivindicación de una minoría no por compasión, más bien por sus empeños y ganas por salir adelante.

Ojalá en nuestro país los diputados o quien tenga el poder de hacerlo, considere de una vez por todas al cine como patrimonio cultural de México. El cine es memoria y es conocimiento, es el registro paralelo de la historia, es identidad, es la mirada del país y su gente a través de la imagen y la belleza. Porque no hay que olvidar que un filme realizado en nuestro país en 1950, Los olvidados/ Luis Buñuel, es Memoria del Mundo por la Unesco. Y eso, no es cosa menor…

La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos tiene el acervo más grande de libros, diarios, folletos, documentos y material audiovisual del mundo...

Y cada año escoge 25 obras fílmicas de todos los géneros que hayan sido significativas para la cultura de ese país, incluyéndolas en su Archivo Nacional Cinematográfico.

La condición no es que los filmes sean los mejores sino que hayan aportado algo importante a la cultura estadounidense. Uno de los requisitos es que cada obra seleccionada tenga al menos diez años de antigüedad.

La lista de películas escogidas en años recientes mantiene un tono ecléctico: Bambi, El mariachi, Forrest Gump, El silencio de los inocentes, llevándonos a pensar que tal acción de la Junta Nacional de Preservación Cinematográfica, adscrita a la Biblioteca del Congreso, tiene el prurito de conservar dicho material para las futuras generaciones.

Me llama la atención que de esas películas escogidas dos tengan que ver con la comunidad hispana: El mariachi, del mexico- estadounidense Robert Rodríguez, la cual está hablada totalmente en español, y Con ganas de triunfar (Stand and deliver)/ 1988, del cubano- estadounidense Ramón Menéndez.

Con ganas de triunfar es toda una joyita. Y es que la historia del profesor Jaime Escalante/ Edward James Olmos es llevada por Ramón Menéndez con mano sobria, sin los manierismos del cine pocho.

Los esfuerzos del profe Escalante en la secundaria donde enseña matemáticas, mayormente a alumnos de origen hispano, son representados con una rara mezcla de denuncia y mero cine de entretenimiento.

Alumnos que pertenecen incluso a chavos banda o que laboran como empleados menores (y que provienen de hogares disfuncionales) que, sin embargo, bajo la batuta de Escalante recobran no sólo su estatus de estudiantes sino de dignidad humana.

El filme acude a una premisa simple: la reivindicación de una minoría no por compasión, más bien por sus empeños y ganas por salir adelante.

Ojalá en nuestro país los diputados o quien tenga el poder de hacerlo, considere de una vez por todas al cine como patrimonio cultural de México. El cine es memoria y es conocimiento, es el registro paralelo de la historia, es identidad, es la mirada del país y su gente a través de la imagen y la belleza. Porque no hay que olvidar que un filme realizado en nuestro país en 1950, Los olvidados/ Luis Buñuel, es Memoria del Mundo por la Unesco. Y eso, no es cosa menor…

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