/ jueves 14 de abril de 2022

Fractal | Dejemos algo a nuestros hijos; errores pasados no justifican otros

La historia del día de hoy es para remontarnos años atrás; todos los que hemos logrado existir en este planeta por más de 50 años, podemos presumir de grandes experiencias en parajes naturales, comentar sobre aventuras con animales en el monte o la selva, viajes a cenotes, cascadas, bosques de coníferas impresionantes, gigantescos árboles memoria viva de nuestras selvas.

Pero el paso del tiempo y principalmente el paso del hombre, ha logrado dejar su huella, la cual no es fácil de borrar, nuestra tierra es próspera y se puede regenerar en unos cientos o miles de años, pero las especies que se han extinguido jamás regresarán a disfrutar la nueva tierra, y recordemos que nosotros estamos en la lista de especies que también podemos extinguirnos, un pequeño bicho ya nos dio un ejemplo de lo frágiles que somos.

Pues, como mencionaba en el inicio de este relato, quién no recuerda esos viajes familiares en donde siendo niños nos impactaba tan basto escenario natural, en el que se grabaron historias inolvidables para cada uno de nosotros, trepando en árboles, nadando en ríos o el mar, haciendo descubrimientos debajo de troncos y piedras, siendo acariciados por el aire prístino del campo.

Cuántos romances, cuántos sueños, cuántas aventuras, y cuántas vocaciones fueron descubiertas en esos lugares, ya que más de uno de nosotros quedamos intrínsecamente ligados a lo natural por esas experiencias, porque nos dimos cuenta de que no todo es tecnología y que el mundo natural no es un mundo aparte, descubrimos que nosotros somos parte de él y que nuestras acciones tienen un efecto transformador, para bien o para mal.

Gracias a estos lugares y sus formas de vida nacen las ciencias naturales, desde el inicio de los tiempos el hombre ha estado fascinado con la naturaleza y sus tantas facetas, la filosofía, el arte, el baile y si nos damos cuenta, todo tiene que ver con lo natural y sus formas, por ende, muchos humanos hemos destinado nuestras vidas a lo que nos dio la vida, veterinarios, biólogos, geólogos, ecologistas, y un sinfín de profesionales que día con día ponemos nuestro granito de arena, para que nuestro planeta siga funcionando como el gran organismo que es, y en el cual nosotros somos una más de sus partes.

Pues entonces:

Si queremos seguir disfrutando de lo que nuestra madre tierra nos regala, y que nuestros hijos y nietos puedan deslumbrarse con esos parajes de ensueño, tenemos que hacer que la huella humana sea menor, y si es posible imperceptible, para que la fecha de caducidad de las especies en las que no olvidemos estamos nosotros, se aleje y no correr hacia ella con tanta prisa.

Cada árbol talado, cada animal silvestre muerto sin sentido, cada ave enjaulada, cada río contaminado, cada proyecto hecho al vapor, nos acerca más a lo que todos los que amamos la naturaleza tememos tanto, hay que pensar para hacer, no hacer para después pensar, los errores del pasado no justifican los errores del presente, los errores son para aprender y hacerlo mejor, en bien de todos, y digo todos por que todos somos uno, el día que lo entendamos ese día podemos nombrarlo el día de la simbiosis inteligente.

Y ahí comenzará la nueva era de la tierra, pero mientras sigamos pensando sólo en el momento y en nuestros propios intereses sin ver por un bien común global, sólo seremos asesinos seriales, que justifican sus actos en pro del supuesto desarrollo.

Si nos dieran 3 planetas habitables, con la mentalidad actual, sólo sería cuestión de tiempo para iniciar la desesperada búsqueda, de un cuarto. “David Garcés”

O ¿usted qué opina?

La historia del día de hoy es para remontarnos años atrás; todos los que hemos logrado existir en este planeta por más de 50 años, podemos presumir de grandes experiencias en parajes naturales, comentar sobre aventuras con animales en el monte o la selva, viajes a cenotes, cascadas, bosques de coníferas impresionantes, gigantescos árboles memoria viva de nuestras selvas.

Pero el paso del tiempo y principalmente el paso del hombre, ha logrado dejar su huella, la cual no es fácil de borrar, nuestra tierra es próspera y se puede regenerar en unos cientos o miles de años, pero las especies que se han extinguido jamás regresarán a disfrutar la nueva tierra, y recordemos que nosotros estamos en la lista de especies que también podemos extinguirnos, un pequeño bicho ya nos dio un ejemplo de lo frágiles que somos.

Pues, como mencionaba en el inicio de este relato, quién no recuerda esos viajes familiares en donde siendo niños nos impactaba tan basto escenario natural, en el que se grabaron historias inolvidables para cada uno de nosotros, trepando en árboles, nadando en ríos o el mar, haciendo descubrimientos debajo de troncos y piedras, siendo acariciados por el aire prístino del campo.

Cuántos romances, cuántos sueños, cuántas aventuras, y cuántas vocaciones fueron descubiertas en esos lugares, ya que más de uno de nosotros quedamos intrínsecamente ligados a lo natural por esas experiencias, porque nos dimos cuenta de que no todo es tecnología y que el mundo natural no es un mundo aparte, descubrimos que nosotros somos parte de él y que nuestras acciones tienen un efecto transformador, para bien o para mal.

Gracias a estos lugares y sus formas de vida nacen las ciencias naturales, desde el inicio de los tiempos el hombre ha estado fascinado con la naturaleza y sus tantas facetas, la filosofía, el arte, el baile y si nos damos cuenta, todo tiene que ver con lo natural y sus formas, por ende, muchos humanos hemos destinado nuestras vidas a lo que nos dio la vida, veterinarios, biólogos, geólogos, ecologistas, y un sinfín de profesionales que día con día ponemos nuestro granito de arena, para que nuestro planeta siga funcionando como el gran organismo que es, y en el cual nosotros somos una más de sus partes.

Pues entonces:

Si queremos seguir disfrutando de lo que nuestra madre tierra nos regala, y que nuestros hijos y nietos puedan deslumbrarse con esos parajes de ensueño, tenemos que hacer que la huella humana sea menor, y si es posible imperceptible, para que la fecha de caducidad de las especies en las que no olvidemos estamos nosotros, se aleje y no correr hacia ella con tanta prisa.

Cada árbol talado, cada animal silvestre muerto sin sentido, cada ave enjaulada, cada río contaminado, cada proyecto hecho al vapor, nos acerca más a lo que todos los que amamos la naturaleza tememos tanto, hay que pensar para hacer, no hacer para después pensar, los errores del pasado no justifican los errores del presente, los errores son para aprender y hacerlo mejor, en bien de todos, y digo todos por que todos somos uno, el día que lo entendamos ese día podemos nombrarlo el día de la simbiosis inteligente.

Y ahí comenzará la nueva era de la tierra, pero mientras sigamos pensando sólo en el momento y en nuestros propios intereses sin ver por un bien común global, sólo seremos asesinos seriales, que justifican sus actos en pro del supuesto desarrollo.

Si nos dieran 3 planetas habitables, con la mentalidad actual, sólo sería cuestión de tiempo para iniciar la desesperada búsqueda, de un cuarto. “David Garcés”

O ¿usted qué opina?