/ lunes 22 de julio de 2019

El cuento de las comadrejas

Juan José Campanella dirige con estupenda mano la comedia de humor negro El cuento de las comadrejas/ Argentina-2019, remake de Los muchachos de antes no usaban arsénico/ 1976 con variantes que permiten a la historia esbozar reflexiones sobre el mundo del cine.

En una mansión viven en el retiro la eximia actriz Mara Ordaz/ Graciela Borges, su marido Pedro/ Luis Brandoni, el guionista Martín Saravia/ Marcos Mundstock y el director Norberto Imbert/ Óscar Martínez, y han formado una cofradía de relaciones ácidas y de gracia recalcitrante, dignos del mejor humor inglés, especialmente de la productora Earling (El quinteto de la muerte/ 1955).

La irrupción en la mansión de los millenials arribistas Bárbara/ Claro Lago y Francsico/ Nicolás Francella contrastará con la tranquilidad de los cuatro senectos. Ofrecerle a Mara que venda la casa y bote a sus consortes será el punto central de la trama del filme que tomará vueltas de tuerca a veces forzadas y otras bastante afortunadas, dándole al thriller un tono de elegancia corrosiva cuyos diálogos mordaces dan una revisión de la vida en retiro, las esperanzas idas y los sinsabores compartidos por un destino irónico (el accidente de Pedro y las muertes de las esposas de Martín y Marcos).

El cuento de las comadrejas es una agradable versión del filme del 76, de José Martínez Suárez; aunque sin la malicia respirable del original, Campanela le apostó a un ritmo más ajustado a una entronque teatral cuya narrativa fluye bien debido a los estupendos diálogos cáusticos que en labios de los actores elegidos alcanzan niveles de sabiduría ficcional.

Reminiscencia a Sunset boulevard/ 1950, de Wilder, y en cuando a las estatuas en el jardín a El libro de piedra/ 1968, de Taboada, lo cierto es que la versión de Campanella logra una amenidad agradecible en este tipo de filmes que se anclan en escenarios y personajes donde la nostalgia y el olvido parecieran los ingredientes primigenios. Cosas nada más distintas con la incorporación de Bárbara y Francisco quienes cuestionan ese pasado de un cine glorioso argentino donde Mara fue una diosa que ahora nadie reconoce. La vida que pasa, y nada más.

El cuento de las comadrejas es una comedia agria, irreverente que lo mismo atiende el universo de unos ancianos encerrados en una mansión, acaso metáfora de su féretro moral que, sin embargo, con la llegada de los jóvenes deducirán que la vida aún tiene maldad por atender y el juego de la actuación es un antídoto contra venenos más letales que el arsénico.

El cuento de las comadrejas se exhibe en los cines de Tampico. Consulte la cartelera…

Juan José Campanella dirige con estupenda mano la comedia de humor negro El cuento de las comadrejas/ Argentina-2019, remake de Los muchachos de antes no usaban arsénico/ 1976 con variantes que permiten a la historia esbozar reflexiones sobre el mundo del cine.

En una mansión viven en el retiro la eximia actriz Mara Ordaz/ Graciela Borges, su marido Pedro/ Luis Brandoni, el guionista Martín Saravia/ Marcos Mundstock y el director Norberto Imbert/ Óscar Martínez, y han formado una cofradía de relaciones ácidas y de gracia recalcitrante, dignos del mejor humor inglés, especialmente de la productora Earling (El quinteto de la muerte/ 1955).

La irrupción en la mansión de los millenials arribistas Bárbara/ Claro Lago y Francsico/ Nicolás Francella contrastará con la tranquilidad de los cuatro senectos. Ofrecerle a Mara que venda la casa y bote a sus consortes será el punto central de la trama del filme que tomará vueltas de tuerca a veces forzadas y otras bastante afortunadas, dándole al thriller un tono de elegancia corrosiva cuyos diálogos mordaces dan una revisión de la vida en retiro, las esperanzas idas y los sinsabores compartidos por un destino irónico (el accidente de Pedro y las muertes de las esposas de Martín y Marcos).

El cuento de las comadrejas es una agradable versión del filme del 76, de José Martínez Suárez; aunque sin la malicia respirable del original, Campanela le apostó a un ritmo más ajustado a una entronque teatral cuya narrativa fluye bien debido a los estupendos diálogos cáusticos que en labios de los actores elegidos alcanzan niveles de sabiduría ficcional.

Reminiscencia a Sunset boulevard/ 1950, de Wilder, y en cuando a las estatuas en el jardín a El libro de piedra/ 1968, de Taboada, lo cierto es que la versión de Campanella logra una amenidad agradecible en este tipo de filmes que se anclan en escenarios y personajes donde la nostalgia y el olvido parecieran los ingredientes primigenios. Cosas nada más distintas con la incorporación de Bárbara y Francisco quienes cuestionan ese pasado de un cine glorioso argentino donde Mara fue una diosa que ahora nadie reconoce. La vida que pasa, y nada más.

El cuento de las comadrejas es una comedia agria, irreverente que lo mismo atiende el universo de unos ancianos encerrados en una mansión, acaso metáfora de su féretro moral que, sin embargo, con la llegada de los jóvenes deducirán que la vida aún tiene maldad por atender y el juego de la actuación es un antídoto contra venenos más letales que el arsénico.

El cuento de las comadrejas se exhibe en los cines de Tampico. Consulte la cartelera…

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