/ sábado 27 de febrero de 2021

Hablemos de tecnología | Violencia digital

Probablemente ella confiaba en él, creía en sus promesas, se ilusionaba con una boda bella, con la bendición de envejecer juntos, de vivir en pareja, de procrear una familia, de tejer a su lado una bella historia llena de amor, de fantasía, ser el ejemplo de pareja, la bondad de su familia, probablemente ella lo amaba, pero cuando él subió su intimidad a Internet, seguramente, ya no.

Internet fue pensado para ser un Edén, pero cuando llegaron las personas, con ellas llegó el diablo, éstas venían acompañadas de sus demonios, y con ellos desataron un nuevo infierno, uno donde los males del “mundo real” contaminan de a poco el mundo digital, donde los lastres de la violencia, el acoso, el bullying y demás plagas aprovechan el enorme alcance de la red para obtener más víctimas, para hacer más daño.

Así, hoy tenemos que abogar cada día más, por la consolidación de una legislación a favor de la protección de las mujeres en la red, plasmada en la legislación del estado mexicano, desde el gobierno del expresidente Felipe Calderón, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, es una ley de orden público, interés social y de observancia general en la República Mexicana, en la cual ya se incluyen afortunadamente cada día más temas relacionados con la violencia digital.

Además, es importante, como siempre le he escrito amigo lector, aprender a definir primero aquello de lo que hablamos. Definimos la Violencia Digital como la conducta mediante la cual se comparte, manipula o comercializan imágenes, videos o audios de una persona, con contenido íntimo, erótico o sexual, sin su consentimiento libre, pleno y espontáneo; así como la amenaza de difundir esa información para causar un daño.

Todas estas son variantes a final de cuentas del chantaje, la extorsión y el abuso de confianza llevados a niveles extremos, y en gran parte es porque difícilmente el delincuente en estas situaciones logra dimensionar el daño moral, emocional, psicológico y mental que causa en la víctima, una foto o video expuesto a internet, a las redes, a sus canales de chat o mensajería pasa a ser un fenómeno viral, fuera de todo control, pues dicho “material” puede ser replicado de manera infinita e incluso almacenado de manera permanente en medios electrónicos offline, lo que permite a sus distribuidores “volverlo a presentar” de manera incontrolable e indefinida para siempre en el futuro.

Entre los avances en materia de legislación digital en México tenemos la Ley Olimpia, que data desde el año 2014, aprobada hasta 2019, y que actualmente está presente en la legislación de 17 entidades federativas. Es importante destacar que la Ley Olimpia, no se refiere a una ley como tal, sino a un conjunto de reformas legislativas encaminadas a reconocer la violencia digital y sancionar los delitos que violen la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales, también conocida como ciberviolencia. Y dependiendo de la entidad en donde sean aplicables, pueden proceder con penas a los delincuentes desde uno hasta diez años de prisión.

También hace apenas unos días, fue aprobada, al menos en Ciudad de México, la Ley Ingrid, para penalizar con dos a seis años de cárcel o multar a quienes difundan por cualquier vía imágenes de las víctimas mortales, especialmente de feminicidios, o comercialicen con esos documentos, una práctica lamentablemente extendida en México entre los funcionarios públicos, sobre todo aquellos que tienen acceso a la escena de crímenes violentos.

Cabe destacar que no solo las mujeres pueden ser víctimas de estas situaciones, ya que, en menor medida, pero de manera constante se presentan casos de varones que son también invadidos en su intimidad por delincuentes, tanto otros hombres, como mujeres.

Y aunque existen avances en la materia en el país desde hace alrededor de 8 años, la realidad es que tenemos un océano legal aún en estas materias en todos los estados, Sonora, Chihuahua, Tabasco, son solo tres ejemplos de lugares donde ni siquiera existe legislación en este sentido; y es lamentable, ninguna niña o mujer debería jamás estar expuesta a ningún tipo de violencia, ni física ni digital en México o en otro lugar del mundo.

Hablamos de tecnología, de ciencia, de vanguardia, presumimos nuestros avances para domar al demonio de la pandemia, pero hay otras tantas “pandemias” que existen tan cerca de nuestra vida, ante nuestros ojos, y no hemos podido domar, no hablemos de felicidad o de progreso, sin antes hablar de cómo vamos a cuidar a nuestras familias, de cómo vamos a luchar por un espacio más limpio, equitativo y humanitario para las generaciones que vienen, no hablemos de defender un país, un partido, un credo o una bandera, sin antes haber aprendido a defender con alma, vida y corazón lo más valioso que tenemos, que son nuestras mujeres.

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Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujerBenjamin Franklin

Probablemente ella confiaba en él, creía en sus promesas, se ilusionaba con una boda bella, con la bendición de envejecer juntos, de vivir en pareja, de procrear una familia, de tejer a su lado una bella historia llena de amor, de fantasía, ser el ejemplo de pareja, la bondad de su familia, probablemente ella lo amaba, pero cuando él subió su intimidad a Internet, seguramente, ya no.

Internet fue pensado para ser un Edén, pero cuando llegaron las personas, con ellas llegó el diablo, éstas venían acompañadas de sus demonios, y con ellos desataron un nuevo infierno, uno donde los males del “mundo real” contaminan de a poco el mundo digital, donde los lastres de la violencia, el acoso, el bullying y demás plagas aprovechan el enorme alcance de la red para obtener más víctimas, para hacer más daño.

Así, hoy tenemos que abogar cada día más, por la consolidación de una legislación a favor de la protección de las mujeres en la red, plasmada en la legislación del estado mexicano, desde el gobierno del expresidente Felipe Calderón, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, es una ley de orden público, interés social y de observancia general en la República Mexicana, en la cual ya se incluyen afortunadamente cada día más temas relacionados con la violencia digital.

Además, es importante, como siempre le he escrito amigo lector, aprender a definir primero aquello de lo que hablamos. Definimos la Violencia Digital como la conducta mediante la cual se comparte, manipula o comercializan imágenes, videos o audios de una persona, con contenido íntimo, erótico o sexual, sin su consentimiento libre, pleno y espontáneo; así como la amenaza de difundir esa información para causar un daño.

Todas estas son variantes a final de cuentas del chantaje, la extorsión y el abuso de confianza llevados a niveles extremos, y en gran parte es porque difícilmente el delincuente en estas situaciones logra dimensionar el daño moral, emocional, psicológico y mental que causa en la víctima, una foto o video expuesto a internet, a las redes, a sus canales de chat o mensajería pasa a ser un fenómeno viral, fuera de todo control, pues dicho “material” puede ser replicado de manera infinita e incluso almacenado de manera permanente en medios electrónicos offline, lo que permite a sus distribuidores “volverlo a presentar” de manera incontrolable e indefinida para siempre en el futuro.

Entre los avances en materia de legislación digital en México tenemos la Ley Olimpia, que data desde el año 2014, aprobada hasta 2019, y que actualmente está presente en la legislación de 17 entidades federativas. Es importante destacar que la Ley Olimpia, no se refiere a una ley como tal, sino a un conjunto de reformas legislativas encaminadas a reconocer la violencia digital y sancionar los delitos que violen la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales, también conocida como ciberviolencia. Y dependiendo de la entidad en donde sean aplicables, pueden proceder con penas a los delincuentes desde uno hasta diez años de prisión.

También hace apenas unos días, fue aprobada, al menos en Ciudad de México, la Ley Ingrid, para penalizar con dos a seis años de cárcel o multar a quienes difundan por cualquier vía imágenes de las víctimas mortales, especialmente de feminicidios, o comercialicen con esos documentos, una práctica lamentablemente extendida en México entre los funcionarios públicos, sobre todo aquellos que tienen acceso a la escena de crímenes violentos.

Cabe destacar que no solo las mujeres pueden ser víctimas de estas situaciones, ya que, en menor medida, pero de manera constante se presentan casos de varones que son también invadidos en su intimidad por delincuentes, tanto otros hombres, como mujeres.

Y aunque existen avances en la materia en el país desde hace alrededor de 8 años, la realidad es que tenemos un océano legal aún en estas materias en todos los estados, Sonora, Chihuahua, Tabasco, son solo tres ejemplos de lugares donde ni siquiera existe legislación en este sentido; y es lamentable, ninguna niña o mujer debería jamás estar expuesta a ningún tipo de violencia, ni física ni digital en México o en otro lugar del mundo.

Hablamos de tecnología, de ciencia, de vanguardia, presumimos nuestros avances para domar al demonio de la pandemia, pero hay otras tantas “pandemias” que existen tan cerca de nuestra vida, ante nuestros ojos, y no hemos podido domar, no hablemos de felicidad o de progreso, sin antes hablar de cómo vamos a cuidar a nuestras familias, de cómo vamos a luchar por un espacio más limpio, equitativo y humanitario para las generaciones que vienen, no hablemos de defender un país, un partido, un credo o una bandera, sin antes haber aprendido a defender con alma, vida y corazón lo más valioso que tenemos, que son nuestras mujeres.

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