/ miércoles 2 de junio de 2021

Gobernanza y sostenibilidad | Nadie estará a salvo hasta que no estemos todos a salvo

El caos es en esencia el escenario de toda historia posapocalíptica. En los últimos años el cine ha popularizado la narrativa de fin de los tiempos donde el impera el desorden, la miseria y la lucha principal es por la supervivencia.

La primera vez que escuché que el virus SARS CoV-2 era un peligro, me pareció una alusión propia de una película de ficción que esperaba que no llegara jamás; incluso, algunos se mostaban escépticos.

Cuando la amenaza de una pandemia se fue haciendo ineludible en el contexto de un mar de especulaciones y predicciones sobre su gravedad el futuro se convirtió en incierto para la humanidad.

Los estragos del virus en México han sido profundamente graves. La economía está en un precipicio, la salud de los mexicanos se ha mantenido en constante peligro, el desempleo ha incrementado y la crisis en diversos sentidos se ha acentuado, pese a que en algunos países el problema ha sido atendido con políticas públicas efectivas, en México los indicadores son poco alentadores.

A pesar de las diversas predicciones de los especialistas, los estragos del peligroso virus no se pueden calcular pero sabemos que si la tendencia continúa, la economía nacional, los grandes proyectos del país y las comunidades mismas estarán en peligro.

Los estudios han expuesto que los países superarán la pandemia en función de la tasa de vacunación y la implementación de políticas públicas efectivas, sin embargo un factor determinante es la cohesión social. Hoy como nunca, todas las personas pueden –desde su contexto– luchar por la erradicación del peligroso virus ya sea comunicando los riesgos o manteniendo las normas sanitarias.

“Nadie estará a salvo hasta que no estemos todos a salvo”, han expresado los líderes mundiales; por eso es difícil pensar que hay gente que a pesar de estar en edad de recibir una vacuna no ha considerado vacunarse a pesar de que ello no solo es un derecho sino una acción a favor de la comunidad. Las personas deben ejercer su derecho de ir a vacunarse.

Hoy como nunca, debemos mantenernos firmes y unidos por el bien de todos.

El caos es en esencia el escenario de toda historia posapocalíptica. En los últimos años el cine ha popularizado la narrativa de fin de los tiempos donde el impera el desorden, la miseria y la lucha principal es por la supervivencia.

La primera vez que escuché que el virus SARS CoV-2 era un peligro, me pareció una alusión propia de una película de ficción que esperaba que no llegara jamás; incluso, algunos se mostaban escépticos.

Cuando la amenaza de una pandemia se fue haciendo ineludible en el contexto de un mar de especulaciones y predicciones sobre su gravedad el futuro se convirtió en incierto para la humanidad.

Los estragos del virus en México han sido profundamente graves. La economía está en un precipicio, la salud de los mexicanos se ha mantenido en constante peligro, el desempleo ha incrementado y la crisis en diversos sentidos se ha acentuado, pese a que en algunos países el problema ha sido atendido con políticas públicas efectivas, en México los indicadores son poco alentadores.

A pesar de las diversas predicciones de los especialistas, los estragos del peligroso virus no se pueden calcular pero sabemos que si la tendencia continúa, la economía nacional, los grandes proyectos del país y las comunidades mismas estarán en peligro.

Los estudios han expuesto que los países superarán la pandemia en función de la tasa de vacunación y la implementación de políticas públicas efectivas, sin embargo un factor determinante es la cohesión social. Hoy como nunca, todas las personas pueden –desde su contexto– luchar por la erradicación del peligroso virus ya sea comunicando los riesgos o manteniendo las normas sanitarias.

“Nadie estará a salvo hasta que no estemos todos a salvo”, han expresado los líderes mundiales; por eso es difícil pensar que hay gente que a pesar de estar en edad de recibir una vacuna no ha considerado vacunarse a pesar de que ello no solo es un derecho sino una acción a favor de la comunidad. Las personas deben ejercer su derecho de ir a vacunarse.

Hoy como nunca, debemos mantenernos firmes y unidos por el bien de todos.