/ jueves 13 de agosto de 2020

Letra Pública | Vida y obra de Melchor Ocampo

Hace 159 años murió Melchor Ocampo; su cuerpo estuvo colgado todo un domingo de un árbol de pirul cubierto de balas un día de junio de 1861. Allí, colgado de una rama, yacía el cuerpo de un hombre traspasado por los disparos de aquellas mismas personas por las que había pugnado en el campo de la política, para que ellos y sus hijos abandonaran la condición de miserables y gozaran de una vida civilizada y humana.

Melchor Ocampo nació el 5 de enero de 1814 en la Hacienda del Pateo en el Valle de Maravatío, en Michoacán. Fue un clarísimo exponente de su tiempo, un apasionado de la libertad; pugnó por esta causa sus más fuertes combates.

En sus ratos libres se dedicó a las investigaciones científicas, fue un filántropo, hizo todo el bien que le fue posible en la vida; fue naturalista, filósofo, maestro, literato, economista y estadista.

Sus biógrafos lo recuerdan como un hombre cortés, tranquilo, benévolo, indulgente y resignado con todas las cosas, menos en sus ideas políticas con las cuales era intransigente.

Melchor Ocampo fue un niño expósito; educado por la señora Francisca Javiera Tapia, quien fue su madre adoptiva; gracias a esta noble dama logró realizar estudios hasta alcanzar el título de Licenciado en Derecho. Al morir doña Francisca, Melchor Ocampo heredó todos los bienes familiares, merced a este evento pudo dedicarse con largueza y profundidad a sus estudios de filosofía, botánica y lexicografía. Fue uno de los pocos espíritus superiores de México que conoció las luces de la Europa culta, el avance de la ciencia y la expansión ideológica del siglo XIX.

Fue diputado por el estado de Michoacán, primer ministro del gabinete del presidente Benito Juárez; dos veces gobernador de Michoacán, senador de la república por el mismo estado, ministro de hacienda del presidente José Joaquín Herrera, ministro de relaciones exteriores de Juan Álvarez y diputado constituyente en 1857.

Ocampo fue un estadista y un político, que gracias a su visión desarrolló una fecunda obra como hombre de Estado. Cuando gobernó Michoacán decretó una ley que sería el antecedente de las Leyes de Reforma.

La ley sobre las reformas del arancel de obtenciones parroquiales, fue el antecedente de la nacionalización de los bienes eclesiásticos del 12 de junio de 1859, de la que fueron autores: Benito Juárez como presidente de la República, Melchor Ocampo como ministro de Gobernación y Miguel Lerdo de Tejada como ministro de Hacienda. Ley que decía así: "Entran al dominio de la nación todos los bienes que el clero secular y regular han administrado con diversos títulos sea cual fuere la clase de predio, derechos y acciones en que consistan, el nombre y la aplicación que hayan tenido".

Se nacionalizaban los bienes del clero, estableciéndose una total independencia entre el Estado y la Iglesia a través de esta ley, que se perfecciona con las siguientes leyes: el matrimonio civil, el registro civil, la secularización de los cementerios y la ley sobre la libertad de cultos.

Las Leyes de Reforma dieron sustento al México moderno. Aquí es conveniente precisar, para efectos de tiros largos en materia de historia, que lo moderno es lo que se encuentra entre lo antiguo y lo contemporáneo.

Por eso nuestra descalificación sistemática sobre la "modernidad" de los gobiernos neoliberales que, imbuidos en su modernismo fracasante, se olvidaron de que estaban gobernando un México contemporáneo, que se está expresando en diferentes formas sociales (entre las que se incluye lamentablemente el fenómeno del crimen organizado y la delincuencia común, así como el desempleo y la falta de oportunidades) contra estas políticas "modernas" pasadas que solo acentuaron las diferencias entre los mexicanos, y crearon una autentica desigualdad social que tendrá efectos en el corto y largo plazo de la vida de México.

E-mail.-

notario177@msn.com

Hace 159 años murió Melchor Ocampo; su cuerpo estuvo colgado todo un domingo de un árbol de pirul cubierto de balas un día de junio de 1861. Allí, colgado de una rama, yacía el cuerpo de un hombre traspasado por los disparos de aquellas mismas personas por las que había pugnado en el campo de la política, para que ellos y sus hijos abandonaran la condición de miserables y gozaran de una vida civilizada y humana.

Melchor Ocampo nació el 5 de enero de 1814 en la Hacienda del Pateo en el Valle de Maravatío, en Michoacán. Fue un clarísimo exponente de su tiempo, un apasionado de la libertad; pugnó por esta causa sus más fuertes combates.

En sus ratos libres se dedicó a las investigaciones científicas, fue un filántropo, hizo todo el bien que le fue posible en la vida; fue naturalista, filósofo, maestro, literato, economista y estadista.

Sus biógrafos lo recuerdan como un hombre cortés, tranquilo, benévolo, indulgente y resignado con todas las cosas, menos en sus ideas políticas con las cuales era intransigente.

Melchor Ocampo fue un niño expósito; educado por la señora Francisca Javiera Tapia, quien fue su madre adoptiva; gracias a esta noble dama logró realizar estudios hasta alcanzar el título de Licenciado en Derecho. Al morir doña Francisca, Melchor Ocampo heredó todos los bienes familiares, merced a este evento pudo dedicarse con largueza y profundidad a sus estudios de filosofía, botánica y lexicografía. Fue uno de los pocos espíritus superiores de México que conoció las luces de la Europa culta, el avance de la ciencia y la expansión ideológica del siglo XIX.

Fue diputado por el estado de Michoacán, primer ministro del gabinete del presidente Benito Juárez; dos veces gobernador de Michoacán, senador de la república por el mismo estado, ministro de hacienda del presidente José Joaquín Herrera, ministro de relaciones exteriores de Juan Álvarez y diputado constituyente en 1857.

Ocampo fue un estadista y un político, que gracias a su visión desarrolló una fecunda obra como hombre de Estado. Cuando gobernó Michoacán decretó una ley que sería el antecedente de las Leyes de Reforma.

La ley sobre las reformas del arancel de obtenciones parroquiales, fue el antecedente de la nacionalización de los bienes eclesiásticos del 12 de junio de 1859, de la que fueron autores: Benito Juárez como presidente de la República, Melchor Ocampo como ministro de Gobernación y Miguel Lerdo de Tejada como ministro de Hacienda. Ley que decía así: "Entran al dominio de la nación todos los bienes que el clero secular y regular han administrado con diversos títulos sea cual fuere la clase de predio, derechos y acciones en que consistan, el nombre y la aplicación que hayan tenido".

Se nacionalizaban los bienes del clero, estableciéndose una total independencia entre el Estado y la Iglesia a través de esta ley, que se perfecciona con las siguientes leyes: el matrimonio civil, el registro civil, la secularización de los cementerios y la ley sobre la libertad de cultos.

Las Leyes de Reforma dieron sustento al México moderno. Aquí es conveniente precisar, para efectos de tiros largos en materia de historia, que lo moderno es lo que se encuentra entre lo antiguo y lo contemporáneo.

Por eso nuestra descalificación sistemática sobre la "modernidad" de los gobiernos neoliberales que, imbuidos en su modernismo fracasante, se olvidaron de que estaban gobernando un México contemporáneo, que se está expresando en diferentes formas sociales (entre las que se incluye lamentablemente el fenómeno del crimen organizado y la delincuencia común, así como el desempleo y la falta de oportunidades) contra estas políticas "modernas" pasadas que solo acentuaron las diferencias entre los mexicanos, y crearon una autentica desigualdad social que tendrá efectos en el corto y largo plazo de la vida de México.

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