/ domingo 15 de octubre de 2023

Liberándose del alcohol | Intento fallido

Su esposa lo abandonó porque no fue posible seguir viviendo con un borracho que no cumple con sus responsabilidades básicas de la familia.

Pedro es un empleado federal, que tiene serios problemas causados por su exagerado consumo de alcohol. El año 2018 fue terrible para él, en cuanto al alcohol se refiere. Comenzó consumiendo desde el 31 de diciembre y recibió al día primero de enero totalmente ebrio. Inició el año con el pie izquierdo. Ha faltado varias veces a su trabajo y ya le llegó el miedo de que lo despidan. Pero ahí no paran los problemas. Su esposa ya lo abandonó, porque le fue imposible seguir viviendo con un borracho que no cumple con sus responsabilidades básicas de jefe de familia. Sus dos hijos acompañaron a su madre dejando solo a Pedro, quien buscó consuelo en su amigo predilecto: el alcohol.

Perdida su familia, Pedro sintió que el mundo se le venía encima. La soledad lo llevó a la desesperación y con ello a buscar a su familia, quien nuevamente lo rechazó porque las actitudes de Pedro eran las mismas. Siempre fue suplicarles que regresaran en estado inconveniente. Las súplicas y las lágrimas no convencieron a la esposa a que regresara a su antigua casa. En ese estado de autoconmiseración, Pedro leyó un comentario publicado en El Sol de Tampico que le obsequió un compañero de trabajo, marcó el teléfono que el artículo indicaba y con la voz entrecortada y lleno de vergüenza pidió ayuda.

Pedro aceptó una entrevista con personal de la Comunidad de Alcohólicos Anónimos. Llegó el día y la hora de la entrevista y Pedro no tuvo valor para asistir. Sólo se atrevió a enviar un mensaje por teléfono avisando que no podía asistir porque le salió otro compromiso. Después de otro intento de entrevista fallido, Pedro asistió a entrevistarse con personal de Alcohólicos Anónimos y se concluyó que era urgente que asistiera diariamente a las reuniones de terapia grupal de recuperación de A.A. en razón de que la adicción de Pedro era muy poderosa.

Pedro asistió a cuatro reuniones y acumuló cinco días sin beber alcohol. Pedro se sintió animado, conoció personas que habían tocado un fondo más desastroso que el suyo y sin embargo llevaban años sin probar una gota de alcohol.

Sin embargo Pedro no pudo resistir a las invitaciones a consumir que diariamente le hacían compañeros de parranda. Cuando se dirigía a su quinta reunión recibió una llamada que le cambió el destino y la reunión la hizo en una cantina con sus antiguos compañeros de parranda.

Tres días después Pedro envió un mensaje a su contacto de Alcohólicos Anónimos. ”Me apena mucho no seguir asistiendo a las reuniones de A.A. pero me es imposible desengancharme de mi ambiente y de mis amigos”.

Pedro sigue en el consumo del alcohol. Sin duda pasará algún tiempo y cuando el sufrimiento lo apremie buscará nuevamente ayuda. Y la comunidad de Alcohólicos Anónimos siempre tendrá las puertas abiertas para toda persona que decida vivir sin alcohol y con esperanza de un futuro mejor para él y para su familia.

Los teléfonos que puedes marcar para ayudar a alguien si tú no lo necesitas son los siguientes: 833 2 12 56 34, 833 195 59 95, 833 228 90 03.

La comunidad de Alcohólicos Anónimos siempre tendrá las puertas abiertas para toda persona que decida vivir sin alcohol

Su esposa lo abandonó porque no fue posible seguir viviendo con un borracho que no cumple con sus responsabilidades básicas de la familia.

Pedro es un empleado federal, que tiene serios problemas causados por su exagerado consumo de alcohol. El año 2018 fue terrible para él, en cuanto al alcohol se refiere. Comenzó consumiendo desde el 31 de diciembre y recibió al día primero de enero totalmente ebrio. Inició el año con el pie izquierdo. Ha faltado varias veces a su trabajo y ya le llegó el miedo de que lo despidan. Pero ahí no paran los problemas. Su esposa ya lo abandonó, porque le fue imposible seguir viviendo con un borracho que no cumple con sus responsabilidades básicas de jefe de familia. Sus dos hijos acompañaron a su madre dejando solo a Pedro, quien buscó consuelo en su amigo predilecto: el alcohol.

Perdida su familia, Pedro sintió que el mundo se le venía encima. La soledad lo llevó a la desesperación y con ello a buscar a su familia, quien nuevamente lo rechazó porque las actitudes de Pedro eran las mismas. Siempre fue suplicarles que regresaran en estado inconveniente. Las súplicas y las lágrimas no convencieron a la esposa a que regresara a su antigua casa. En ese estado de autoconmiseración, Pedro leyó un comentario publicado en El Sol de Tampico que le obsequió un compañero de trabajo, marcó el teléfono que el artículo indicaba y con la voz entrecortada y lleno de vergüenza pidió ayuda.

Pedro aceptó una entrevista con personal de la Comunidad de Alcohólicos Anónimos. Llegó el día y la hora de la entrevista y Pedro no tuvo valor para asistir. Sólo se atrevió a enviar un mensaje por teléfono avisando que no podía asistir porque le salió otro compromiso. Después de otro intento de entrevista fallido, Pedro asistió a entrevistarse con personal de Alcohólicos Anónimos y se concluyó que era urgente que asistiera diariamente a las reuniones de terapia grupal de recuperación de A.A. en razón de que la adicción de Pedro era muy poderosa.

Pedro asistió a cuatro reuniones y acumuló cinco días sin beber alcohol. Pedro se sintió animado, conoció personas que habían tocado un fondo más desastroso que el suyo y sin embargo llevaban años sin probar una gota de alcohol.

Sin embargo Pedro no pudo resistir a las invitaciones a consumir que diariamente le hacían compañeros de parranda. Cuando se dirigía a su quinta reunión recibió una llamada que le cambió el destino y la reunión la hizo en una cantina con sus antiguos compañeros de parranda.

Tres días después Pedro envió un mensaje a su contacto de Alcohólicos Anónimos. ”Me apena mucho no seguir asistiendo a las reuniones de A.A. pero me es imposible desengancharme de mi ambiente y de mis amigos”.

Pedro sigue en el consumo del alcohol. Sin duda pasará algún tiempo y cuando el sufrimiento lo apremie buscará nuevamente ayuda. Y la comunidad de Alcohólicos Anónimos siempre tendrá las puertas abiertas para toda persona que decida vivir sin alcohol y con esperanza de un futuro mejor para él y para su familia.

Los teléfonos que puedes marcar para ayudar a alguien si tú no lo necesitas son los siguientes: 833 2 12 56 34, 833 195 59 95, 833 228 90 03.

La comunidad de Alcohólicos Anónimos siempre tendrá las puertas abiertas para toda persona que decida vivir sin alcohol