/ lunes 17 de enero de 2022

El cumpleaños del perro | El cine de Mario Almada

Probablemente la figura más popular del cine mexicano de las últimas tres décadas sea Mario Almada, quien ha estado bajo las órdenes de directores de prestigio (Arturo Ripsten, Felipe Cazals, Alberto Mariscal) y de todos ellos supo salir bien librado.

Nacido en Huatabampo, Sonora, el 7 de enero de 1922, Mario Almada se inició tardíamente en el cine mexicano. En 1969, a los 47 años de su edad, debutó estelarmente en el western de Alberto Mariscal Todo por nada. Por esta actuación le fue entregada la Diosa de Plata por Mejor Revelación del Año. En 1970 hizo, al lado de Julio Alemán, “El tunco Maclovio” –también de Alberto Mariscal- y le fue entregada otra vez la Diosa de Plata por Mejor Co-actuación Masculina.

En términos del cine como industria, puede decirse que Mario Almada ha sido bastante redituable. Su rostro duro, su voz si no firme y gutural sí definitoria, le han dado a Mario Almada una presencia impar en la historia de la cinematografía de este país.

Actor de filmes tremendistas cuasi pornos soft, como “La india” y “La viuda negra” –de los cuales ha siempre renegado-, Mario Almada empero se ha situado como el matón, el busca criminales para hacerse justicia por propia mano.

Sus archi taquilleras ochenteras “Pistoleros famosos” y “Cazador de asesinos”, catapultaron al histrión hacia las nubes del cine de acción kitsch. (Ambas películas cuando en su momento se exhibieron en Tampico, en el cine Plaza con llenos totales y cuyas filas para adquirir boleto se alargaban hasta dos cuadras. Incluso, después de estrenadas, estos filmes de Almada se proyectaban los lunes, en matinée, en el cine Variedades, igualmente con éxito enorme).

Acompañado en muchos filmes por su hermano Fernando, con quien realizó, incluso, giras como cantante por los Estados Unidos, Mario Almada fue el prototipo de un cine pobre en el rigor artístico pero efectivo en el afán del entretenimiento para el público chicano.

Recluido en sus últimos años en el video home, Mario Almada lo cierto es que continuó activo y a sus casi ochenta y nueve pudo presumir que participó en dos de los filmes más taquilleros del cine mexicano reciente: “La misma luna”/ 2007 y “El infierno”/ 2010. Sus últimas películas fueron “Zona invadida”, realizada en 2010 y estrenada en 2016, y “El ocaso del cazador”, de 2013 y estrenada en 2017.

Un dato curioso: en 1935 esa rara avis del cine en español Juan Orol, realizó en México su lacrimógeno melodrama “Madre querida” donde aparecen como extras, entre otros niños de una escuela primaria, Mario y Fernando Almada, así como el futuro presidente José López Portillo…

Probablemente la figura más popular del cine mexicano de las últimas tres décadas sea Mario Almada, quien ha estado bajo las órdenes de directores de prestigio (Arturo Ripsten, Felipe Cazals, Alberto Mariscal) y de todos ellos supo salir bien librado.

Nacido en Huatabampo, Sonora, el 7 de enero de 1922, Mario Almada se inició tardíamente en el cine mexicano. En 1969, a los 47 años de su edad, debutó estelarmente en el western de Alberto Mariscal Todo por nada. Por esta actuación le fue entregada la Diosa de Plata por Mejor Revelación del Año. En 1970 hizo, al lado de Julio Alemán, “El tunco Maclovio” –también de Alberto Mariscal- y le fue entregada otra vez la Diosa de Plata por Mejor Co-actuación Masculina.

En términos del cine como industria, puede decirse que Mario Almada ha sido bastante redituable. Su rostro duro, su voz si no firme y gutural sí definitoria, le han dado a Mario Almada una presencia impar en la historia de la cinematografía de este país.

Actor de filmes tremendistas cuasi pornos soft, como “La india” y “La viuda negra” –de los cuales ha siempre renegado-, Mario Almada empero se ha situado como el matón, el busca criminales para hacerse justicia por propia mano.

Sus archi taquilleras ochenteras “Pistoleros famosos” y “Cazador de asesinos”, catapultaron al histrión hacia las nubes del cine de acción kitsch. (Ambas películas cuando en su momento se exhibieron en Tampico, en el cine Plaza con llenos totales y cuyas filas para adquirir boleto se alargaban hasta dos cuadras. Incluso, después de estrenadas, estos filmes de Almada se proyectaban los lunes, en matinée, en el cine Variedades, igualmente con éxito enorme).

Acompañado en muchos filmes por su hermano Fernando, con quien realizó, incluso, giras como cantante por los Estados Unidos, Mario Almada fue el prototipo de un cine pobre en el rigor artístico pero efectivo en el afán del entretenimiento para el público chicano.

Recluido en sus últimos años en el video home, Mario Almada lo cierto es que continuó activo y a sus casi ochenta y nueve pudo presumir que participó en dos de los filmes más taquilleros del cine mexicano reciente: “La misma luna”/ 2007 y “El infierno”/ 2010. Sus últimas películas fueron “Zona invadida”, realizada en 2010 y estrenada en 2016, y “El ocaso del cazador”, de 2013 y estrenada en 2017.

Un dato curioso: en 1935 esa rara avis del cine en español Juan Orol, realizó en México su lacrimógeno melodrama “Madre querida” donde aparecen como extras, entre otros niños de una escuela primaria, Mario y Fernando Almada, así como el futuro presidente José López Portillo…