/ jueves 20 de diciembre de 2018

El juniorismo es una política

La muerte de Francois Mitterrand estuvo rodeada de una serie de misterios que el tiempo ha ido esclareciendo poco a poco...

Algunos escritores expertos en la biografía del expresidente de Francia argumentan que una de las causas fue el abandono en que lo dejó su esposa Daniela, cuando se enteró de que Mitterrand había procreado una hija fuera del matrimonio; que por cierto, ya empieza a triunfar en el cine francés. Otros criterios sobre su partida a la eternidad aseguran que el ex- mandatario galo decidió morirse por la desilusión que le causó el escándalo que protagonizó su hijo cuando quedó al descubierto que valiéndose de su parentesco presidencial había logrado adquirir un departamento en un barrio elegante de París.

Otro ejemplo de “juniorismo lo vimos en el que fuera presidente de la ONU, Kofi Annan, quien fue víctima de un escándalo que casi lo arroja de su cargo, cuando periodistas franceses hicieron público en el periódico Le Monde el multimillonario contrato que uno de sus hijos había conseguido con la empresa Hally Burton, en la reconstrucción de Irak, después de la destrucción que causó el ejército norteamericano con el pretexto de localizar las armas nucleares con las que Saddam Hussein pretendía destruir el mundo libre, que no existían.

No son estos los únicos ejemplos que existen en la historia moderna y contemporánea de cómo los hijos de los estadistas, príncipes o reyes, utilizan en su favor la relación importantísima que tienen por ser hijos del gobernante; y hacen negocios con una facilidad que no requiere tener una inversión estructural. Es decir, con el puro valor que le da ser hijo de un estadista, les es entregado un contrato multimillonario en dólares que a su vez subroga en favor de una empresa legalmente constituida y con la estructura necesaria para que se realice el negocio redondo; y el junior se atiborre de millones de dólares. Ningún hombre público, sea de la política, los negocios, el arte y la cultura, puede estar a salvo de que su buen nombre y sus relaciones importantes sean explotadas inmoralmente por su familia. Inclusive existe ya una aceptación generalizada que por fortuna está empezando a debilitarse, que considera legítimo que los hijos de los gobernantes, sean los que se queden con los contratos más jugosos que se pagan con el dinero del pueblo.

En la historia de México, por ejemplo, Porfirio Díaz tuvo muchos dolores de cabeza con el esposo de Amada, su hija mayor, quien feita como era, se casó con un hombre bien parecido, que a la postre resultó ser gay, el famoso Nacho de la Torre, quien entre sus conquistas, aseguran algunos historiadores se incluía el mismísimo Emiliano Zapata, quien se desempeñó durante mucho tiempo como arrendador de la excelente cuadra de caballos de los que Nacho de la Torre era orgullosamente el propietario.

Plutarco Elías Calles tuvo muchos problemas con "plutarquito" su hijo consentido. Manuel Ávila Camacho tenía que andar devolviendo el dinero que se robaba Maximino, su hermano mayor. El general Lázaro Cárdenas con todo y que es uno de los hombres más limpios del México contemporáneo, no tenía para cubrir sus vergüenzas por los atropellos que cometía su hermano Dámaso, quien tenía un placer irresistible por los terrenos en esquina y lado sombra de las colonias más importantes del Distrito Federal. El pueblo lo conocía como “dame eso”.

Con todo y lo criticado que fue el presidente Echeverría, él no tuvo problemas con sus hijos, a pesar de que procreó con doña María Esther una prolifera familia; demostró que era un estadista al servicio del país y no el esposo de doña María Esther, cuando secuestraron al general José Guadalupe Zuno, padre de doña María Esther y exrector de la Universidad de Guadalajara. Los secuestradores pedían una enorme cantidad de dinero; y el presidente Echeverría declaró que el general y licenciado José Guadalupe Zuno, era un ciudadano más de la República, por lo que el Estado no tenía por qué disponer dinero del pueblo para pagar por su libertad. Esto está documentado en la prensa de la época y en los medios electrónicos.

Sobran los ejemplos de estoicidad en los que el hombre que ama a la República entrega primero su vida por ella que por su familia; pienso en Vicente Guerrero cuando hace a un lado a su padre que estaba en el bando contrario diciendo: "La Patria es primero" cuando su progenitor le propone que se entregue. Y Benito Juárez cuando dispone que un yerno vaya a la cárcel y devuelva el dinero que esquilmó a una familia de la época por el hecho de estar casado con una de sus hijas. Estos eran hombres, hoy nos gobiernan fantasmas.

Durante su mandato Vicente Fox permitió que sus hijastros, los jóvenes Bribiesca; Manuel y Jorge Alberto, realizaran todo tipo de negocios, incluso los que están prohibidos por la constitución durante su sexenio. Este juniorismo desmesurado de los hijastros de Vicente Fox siguió dejando Vicente la Presidencia de la República al amparo de Felipe Calderón, fueron señalados como integrantes del grupo de contratistas que cometió una serie de mega fraudes durante el escándalo de la empresa Oceanografía. Aquí en la zona hay una personalidad que se ha colado a los altos niveles del poder en México y a toda costa trata de que su vástago consentido tan solo viva del poder político y no de golpe trabajando como lo hacen todos los días durante años los mexicanos comunes y corrientes.

La muerte de Francois Mitterrand estuvo rodeada de una serie de misterios que el tiempo ha ido esclareciendo poco a poco...

Algunos escritores expertos en la biografía del expresidente de Francia argumentan que una de las causas fue el abandono en que lo dejó su esposa Daniela, cuando se enteró de que Mitterrand había procreado una hija fuera del matrimonio; que por cierto, ya empieza a triunfar en el cine francés. Otros criterios sobre su partida a la eternidad aseguran que el ex- mandatario galo decidió morirse por la desilusión que le causó el escándalo que protagonizó su hijo cuando quedó al descubierto que valiéndose de su parentesco presidencial había logrado adquirir un departamento en un barrio elegante de París.

Otro ejemplo de “juniorismo lo vimos en el que fuera presidente de la ONU, Kofi Annan, quien fue víctima de un escándalo que casi lo arroja de su cargo, cuando periodistas franceses hicieron público en el periódico Le Monde el multimillonario contrato que uno de sus hijos había conseguido con la empresa Hally Burton, en la reconstrucción de Irak, después de la destrucción que causó el ejército norteamericano con el pretexto de localizar las armas nucleares con las que Saddam Hussein pretendía destruir el mundo libre, que no existían.

No son estos los únicos ejemplos que existen en la historia moderna y contemporánea de cómo los hijos de los estadistas, príncipes o reyes, utilizan en su favor la relación importantísima que tienen por ser hijos del gobernante; y hacen negocios con una facilidad que no requiere tener una inversión estructural. Es decir, con el puro valor que le da ser hijo de un estadista, les es entregado un contrato multimillonario en dólares que a su vez subroga en favor de una empresa legalmente constituida y con la estructura necesaria para que se realice el negocio redondo; y el junior se atiborre de millones de dólares. Ningún hombre público, sea de la política, los negocios, el arte y la cultura, puede estar a salvo de que su buen nombre y sus relaciones importantes sean explotadas inmoralmente por su familia. Inclusive existe ya una aceptación generalizada que por fortuna está empezando a debilitarse, que considera legítimo que los hijos de los gobernantes, sean los que se queden con los contratos más jugosos que se pagan con el dinero del pueblo.

En la historia de México, por ejemplo, Porfirio Díaz tuvo muchos dolores de cabeza con el esposo de Amada, su hija mayor, quien feita como era, se casó con un hombre bien parecido, que a la postre resultó ser gay, el famoso Nacho de la Torre, quien entre sus conquistas, aseguran algunos historiadores se incluía el mismísimo Emiliano Zapata, quien se desempeñó durante mucho tiempo como arrendador de la excelente cuadra de caballos de los que Nacho de la Torre era orgullosamente el propietario.

Plutarco Elías Calles tuvo muchos problemas con "plutarquito" su hijo consentido. Manuel Ávila Camacho tenía que andar devolviendo el dinero que se robaba Maximino, su hermano mayor. El general Lázaro Cárdenas con todo y que es uno de los hombres más limpios del México contemporáneo, no tenía para cubrir sus vergüenzas por los atropellos que cometía su hermano Dámaso, quien tenía un placer irresistible por los terrenos en esquina y lado sombra de las colonias más importantes del Distrito Federal. El pueblo lo conocía como “dame eso”.

Con todo y lo criticado que fue el presidente Echeverría, él no tuvo problemas con sus hijos, a pesar de que procreó con doña María Esther una prolifera familia; demostró que era un estadista al servicio del país y no el esposo de doña María Esther, cuando secuestraron al general José Guadalupe Zuno, padre de doña María Esther y exrector de la Universidad de Guadalajara. Los secuestradores pedían una enorme cantidad de dinero; y el presidente Echeverría declaró que el general y licenciado José Guadalupe Zuno, era un ciudadano más de la República, por lo que el Estado no tenía por qué disponer dinero del pueblo para pagar por su libertad. Esto está documentado en la prensa de la época y en los medios electrónicos.

Sobran los ejemplos de estoicidad en los que el hombre que ama a la República entrega primero su vida por ella que por su familia; pienso en Vicente Guerrero cuando hace a un lado a su padre que estaba en el bando contrario diciendo: "La Patria es primero" cuando su progenitor le propone que se entregue. Y Benito Juárez cuando dispone que un yerno vaya a la cárcel y devuelva el dinero que esquilmó a una familia de la época por el hecho de estar casado con una de sus hijas. Estos eran hombres, hoy nos gobiernan fantasmas.

Durante su mandato Vicente Fox permitió que sus hijastros, los jóvenes Bribiesca; Manuel y Jorge Alberto, realizaran todo tipo de negocios, incluso los que están prohibidos por la constitución durante su sexenio. Este juniorismo desmesurado de los hijastros de Vicente Fox siguió dejando Vicente la Presidencia de la República al amparo de Felipe Calderón, fueron señalados como integrantes del grupo de contratistas que cometió una serie de mega fraudes durante el escándalo de la empresa Oceanografía. Aquí en la zona hay una personalidad que se ha colado a los altos niveles del poder en México y a toda costa trata de que su vástago consentido tan solo viva del poder político y no de golpe trabajando como lo hacen todos los días durante años los mexicanos comunes y corrientes.

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