/ sábado 25 de mayo de 2019

Medio siglo sin William Faulkner

William Faulkner, Premio Nobel de Literatura en 1949, fue un escritor norteamericano que el año pasado cumplió 50 años de su muerte...

Lamentablemente este acontecimiento pasó desapercibido en toda América Latina, donde su obra narrativa tuvo una poderosa influencia en el trabajo creativo de los principales literatos que esta región del mundo ha conocido y que en mérito a su talento escritural para plasmar su maravillosa imaginación alcanzaron el nobel de literatura; que es la consagración final de todo profesional de las letras, como es el caso de Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, que son sin duda en lo que va de este siglo que vivimos los narradores de mayor dimensión y reconocimiento en el mundo de la literatura universal.

Nacido en New Albany, Misisipi, un estado sureño tradicional e intolerante, que tiene entre sus debilidades haber sido uno de los lugares de los Estados Unidos donde el racismo se hizo presente en toda su brutal expresión a través de las organizaciones fascistas como lo fue el Ku Klux Klan, que en su orígenes fue creado por los integrantes del partido republicano para atacar de manera furtiva a las figuras más importantes y que consideraban peligrosas que militaban en el partido demócrata, pero que en esta zona del sur de los Estados Unidos, donde nació William Faulkner se utilizó para sacrificar a las personas de raza negra cuando empezaron a reclamar sus derechos y tratar de abandonar su condición de esclavos, con la que llegaron a esta parte de América; que hoy paradójicamente es gobernado por Barack Obama, un descendiente genuino de las legiones de afroamericanos que sufrieron estos atentados de los grupos radicales estadounidenses.

William Faulkner está considerado por los especialistas de la materia en el santo patrono de la literatura latinoamericana. Los narradores de esta parte del continente han reconocido siempre la transcendencia del escritor que fue considerado el rival estilístico de su compatriota Ernest Hemingway, para crear la corriente literaria que tanto éxito tuvo en el mundo y que lo sigue teniendo, porque es técnicamente inmortal: el realismo mágico; cuyos exponentes principales como lo son Juan Rulfo y García Márquez han declarado en su momento sin rubor alguno que su obra (la de Gabo y de Rulfo) no hubiera sido posible sin antes haber leído "Mientras agonizo", "El ruido y la furia", "Luz de Agosto", "¡Absalón, Absalón!" y "Desciende Moisés", además de infinidad de cuentos cortos que constituyeron una amplia obra incomparable, sobre todo cuentística, que lo sitúa como uno de los más innovadores y destacados escritores del siglo XX.

Cuando Mario Vargas Llosa recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Alicante, pronunció un discurso en el que con énfasis afirmó que William Faulkner fue el escritor con mayor influencia entre los cuentistas de su generación y sobre todo que sin la influencia de Faulkner no hubiera habido novelas modernas en América Latina.

Estoy convencido de que los mejores escritores latinoamericanos de diversos estilos, parten de la obra del narrador y poetas sureño que ubicó la mayor parte de sus ficciones en "Yoknapatawpha Country", un condado imaginario, inventado por Faulkner, que según él, se encuentra al noroeste de Misisipi y cuya capital, también ficticia, es Jefferson. Estas fueron las imágenes fundamentales que calaron hondo para que Gabriel García Márquez creara su "Macondo" Juan Rulfo, su "Comala" y Juan Carlos Onetti, edificara su mítica "Santa María", y que en 1989 este último, en una entrevista afirmaría: "Con Faulkner y su novela "¡Absalón, Absalón!" me pasó algo extraordinario, la consideré tan buena que tuve días en los que me pareció inútil seguir escribiendo".

Siempre he creído que con Faulkner sucede lo mismo que con Carlos Fuentes, se deslumbra el lector con sus primeras grandes novelas, que después se puede perder el interés en sus últimos libros, por creer que solamente lo fundacional puede ser bueno. Novelas como "La ciudad y la mansión" son también extraordinarias y quizá una de las favoritas de los amantes de la literatura de mi generación fuera su última obra "Los ladrones", donde narra magistralmente la llegada del primer automóvil al pueblo. Hemingway afirmaba que uno puede considerarse escritor si escribe con claridad la forma como un gato da la vuelta en una esquina cualquiera.

Es quizá el entorno rural sureño y apasionado de Faulkner lo que acercó a Rulfo y García Márquez al realismo mágico; desde que William Faulkner dijo que un burdel era el mejor lugar para un escritor, y más especialmente desde que García Márquez repitió esa cita en su legendaria entrevista que le hizo Plinio Apuleyo Mendoza (su más querido compadre) que tituló y convirtió en un exitoso libro que todo el mundo leímos "El olor de la Guayaba" es quizá por eso que a partir de estas afirmaciones de estos dos genios de la escritura no pocos escritores se han sentido muy satisfechos de que tan excelsas testas coronadas por el nobel eleven a nivel de sacramento la vagancia nocturna.

Cuando en 1949 este escritor norteamericano, que nuestros genios literarios transformaron en maestro y patriarca, que les hizo fluir de la sangre las metáforas de la pasión, que irradiaba el obsesivo lenguaje y creador de los mejores párrafos que rozan con lo críptico y que lo ha llevado al mismo parangón de Franz Kafka, James Joyce y Marcel Proust se conmovieron cuando encontraron en el mensaje que Faulkner pronunció al recibir el nobel de literatura en 1949, afirmando que en su literatura estaba "El corazón humano en lucha consigo mismo". Podemos afirmar que este santo patrono de la escritura latinoamericana sigue vivo con todo y que murió hace cincuenta años.

Contacto-correo: notario177@msn.com

William Faulkner, Premio Nobel de Literatura en 1949, fue un escritor norteamericano que el año pasado cumplió 50 años de su muerte...

Lamentablemente este acontecimiento pasó desapercibido en toda América Latina, donde su obra narrativa tuvo una poderosa influencia en el trabajo creativo de los principales literatos que esta región del mundo ha conocido y que en mérito a su talento escritural para plasmar su maravillosa imaginación alcanzaron el nobel de literatura; que es la consagración final de todo profesional de las letras, como es el caso de Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, que son sin duda en lo que va de este siglo que vivimos los narradores de mayor dimensión y reconocimiento en el mundo de la literatura universal.

Nacido en New Albany, Misisipi, un estado sureño tradicional e intolerante, que tiene entre sus debilidades haber sido uno de los lugares de los Estados Unidos donde el racismo se hizo presente en toda su brutal expresión a través de las organizaciones fascistas como lo fue el Ku Klux Klan, que en su orígenes fue creado por los integrantes del partido republicano para atacar de manera furtiva a las figuras más importantes y que consideraban peligrosas que militaban en el partido demócrata, pero que en esta zona del sur de los Estados Unidos, donde nació William Faulkner se utilizó para sacrificar a las personas de raza negra cuando empezaron a reclamar sus derechos y tratar de abandonar su condición de esclavos, con la que llegaron a esta parte de América; que hoy paradójicamente es gobernado por Barack Obama, un descendiente genuino de las legiones de afroamericanos que sufrieron estos atentados de los grupos radicales estadounidenses.

William Faulkner está considerado por los especialistas de la materia en el santo patrono de la literatura latinoamericana. Los narradores de esta parte del continente han reconocido siempre la transcendencia del escritor que fue considerado el rival estilístico de su compatriota Ernest Hemingway, para crear la corriente literaria que tanto éxito tuvo en el mundo y que lo sigue teniendo, porque es técnicamente inmortal: el realismo mágico; cuyos exponentes principales como lo son Juan Rulfo y García Márquez han declarado en su momento sin rubor alguno que su obra (la de Gabo y de Rulfo) no hubiera sido posible sin antes haber leído "Mientras agonizo", "El ruido y la furia", "Luz de Agosto", "¡Absalón, Absalón!" y "Desciende Moisés", además de infinidad de cuentos cortos que constituyeron una amplia obra incomparable, sobre todo cuentística, que lo sitúa como uno de los más innovadores y destacados escritores del siglo XX.

Cuando Mario Vargas Llosa recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Alicante, pronunció un discurso en el que con énfasis afirmó que William Faulkner fue el escritor con mayor influencia entre los cuentistas de su generación y sobre todo que sin la influencia de Faulkner no hubiera habido novelas modernas en América Latina.

Estoy convencido de que los mejores escritores latinoamericanos de diversos estilos, parten de la obra del narrador y poetas sureño que ubicó la mayor parte de sus ficciones en "Yoknapatawpha Country", un condado imaginario, inventado por Faulkner, que según él, se encuentra al noroeste de Misisipi y cuya capital, también ficticia, es Jefferson. Estas fueron las imágenes fundamentales que calaron hondo para que Gabriel García Márquez creara su "Macondo" Juan Rulfo, su "Comala" y Juan Carlos Onetti, edificara su mítica "Santa María", y que en 1989 este último, en una entrevista afirmaría: "Con Faulkner y su novela "¡Absalón, Absalón!" me pasó algo extraordinario, la consideré tan buena que tuve días en los que me pareció inútil seguir escribiendo".

Siempre he creído que con Faulkner sucede lo mismo que con Carlos Fuentes, se deslumbra el lector con sus primeras grandes novelas, que después se puede perder el interés en sus últimos libros, por creer que solamente lo fundacional puede ser bueno. Novelas como "La ciudad y la mansión" son también extraordinarias y quizá una de las favoritas de los amantes de la literatura de mi generación fuera su última obra "Los ladrones", donde narra magistralmente la llegada del primer automóvil al pueblo. Hemingway afirmaba que uno puede considerarse escritor si escribe con claridad la forma como un gato da la vuelta en una esquina cualquiera.

Es quizá el entorno rural sureño y apasionado de Faulkner lo que acercó a Rulfo y García Márquez al realismo mágico; desde que William Faulkner dijo que un burdel era el mejor lugar para un escritor, y más especialmente desde que García Márquez repitió esa cita en su legendaria entrevista que le hizo Plinio Apuleyo Mendoza (su más querido compadre) que tituló y convirtió en un exitoso libro que todo el mundo leímos "El olor de la Guayaba" es quizá por eso que a partir de estas afirmaciones de estos dos genios de la escritura no pocos escritores se han sentido muy satisfechos de que tan excelsas testas coronadas por el nobel eleven a nivel de sacramento la vagancia nocturna.

Cuando en 1949 este escritor norteamericano, que nuestros genios literarios transformaron en maestro y patriarca, que les hizo fluir de la sangre las metáforas de la pasión, que irradiaba el obsesivo lenguaje y creador de los mejores párrafos que rozan con lo críptico y que lo ha llevado al mismo parangón de Franz Kafka, James Joyce y Marcel Proust se conmovieron cuando encontraron en el mensaje que Faulkner pronunció al recibir el nobel de literatura en 1949, afirmando que en su literatura estaba "El corazón humano en lucha consigo mismo". Podemos afirmar que este santo patrono de la escritura latinoamericana sigue vivo con todo y que murió hace cincuenta años.

Contacto-correo: notario177@msn.com

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