/ martes 4 de mayo de 2021

Emprende y aprende | Estrategias de posicionamiento de marca

(PARTE I)

¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando piensas en…?

  • Nike
  • Disney
  • Amazon
  • Google
  • Facebook
  • Jeep
  • Mercedes Benz
  • CrossFit
  • Samsung
  • Apple

Tal vez no piensas en un producto en particular, sino en imágenes, historias, y quizá la utilidad de un conjunto de productos o herramientas con algo en común. Este “algo en común” es tu percepción del valor de la marca.

Los productos, las herramientas, los canales de distribución, las metodologías, e incluso, los procesos de estas marcas, en conjunto, representan su distintividad.

La distintividad o “posicionamiento” se da no solo al nivel de qué es lo que las empresas hacen o producen, sino del porqué lo hacen. Steve Jobs cuando presentó una de las campañas publicitarias más exitosas de todos los tiempos dijo, Think Different:

“Para mí el marketing es un tema de valores…”

“… Este es un mundo muy complicado y con mucho ruido. Y no vamos a tener la oportunidad de que la gente recuerde mucho de nosotros. Ninguna empresa puede hacerlo (al margen del presupuesto publicitario). Así que tenemos que ser muy claros acerca de qué es lo que queremos que sepan de nosotros…” Steve Jobs.

Para esto necesitamos empezar por:

Los fundamentos de una marca.

Para ello, necesitamos responder…

…¿Quiénes somos como marca? O, ¿Qué es lo que en verdad nos importa cuando hacemos lo que hacemos?...

… ¿Qué problemas resuelve nuestra marca para nuestros clientes? O, ¿Cuál es nuestra diferenciación?...

… ¿Dónde encajamos en este mundo, en el mercado competitivo?

¿Cuáles son nuestros valores?.

También debemos definir a quién queremos servir, no solo al nivel demográfico, sino también al nivel psicográfico y emocional.

Debemos definir lo que queremos que nuestros clientes ideales sepan de nuestra marca.

Tu cliente ideal y lo que quieres que sepa de tu marca.

Ponte en los zapatos de tu cliente ideal, y trata de observar el mundo como ella lo haría. Piensa en cómo consideras tú las opciones de compra e intenta adaptarlo a la cosmovisión de tu cliente ideal.

Generalmente, los clientes consideramos a las marcas por al menos 3 factores:

Los atributos o utilidad de los productos o servicios y la relación calidad-precio: por ejemplo: Si eres un restaurante ¿qué tipo de comida sirves y a qué rango de precio? Sin embargo, la mayoría de empresas es buena destacando atributos y precios, por lo que ser considerado en este nivel es complejo y muy competitivo. Usualmente es necesario ir más allá.

La diferenciación y el enfoque de los beneficios: si ciertos atributos de tu producto, servicio, o procesos son únicos o altamente especializados y esta distintividad es importante para tu cliente ideal, será más considerada. Por ejemplo: un abogado que se especialice en accidentes de motos, será más considerado por personas que tengan este problema que un abogado que sea general. En este sentido, si tu marca ya tiene algún valor por, la diferenciación, especialización, o el tiempo en el mercado, puedes aprovecharla enfocándote aún más en dicha diferenciación.

Estatus: los consumidores compramos por el estatus que ciertos productos/servicios representan en nuestras vidas. En las palabras del reconocido Seth Godin: “people like us, do things like this” (la gente como nosotros hace cosas como estas). Es importante considerar cómo tu producto ayuda a mantener el estatus.

Mientras más específico seas, mientras menos atributos tengas que decir, y mientras más te alejes de la batalla de la comunicación de los precios, mejor.

Esto es todo por esta semana, te invito a compartir y dejar tu opinión acerca de más temas que consideres necesarios para tu desarrollo como emprendedor. Te agradezco mucho tu atención y apoyo.

¡Hasta la próxima semana!

Regeneración 19

Consultor empresarial.

Fundador y CEO de CSMX PARTNERS

francisco.pedraza@csmxpartners.com

@frankjpedraza

(PARTE I)

¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando piensas en…?

  • Nike
  • Disney
  • Amazon
  • Google
  • Facebook
  • Jeep
  • Mercedes Benz
  • CrossFit
  • Samsung
  • Apple

Tal vez no piensas en un producto en particular, sino en imágenes, historias, y quizá la utilidad de un conjunto de productos o herramientas con algo en común. Este “algo en común” es tu percepción del valor de la marca.

Los productos, las herramientas, los canales de distribución, las metodologías, e incluso, los procesos de estas marcas, en conjunto, representan su distintividad.

La distintividad o “posicionamiento” se da no solo al nivel de qué es lo que las empresas hacen o producen, sino del porqué lo hacen. Steve Jobs cuando presentó una de las campañas publicitarias más exitosas de todos los tiempos dijo, Think Different:

“Para mí el marketing es un tema de valores…”

“… Este es un mundo muy complicado y con mucho ruido. Y no vamos a tener la oportunidad de que la gente recuerde mucho de nosotros. Ninguna empresa puede hacerlo (al margen del presupuesto publicitario). Así que tenemos que ser muy claros acerca de qué es lo que queremos que sepan de nosotros…” Steve Jobs.

Para esto necesitamos empezar por:

Los fundamentos de una marca.

Para ello, necesitamos responder…

…¿Quiénes somos como marca? O, ¿Qué es lo que en verdad nos importa cuando hacemos lo que hacemos?...

… ¿Qué problemas resuelve nuestra marca para nuestros clientes? O, ¿Cuál es nuestra diferenciación?...

… ¿Dónde encajamos en este mundo, en el mercado competitivo?

¿Cuáles son nuestros valores?.

También debemos definir a quién queremos servir, no solo al nivel demográfico, sino también al nivel psicográfico y emocional.

Debemos definir lo que queremos que nuestros clientes ideales sepan de nuestra marca.

Tu cliente ideal y lo que quieres que sepa de tu marca.

Ponte en los zapatos de tu cliente ideal, y trata de observar el mundo como ella lo haría. Piensa en cómo consideras tú las opciones de compra e intenta adaptarlo a la cosmovisión de tu cliente ideal.

Generalmente, los clientes consideramos a las marcas por al menos 3 factores:

Los atributos o utilidad de los productos o servicios y la relación calidad-precio: por ejemplo: Si eres un restaurante ¿qué tipo de comida sirves y a qué rango de precio? Sin embargo, la mayoría de empresas es buena destacando atributos y precios, por lo que ser considerado en este nivel es complejo y muy competitivo. Usualmente es necesario ir más allá.

La diferenciación y el enfoque de los beneficios: si ciertos atributos de tu producto, servicio, o procesos son únicos o altamente especializados y esta distintividad es importante para tu cliente ideal, será más considerada. Por ejemplo: un abogado que se especialice en accidentes de motos, será más considerado por personas que tengan este problema que un abogado que sea general. En este sentido, si tu marca ya tiene algún valor por, la diferenciación, especialización, o el tiempo en el mercado, puedes aprovecharla enfocándote aún más en dicha diferenciación.

Estatus: los consumidores compramos por el estatus que ciertos productos/servicios representan en nuestras vidas. En las palabras del reconocido Seth Godin: “people like us, do things like this” (la gente como nosotros hace cosas como estas). Es importante considerar cómo tu producto ayuda a mantener el estatus.

Mientras más específico seas, mientras menos atributos tengas que decir, y mientras más te alejes de la batalla de la comunicación de los precios, mejor.

Esto es todo por esta semana, te invito a compartir y dejar tu opinión acerca de más temas que consideres necesarios para tu desarrollo como emprendedor. Te agradezco mucho tu atención y apoyo.

¡Hasta la próxima semana!

Regeneración 19

Consultor empresarial.

Fundador y CEO de CSMX PARTNERS

francisco.pedraza@csmxpartners.com

@frankjpedraza