/ jueves 4 de julio de 2019

Los 14 meses difíciles

La obra de Emilio Portes Gil está vigente en la vida de México, es sin dudarlo el tamaulipeco más brillante del siglo XX; el mexicano responsable ante los problemas de la patria. Vivió para su estado, su país, sus amigos y su familia, pero por encima de todo vivió para México, fue el presidente pacificador de México. Su lugar aún está vacante.

Portes Gil encontró siempre la amigable composición a los conflictos que el poder generó entre los generales de la época, su talento, su cultura y una natural estructura conciliatoria le dieron una respetable ascendencia entre los grupos de poder en el México revolucionario y postrevolucionario.

José Vasconcelos confió en él cuando se lanzó tras la presidencia de la República, dijo el Ulises Criollo: "Portes Gil hará que se respete el voto, es el primer presidente civil. El llevará el civilismo que tanto necesita la Revolución Mexicana".

Estimuló cualquier manifestación superior de la cultura. Octavio Paz fue su secretario cuando instaló la Embajada de México, en la India. Daniel Cosío Villegas se inicia gracias a él en el oficio diplomático.

Junto con Calles, Emilio Portes Gil es el hombre más sesudo y visionario de la Revolución Mexicana, no tuvo la obsesión patológica que Calles demostró por el poder político. No se manchó las manos de sangre, no se manchó las manos de dinero, es cierto que sufrió un atentado y que la suerte estuvo de su lado, pero el juicio histórico es favorable para su personalidad.

A la muerte de Obregón, los obregonistas miraron en Plutarco Elías Calles al homicida. El país se desquició, los obregonistas, dueños del control político de la Cámara de Diputados, buscaron dos propósitos inmediatos: esclarecer el asesinato de su líder e impedir la influencia de Calles, en la decisión de nombrar al presidente provisional. encubriría al magnicida.

Fueron Soto y Gama y Aurelio Manríquez, líderes del Obregonismo en la Cámara de Diputados, quienes propusieron al Congreso de la Unión la candidatura del secretario de Gobernación Emilio Portes Gil, para que tomara las riendas del país en ese momento de caos y tranquilizara a la nación.

Portes Gil asume la presidencia de México el 30 de noviembre de 1928, al 5 de febrero de 1930. "Los catorce meses difíciles de la Revolución Mexicana", juzgaría Reyes Heroles.

La decena trágica que culmina con el asesinato de Madero, es el episodio crítico de la historia de México. Pero los conflictos jurídicos-sociales que se vivieron en 1929, son el episodio político de mayor trascendencia en la Revolución Mexicana:

La rebelión del General Escobar, al que lo siguieron cerca de 50,000 alzados. La revolución cristera que metafóricamente hablando incendió el interior de la República con el fuego del fanatismo haciendo que los fieles católicos se levantaran en armas al grito de "Viva Cristo Rey". La campaña de Vasconcelos a la Presidencia de la República en la que participó toda la nación. El asesinato del General Álvaro Obregón, presidente electo. El movimiento estudiantil del 29 que arrojó saldos, como la muerte del joven estudiante Germán del Campo. Fue el panorama político y crítico en que el presidente Portes Gil dirige con patriótica habilidad su mandato constitucional.

Después de solucionar el conflicto estudiantil del 29 que la historia registra como un acontecimiento triste de la fuerza militar en la vida de México; el presidente Emilio Portes Gil, ̶ sólo un presidente civil como él ̶ pudo entender la dimensión universal en el proyecto que Justo Sierra le presentó de concederle vida jurídica a la Escuela Nacional Universitaria de México, para que mediante el decreto presidencial que el presidente Portes Gil publicó donde se le concedía plena autonomía jurídica para sentar las bases de lo que hoy conocemos como la Universidad más importante de América Latina, nuestra gloriosa alma mater: la UNAM.

Sin duda el mérito académico de la UNAM y su nacimiento a la vida posterior del país es obra del llamado maestro de América, Don Justo Sierra, quien gracias a que encontró en Emilio Portes Gil un interlocutor presidencial idóneo para entender este proyecto, que impulso la soberanía educativa de México y que ha sido el germen de la intelectualidad nacional y la base fundamental de la creación interminable de cuadros de profesionistas y técnicos que contribuyen con su esfuerzo y talento a que el país siga resistiendo al embate de las políticas neoliberales que desde 1982, hasta estos días ha terminado con todo lo productivo que crearon las instituciones de la Revolución Mexicana.

Resulta fácil entender que recibió un país políticamente desquiciado, siendo la época una sociedad de caudillos. Imagínese usted, Obregón presidente electo; caudillo revolucionario; es asesinado por religiosos, el caos total en la República. Como dato es conveniente decir que la vida de Justo Sierra me parece en un momento dado un episodio rocambolesco fue testigo en su juventud de la muerte de su hermano mayor Santiago, que cayó muerto ante sus ojos víctima de las balas de Irineo Paz (abuelo de Octavio Paz) quien resultó más ducho a la hora de disparar el revólver en un duelo de honor en el que se enfrentaron estos dos mexicanos ilustres.

Es el tamaulipeco Valente Quintana, quien por órdenes del presidente Portes Gil es nombrado jefe de policía (¡un civil!) con la aprobación de los obregonistas, quienes no confiaban en otra persona para que se encargara de la investigación. Quien descubre al magnicida: José de León Toral, un pobre infeliz, víctima del fanatismo religioso, quien segó la vida del General Álvaro Obregón, cambiando el rumbo de la historia nacional. Pero además parte Portes Gil otorga la autonomía a la Universidad Nacional; concediendo el libre albedrío a una brillante generación de mexicanos para que se educaran en los ideales de la libertad y la democracia.

  • E-mail.- notario177@msn.com

La obra de Emilio Portes Gil está vigente en la vida de México, es sin dudarlo el tamaulipeco más brillante del siglo XX; el mexicano responsable ante los problemas de la patria. Vivió para su estado, su país, sus amigos y su familia, pero por encima de todo vivió para México, fue el presidente pacificador de México. Su lugar aún está vacante.

Portes Gil encontró siempre la amigable composición a los conflictos que el poder generó entre los generales de la época, su talento, su cultura y una natural estructura conciliatoria le dieron una respetable ascendencia entre los grupos de poder en el México revolucionario y postrevolucionario.

José Vasconcelos confió en él cuando se lanzó tras la presidencia de la República, dijo el Ulises Criollo: "Portes Gil hará que se respete el voto, es el primer presidente civil. El llevará el civilismo que tanto necesita la Revolución Mexicana".

Estimuló cualquier manifestación superior de la cultura. Octavio Paz fue su secretario cuando instaló la Embajada de México, en la India. Daniel Cosío Villegas se inicia gracias a él en el oficio diplomático.

Junto con Calles, Emilio Portes Gil es el hombre más sesudo y visionario de la Revolución Mexicana, no tuvo la obsesión patológica que Calles demostró por el poder político. No se manchó las manos de sangre, no se manchó las manos de dinero, es cierto que sufrió un atentado y que la suerte estuvo de su lado, pero el juicio histórico es favorable para su personalidad.

A la muerte de Obregón, los obregonistas miraron en Plutarco Elías Calles al homicida. El país se desquició, los obregonistas, dueños del control político de la Cámara de Diputados, buscaron dos propósitos inmediatos: esclarecer el asesinato de su líder e impedir la influencia de Calles, en la decisión de nombrar al presidente provisional. encubriría al magnicida.

Fueron Soto y Gama y Aurelio Manríquez, líderes del Obregonismo en la Cámara de Diputados, quienes propusieron al Congreso de la Unión la candidatura del secretario de Gobernación Emilio Portes Gil, para que tomara las riendas del país en ese momento de caos y tranquilizara a la nación.

Portes Gil asume la presidencia de México el 30 de noviembre de 1928, al 5 de febrero de 1930. "Los catorce meses difíciles de la Revolución Mexicana", juzgaría Reyes Heroles.

La decena trágica que culmina con el asesinato de Madero, es el episodio crítico de la historia de México. Pero los conflictos jurídicos-sociales que se vivieron en 1929, son el episodio político de mayor trascendencia en la Revolución Mexicana:

La rebelión del General Escobar, al que lo siguieron cerca de 50,000 alzados. La revolución cristera que metafóricamente hablando incendió el interior de la República con el fuego del fanatismo haciendo que los fieles católicos se levantaran en armas al grito de "Viva Cristo Rey". La campaña de Vasconcelos a la Presidencia de la República en la que participó toda la nación. El asesinato del General Álvaro Obregón, presidente electo. El movimiento estudiantil del 29 que arrojó saldos, como la muerte del joven estudiante Germán del Campo. Fue el panorama político y crítico en que el presidente Portes Gil dirige con patriótica habilidad su mandato constitucional.

Después de solucionar el conflicto estudiantil del 29 que la historia registra como un acontecimiento triste de la fuerza militar en la vida de México; el presidente Emilio Portes Gil, ̶ sólo un presidente civil como él ̶ pudo entender la dimensión universal en el proyecto que Justo Sierra le presentó de concederle vida jurídica a la Escuela Nacional Universitaria de México, para que mediante el decreto presidencial que el presidente Portes Gil publicó donde se le concedía plena autonomía jurídica para sentar las bases de lo que hoy conocemos como la Universidad más importante de América Latina, nuestra gloriosa alma mater: la UNAM.

Sin duda el mérito académico de la UNAM y su nacimiento a la vida posterior del país es obra del llamado maestro de América, Don Justo Sierra, quien gracias a que encontró en Emilio Portes Gil un interlocutor presidencial idóneo para entender este proyecto, que impulso la soberanía educativa de México y que ha sido el germen de la intelectualidad nacional y la base fundamental de la creación interminable de cuadros de profesionistas y técnicos que contribuyen con su esfuerzo y talento a que el país siga resistiendo al embate de las políticas neoliberales que desde 1982, hasta estos días ha terminado con todo lo productivo que crearon las instituciones de la Revolución Mexicana.

Resulta fácil entender que recibió un país políticamente desquiciado, siendo la época una sociedad de caudillos. Imagínese usted, Obregón presidente electo; caudillo revolucionario; es asesinado por religiosos, el caos total en la República. Como dato es conveniente decir que la vida de Justo Sierra me parece en un momento dado un episodio rocambolesco fue testigo en su juventud de la muerte de su hermano mayor Santiago, que cayó muerto ante sus ojos víctima de las balas de Irineo Paz (abuelo de Octavio Paz) quien resultó más ducho a la hora de disparar el revólver en un duelo de honor en el que se enfrentaron estos dos mexicanos ilustres.

Es el tamaulipeco Valente Quintana, quien por órdenes del presidente Portes Gil es nombrado jefe de policía (¡un civil!) con la aprobación de los obregonistas, quienes no confiaban en otra persona para que se encargara de la investigación. Quien descubre al magnicida: José de León Toral, un pobre infeliz, víctima del fanatismo religioso, quien segó la vida del General Álvaro Obregón, cambiando el rumbo de la historia nacional. Pero además parte Portes Gil otorga la autonomía a la Universidad Nacional; concediendo el libre albedrío a una brillante generación de mexicanos para que se educaran en los ideales de la libertad y la democracia.

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