/ domingo 29 de diciembre de 2019

Es cuanto

Jorge Quiroga Martínez, de apodo “el Tuto”, (con T, no con P), expresidente boliviano por designación, no por votación y que duró menos de un año en el cargo, se lanzó como el borras en contra de Andrés Manuel López Obrador, vociferando palabras soeces salidas de su putrefacto léxico, buscando iniciar un pleito entre la alta diplomacia de ambos países.

Pero AMLO no se “ganchó” señalando que el tipejo boliviano no era de su estatura o como dijera un día Manuel Cavazos Lerma refiriéndose a un conocido panista de Tampico “Las águilas no cazan moscas”.

Los denuestos del Tuto, (con T, no con P), fueron como ladridos de los perros a la luna; no llegaron, se perdieron en el laberinto de las redes levantando solo sorna, bromas y memes de los adversarios de la Cuarta Transformación.

Es como si Fox hubiera insultado al Presidente de Rusia.

Sin embargo, queda la intención del exmandante boliviano de dañar la imagen del Presidente Mexicano y francamente, no creo que ningún compatriota bien nacido lo apruebe, no por lo que concierne al hombre, sino por lo que este representa en la vida institucional de nuestro país.

En primer lugar, el “Tuto” (con T , no con P) agravió a los 30 millones de mexicanos que votaron por AMLO y se burló del resto de compatriotas que aunque no comulgan con la política del hombre de Macuspana, sí son hijos de la Patria a quienes seguramente les indigna que cualquier “masiosare” venga a escupir nuestro suelo soberano.

Porque estoy seguro que más allá del sarcasmo mediático en las redes, provocado por el desacuerdo de ideologías políticas internas, ningún mexicano estará dispuesto a dejarse escupir sin indignarse y devolver la ofensa, a menos que su desacuerdo político interno sea más importante que su honor.

Tengo la impresión de que el tal Tuto (con T, no con P) nos ve a los mexicanos como Dios ve a los conejos, chiquitos, peludos y orejones y que somos dignos de que se nos insulte y que vamos a aplaudir al bellaco que nos ofenda; yo no lo creo así, la raza azteca, maya y de todas las etnias mexicanas, siempre se distinguieron por su valor ante cualquier enemigo y hoy nada es diferente.

De lo que estoy seguro es que en lo alto la luna seguirá brillando y los perros envidiosos de su luz le seguirán ladrando, creyendo que sus bravatas la asustarán y dejará de resplandecer en el firmamento.

Yo no voy a defender a la persona, al fin y al cabo que el Presidente no lo necesita, tiene quien lo haga en el terreno de la diplomacia, pero no me gustaría que mi conciencia me pueda decir que mi silencio es tan grande como mi falta de honor.

Por lo tanto a Tuto, con P, le manifiesto mi más absoluto desprecio y mi más alta y distinguida desconsideración.

Y como dicen los Diputados: Es cuanto.

P.D.- Ladran los perros Sancho, es señal que caminamos.

  • E-mail: armando_juarezbecerra@hotmail.com

Jorge Quiroga Martínez, de apodo “el Tuto”, (con T, no con P), expresidente boliviano por designación, no por votación y que duró menos de un año en el cargo, se lanzó como el borras en contra de Andrés Manuel López Obrador, vociferando palabras soeces salidas de su putrefacto léxico, buscando iniciar un pleito entre la alta diplomacia de ambos países.

Pero AMLO no se “ganchó” señalando que el tipejo boliviano no era de su estatura o como dijera un día Manuel Cavazos Lerma refiriéndose a un conocido panista de Tampico “Las águilas no cazan moscas”.

Los denuestos del Tuto, (con T, no con P), fueron como ladridos de los perros a la luna; no llegaron, se perdieron en el laberinto de las redes levantando solo sorna, bromas y memes de los adversarios de la Cuarta Transformación.

Es como si Fox hubiera insultado al Presidente de Rusia.

Sin embargo, queda la intención del exmandante boliviano de dañar la imagen del Presidente Mexicano y francamente, no creo que ningún compatriota bien nacido lo apruebe, no por lo que concierne al hombre, sino por lo que este representa en la vida institucional de nuestro país.

En primer lugar, el “Tuto” (con T , no con P) agravió a los 30 millones de mexicanos que votaron por AMLO y se burló del resto de compatriotas que aunque no comulgan con la política del hombre de Macuspana, sí son hijos de la Patria a quienes seguramente les indigna que cualquier “masiosare” venga a escupir nuestro suelo soberano.

Porque estoy seguro que más allá del sarcasmo mediático en las redes, provocado por el desacuerdo de ideologías políticas internas, ningún mexicano estará dispuesto a dejarse escupir sin indignarse y devolver la ofensa, a menos que su desacuerdo político interno sea más importante que su honor.

Tengo la impresión de que el tal Tuto (con T, no con P) nos ve a los mexicanos como Dios ve a los conejos, chiquitos, peludos y orejones y que somos dignos de que se nos insulte y que vamos a aplaudir al bellaco que nos ofenda; yo no lo creo así, la raza azteca, maya y de todas las etnias mexicanas, siempre se distinguieron por su valor ante cualquier enemigo y hoy nada es diferente.

De lo que estoy seguro es que en lo alto la luna seguirá brillando y los perros envidiosos de su luz le seguirán ladrando, creyendo que sus bravatas la asustarán y dejará de resplandecer en el firmamento.

Yo no voy a defender a la persona, al fin y al cabo que el Presidente no lo necesita, tiene quien lo haga en el terreno de la diplomacia, pero no me gustaría que mi conciencia me pueda decir que mi silencio es tan grande como mi falta de honor.

Por lo tanto a Tuto, con P, le manifiesto mi más absoluto desprecio y mi más alta y distinguida desconsideración.

Y como dicen los Diputados: Es cuanto.

P.D.- Ladran los perros Sancho, es señal que caminamos.

  • E-mail: armando_juarezbecerra@hotmail.com
martes 31 de diciembre de 2019

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