/ martes 17 de septiembre de 2019

El mejor futbol se ve en Europa

Con mayor convocatoria incluso que la Copa Mundial de Futbol

La Copa de Europa de clubes, hoy Champions League inició cuando el Molineux Grounds se estremeció de entusiasmo una fría y húmeda noche de diciembre de 1954, cuando los amarillos del Wolverhampton Wanderers, los históricos lobos que ahora comanda Raúl Jiménez, se impusieron por 4-1 a Spartak de Moscú. La victoria llegó pocos días después de que los jugadores del Wolves hubieran batido, en ese mismo escenario, a los legendarios componentes del Honved de Budapest, comandados por el “Mayor galopante” ese orondo interior de terrorífico disparo que unos años despuiés fuera apodado “Pancho” en las líneas del Real Madrid. Los Puskas, Kocsis y Czibor se habían inclinado por un discreto 3-2 en el terreno de los campeones ingleses y, esa doble confrontación amistosa ante húngaros y soviéticos llenó de triunfalismo a los aficionados británicos.

Inglaterra necesitaba algunas victorias que le hicieran creer nuevamente en la superioridad de su futbol sobre la del continental. Las derrotas británicas en la Copa del Mundo de 1950, en Brasil y, la de 1954 en Suiza, habían puesto en tela de juicio la capacidad de los inventores del futbol. Por esto no es de extrañar que los triunfos del Wolverhampton sobre dos de los más calificados del continente fueran cogidos con entusiasmo. Ahora podemos decir que el Wolverhampton es el mejor equipo del mundo, se pudo leer en las páginas del prestigioso Daily Mail. Muchos supporters ingleses así lo creyeron, pero de esa idea no participó un joven periodista francés que había presentado los dos encuentros disputados por “los lobos” en la capital londinense.

Enviado especial de un diario deportivo parisino, Gabriel Hanot se apresuró a responder al triunfalismo del Daily Mail en las páginas de su periódico: Esperemos antes de proclamar la calidad de invencible del Wolverhampton. Esperemos que vaya a Moscú y a Budapest. Y además hay otros equipos de valor internacional como el Milán o el Real Madrid. La idea de un Campeonato del Mundo de clubes, o al menos de Europa de Clubes, más extensa, más expresiva, menos episódica que la Copa Mitropa y más original que un Campeonato de Europa de Selecciones Nacionales, merece ser lanzada. Nosotros nos arriesgamos a ello.

La idea nació en un diario. Efectivamente, la idea de una Copa de Europa de Clubes, estaba lanzada desde las páginas de L'Equipe. La UEFA creada en junio de 1954 y, más preocupada por organizarse internamente y conseguir la afiliación de las diversas asociaciones nacionales, no estaba en condiciones de dar soporte a una idea tan ambiciosa y atractiva como la propuesta por los periodistas franceses. Sin embargo, los promotores de la Copa Europa se pusieron en contacto con la FIFA y con la propia UEFA, aunque contrataron un eco poco alentador. Ninguno de ambos organismos mostraba excesivo interés por cualquier tipo de competición que no se refiriese a las selecciones nacionales.

Santiago Bernabéu se mostró como un acérrimo partidario. El diario L'Equipe encargó a uno de los miembros directivos de su redacción, Jacques de Ryswick, que organizase una reunión entre los principales clubes importantes del momento en la que se daría forma a la competición continental. Uno de los partidarios más firmes de la celebración de este torneo era el presidente del Real Madrid, Santiago Bernabéu.

La reunión de París fue convocada para los días dos y tres de abril de 1955. Pese a que la UEFA en una reunión celebrada por su Comité Ejecutivo un mes antes en Viena, se había confirmado no colaborar con ninguna competición que no fuera de Selecciones Nacionales, no pudo impedir que diversas asociaciones mandasen representantes a París. En esta histórica reunión se creó una comisión ejecutiva, de la que era vicepresidente primero Santiago Bernabeu, encargada de redactar las bases de la Copa de Europa que serían puestas en conocimiento de la FIFA, dadas las muestras de incomprensión manifestadas por la UEFA.

A diferencia de Europa, en América, principalmente en CONCACAF, no se ha manifestado interés por implantar un torneo Copa Americana, con equipos de Suramérica, Centroamérica y Norteamérica, que seguramente tendría los mismos resultados que se han presentado en Europa, África y Asia, dificultándose, a causa de su situación geográfica, la presencia de un progreso en Oceanía, en donde por ejemplo, Australia, ha optado por unirse a la confederación asiática, que le resulta más lejana, pero que le garantiza un mayor crecimiento futbolístico. Algo así como si México renunciara a CONCACAF para participar en CONMEBOL.

Hasta pronto amigo.

Con mayor convocatoria incluso que la Copa Mundial de Futbol

La Copa de Europa de clubes, hoy Champions League inició cuando el Molineux Grounds se estremeció de entusiasmo una fría y húmeda noche de diciembre de 1954, cuando los amarillos del Wolverhampton Wanderers, los históricos lobos que ahora comanda Raúl Jiménez, se impusieron por 4-1 a Spartak de Moscú. La victoria llegó pocos días después de que los jugadores del Wolves hubieran batido, en ese mismo escenario, a los legendarios componentes del Honved de Budapest, comandados por el “Mayor galopante” ese orondo interior de terrorífico disparo que unos años despuiés fuera apodado “Pancho” en las líneas del Real Madrid. Los Puskas, Kocsis y Czibor se habían inclinado por un discreto 3-2 en el terreno de los campeones ingleses y, esa doble confrontación amistosa ante húngaros y soviéticos llenó de triunfalismo a los aficionados británicos.

Inglaterra necesitaba algunas victorias que le hicieran creer nuevamente en la superioridad de su futbol sobre la del continental. Las derrotas británicas en la Copa del Mundo de 1950, en Brasil y, la de 1954 en Suiza, habían puesto en tela de juicio la capacidad de los inventores del futbol. Por esto no es de extrañar que los triunfos del Wolverhampton sobre dos de los más calificados del continente fueran cogidos con entusiasmo. Ahora podemos decir que el Wolverhampton es el mejor equipo del mundo, se pudo leer en las páginas del prestigioso Daily Mail. Muchos supporters ingleses así lo creyeron, pero de esa idea no participó un joven periodista francés que había presentado los dos encuentros disputados por “los lobos” en la capital londinense.

Enviado especial de un diario deportivo parisino, Gabriel Hanot se apresuró a responder al triunfalismo del Daily Mail en las páginas de su periódico: Esperemos antes de proclamar la calidad de invencible del Wolverhampton. Esperemos que vaya a Moscú y a Budapest. Y además hay otros equipos de valor internacional como el Milán o el Real Madrid. La idea de un Campeonato del Mundo de clubes, o al menos de Europa de Clubes, más extensa, más expresiva, menos episódica que la Copa Mitropa y más original que un Campeonato de Europa de Selecciones Nacionales, merece ser lanzada. Nosotros nos arriesgamos a ello.

La idea nació en un diario. Efectivamente, la idea de una Copa de Europa de Clubes, estaba lanzada desde las páginas de L'Equipe. La UEFA creada en junio de 1954 y, más preocupada por organizarse internamente y conseguir la afiliación de las diversas asociaciones nacionales, no estaba en condiciones de dar soporte a una idea tan ambiciosa y atractiva como la propuesta por los periodistas franceses. Sin embargo, los promotores de la Copa Europa se pusieron en contacto con la FIFA y con la propia UEFA, aunque contrataron un eco poco alentador. Ninguno de ambos organismos mostraba excesivo interés por cualquier tipo de competición que no se refiriese a las selecciones nacionales.

Santiago Bernabéu se mostró como un acérrimo partidario. El diario L'Equipe encargó a uno de los miembros directivos de su redacción, Jacques de Ryswick, que organizase una reunión entre los principales clubes importantes del momento en la que se daría forma a la competición continental. Uno de los partidarios más firmes de la celebración de este torneo era el presidente del Real Madrid, Santiago Bernabéu.

La reunión de París fue convocada para los días dos y tres de abril de 1955. Pese a que la UEFA en una reunión celebrada por su Comité Ejecutivo un mes antes en Viena, se había confirmado no colaborar con ninguna competición que no fuera de Selecciones Nacionales, no pudo impedir que diversas asociaciones mandasen representantes a París. En esta histórica reunión se creó una comisión ejecutiva, de la que era vicepresidente primero Santiago Bernabeu, encargada de redactar las bases de la Copa de Europa que serían puestas en conocimiento de la FIFA, dadas las muestras de incomprensión manifestadas por la UEFA.

A diferencia de Europa, en América, principalmente en CONCACAF, no se ha manifestado interés por implantar un torneo Copa Americana, con equipos de Suramérica, Centroamérica y Norteamérica, que seguramente tendría los mismos resultados que se han presentado en Europa, África y Asia, dificultándose, a causa de su situación geográfica, la presencia de un progreso en Oceanía, en donde por ejemplo, Australia, ha optado por unirse a la confederación asiática, que le resulta más lejana, pero que le garantiza un mayor crecimiento futbolístico. Algo así como si México renunciara a CONCACAF para participar en CONMEBOL.

Hasta pronto amigo.