/ viernes 20 de septiembre de 2019

El secreto de la vida y el vivir, es que no hay ningún secreto

Como lo dijera Albert Camus, para lo único que sirve la vida, es para vivirla... ¡Qué buena semana!

Después del buen atracón de futbol que nos dimos con la Champions League, en donde nuestros mexicanos han iniciado con el pie derecho, volvemos a nuestra realidad, en donde ayer, dos de los más populares de nuestros equipos nos han brindado un juego salpicado de buen futbol, con un IVA expresado en algo que hacía tiempo no veíamos, garra, coraje, pasión agregado a la buena técnica y concienzudas estrategias, que en otros juegos nos las han entregado recién salidas del refrigerador, más frías que mis ilusiones.

Sé de sobra cuál es el acicate para despertar a los tigres... Pues para sorpresa de todos, ayer enmudeció, tal vez como manifestación clara de incoformidad por ser sometidos a juegos moleros que como el bien dice, no dejan nada. Y yo le sugiero al Tuca que pregunte a los cocineros de estos moles ¿que es lo que finalmente dejan? Y seguramente responderá... ¡AH! Pos sí... ¡No! El Tuca no acicateó a sus tigres, pero Siboldi no sé que chisme le contó a los suyos, que salieron como cuando Zizou escuchó lo que Materazzi le dijo de su hermana... Años hacía que el pitido de la máquina había enmudecido... La pregunta es ¿Por qué en un juego molero sí y en la liga no?... ¡Cuidado! América, Monterrey, León, no se les vaya a hacer costumbre jugar siempre así a estos desconocidos cementeros.

Corre el tiempo, vuela y no regresará y, aquellos equipos que se sienten a verlo correr, se irán quedando atrás, en espera de un milagro, pero sin hacer nada para que ocurra, seguros de que mientras el Veracruz siga pagando por no irse a la categoría a que pertenece, consiguiendo con eso que siempre estemos pendientes de lo que nos ofrezcan las competencias europeas para ver buen futbol, ya que como está visto, nuestra Liga con su sistema de competencia, tan democrático que cualquier equipo puede ser campeón, solamente promueve mediocridad.

Hoy por ejemplo, nos toca ver enfrentarse a dos equipos que, uno de ellos, el Monarcas Morelia, nos ha acostumbrado a verlo jugar bien y no ganar, característica que no hace mucho identificaba igual a su rival en turno, el Guadalajara, que ha terminado convenciéndonos de su extraña consistencia en no hacer goles. En esta ocasión, ambos equipos vienen de adjudicarse importantes triunfos, Monarcas venciendo 2-0 al Toluca en el mismo infierno y, las Chivas venciendo a sus amadísimos vecinos, los rojinegros del Atlas por 1-0, lo que ha de haber alborotado el entusiasmo de sus jugadores. Ojalá que lo ocurrido ayer con la máquina y los tigres prolifere como una bien venida epidemia que contagie a todos nuestros equipos.

Más tarde, en el estadio Jalisco, los rojinegros del Atlas, que recién acaban de confirmar la paternidad que las Chivas han establecido sobre ellos, estarán recibiendo al equipo caro menos productivo del campeonato, el Toluca dirigido por Ricardo Lavolpe, el simpatiquísimo a más de ser sencillito, que a decir verdad tuvo con el Atlas, un conato de retorno al futbol bien jugado, que igual pudo trasladar hasta el Tri, sin reconocer que todo lo bien que hizo por levantar al Atlas y a la selección, lo echó por la borda al excluir al mejor jugador mexicano, Cuauhtémoc Blanco, ejemplo de buen jugador profesional, que ha cumplido cavalmente en todos los equipos en que ha jugado, que no son pocos: América, Necaxa, Valladolid, Chicago Fire, Santos Laguna, Puebla, Veracruz, Dorados, Irapuato y, claro, en la selección mexicana, salvo en la dirigida por el consentido de federativos y comentaristas, el simpático Ricardo Antonio Lavolpe.

Y para cerrar bien esta jornada tan buena para los mexicanos, en la que el único que a causa de sus compañeros no alcanzó buenas notas Raúl Jiménez, que con el Wolverhampton de Spiritosanto, que dejó en la banca a Diogo y a Dama, principales abastecedores de Raúl, privándolo de balones para poder hacer lo suyo, los goles, cayendo 0-1 ante el Braga portugés, cuando un tremendo error del defensa derecho, que saliendo con balón controlado, se lo regaló a un contrario, al que no alcanzó jamás, dando la impresión de que un venado era perseguido por una tortuga, entrando solo al área para ceder a un compañero, que solitario simplemente fusiló a Rui Patricio para sentenciar el juego. Mientras tanto, Javier Hernández el “Chicharito”, sorprendió a medio mundo cuando fuera de lo suyo, que es ir al área contraria en busca de balones, cobró un tiro libre, gracia que yo al menos no le conocía, siendo esta la primera vez que lo veo y, para buena suerte, haciéndolo muy bien colocando el balón fuera del alcance del portero para anotar el primer gol de su equipo y derrotar 3-0 al Qarabag de Azerbaiyán. Los otros goles fueron de Munir El Haddad y del exPorto Oliver Torres, así que con el gol del Chícharo, el de Edson, el de Herrera y las buenas actuaciones de Lozano y Jiménez, seguro que el Tata está de plácemes.

Hasta pronto amigo.

Como lo dijera Albert Camus, para lo único que sirve la vida, es para vivirla... ¡Qué buena semana!

Después del buen atracón de futbol que nos dimos con la Champions League, en donde nuestros mexicanos han iniciado con el pie derecho, volvemos a nuestra realidad, en donde ayer, dos de los más populares de nuestros equipos nos han brindado un juego salpicado de buen futbol, con un IVA expresado en algo que hacía tiempo no veíamos, garra, coraje, pasión agregado a la buena técnica y concienzudas estrategias, que en otros juegos nos las han entregado recién salidas del refrigerador, más frías que mis ilusiones.

Sé de sobra cuál es el acicate para despertar a los tigres... Pues para sorpresa de todos, ayer enmudeció, tal vez como manifestación clara de incoformidad por ser sometidos a juegos moleros que como el bien dice, no dejan nada. Y yo le sugiero al Tuca que pregunte a los cocineros de estos moles ¿que es lo que finalmente dejan? Y seguramente responderá... ¡AH! Pos sí... ¡No! El Tuca no acicateó a sus tigres, pero Siboldi no sé que chisme le contó a los suyos, que salieron como cuando Zizou escuchó lo que Materazzi le dijo de su hermana... Años hacía que el pitido de la máquina había enmudecido... La pregunta es ¿Por qué en un juego molero sí y en la liga no?... ¡Cuidado! América, Monterrey, León, no se les vaya a hacer costumbre jugar siempre así a estos desconocidos cementeros.

Corre el tiempo, vuela y no regresará y, aquellos equipos que se sienten a verlo correr, se irán quedando atrás, en espera de un milagro, pero sin hacer nada para que ocurra, seguros de que mientras el Veracruz siga pagando por no irse a la categoría a que pertenece, consiguiendo con eso que siempre estemos pendientes de lo que nos ofrezcan las competencias europeas para ver buen futbol, ya que como está visto, nuestra Liga con su sistema de competencia, tan democrático que cualquier equipo puede ser campeón, solamente promueve mediocridad.

Hoy por ejemplo, nos toca ver enfrentarse a dos equipos que, uno de ellos, el Monarcas Morelia, nos ha acostumbrado a verlo jugar bien y no ganar, característica que no hace mucho identificaba igual a su rival en turno, el Guadalajara, que ha terminado convenciéndonos de su extraña consistencia en no hacer goles. En esta ocasión, ambos equipos vienen de adjudicarse importantes triunfos, Monarcas venciendo 2-0 al Toluca en el mismo infierno y, las Chivas venciendo a sus amadísimos vecinos, los rojinegros del Atlas por 1-0, lo que ha de haber alborotado el entusiasmo de sus jugadores. Ojalá que lo ocurrido ayer con la máquina y los tigres prolifere como una bien venida epidemia que contagie a todos nuestros equipos.

Más tarde, en el estadio Jalisco, los rojinegros del Atlas, que recién acaban de confirmar la paternidad que las Chivas han establecido sobre ellos, estarán recibiendo al equipo caro menos productivo del campeonato, el Toluca dirigido por Ricardo Lavolpe, el simpatiquísimo a más de ser sencillito, que a decir verdad tuvo con el Atlas, un conato de retorno al futbol bien jugado, que igual pudo trasladar hasta el Tri, sin reconocer que todo lo bien que hizo por levantar al Atlas y a la selección, lo echó por la borda al excluir al mejor jugador mexicano, Cuauhtémoc Blanco, ejemplo de buen jugador profesional, que ha cumplido cavalmente en todos los equipos en que ha jugado, que no son pocos: América, Necaxa, Valladolid, Chicago Fire, Santos Laguna, Puebla, Veracruz, Dorados, Irapuato y, claro, en la selección mexicana, salvo en la dirigida por el consentido de federativos y comentaristas, el simpático Ricardo Antonio Lavolpe.

Y para cerrar bien esta jornada tan buena para los mexicanos, en la que el único que a causa de sus compañeros no alcanzó buenas notas Raúl Jiménez, que con el Wolverhampton de Spiritosanto, que dejó en la banca a Diogo y a Dama, principales abastecedores de Raúl, privándolo de balones para poder hacer lo suyo, los goles, cayendo 0-1 ante el Braga portugés, cuando un tremendo error del defensa derecho, que saliendo con balón controlado, se lo regaló a un contrario, al que no alcanzó jamás, dando la impresión de que un venado era perseguido por una tortuga, entrando solo al área para ceder a un compañero, que solitario simplemente fusiló a Rui Patricio para sentenciar el juego. Mientras tanto, Javier Hernández el “Chicharito”, sorprendió a medio mundo cuando fuera de lo suyo, que es ir al área contraria en busca de balones, cobró un tiro libre, gracia que yo al menos no le conocía, siendo esta la primera vez que lo veo y, para buena suerte, haciéndolo muy bien colocando el balón fuera del alcance del portero para anotar el primer gol de su equipo y derrotar 3-0 al Qarabag de Azerbaiyán. Los otros goles fueron de Munir El Haddad y del exPorto Oliver Torres, así que con el gol del Chícharo, el de Edson, el de Herrera y las buenas actuaciones de Lozano y Jiménez, seguro que el Tata está de plácemes.

Hasta pronto amigo.