/ jueves 10 de enero de 2019

Mira tu corazón, encuéntrate a ti mismo

La sentencia de la Grecia antigua, "Conócete a ti mismo", es un reto que muy pocos pueden lograr.

Para empezar, somos unos verdaderos expertos en "ver la paja en el ojo ajeno", y en no ver la viga en nuestros ojos", tal y como dice la Biblia. Muchas personas quieren tener conocimientos de psicología con la finalidad de enterarse de las debilidades y trucos de los demás, pero desgraciadamente no desean enterarse de las propias debilidades.

Goethe decía que la única manera de llegar a conocernos a nosotros mismos es a través del conocimiento de nosotros. Y es cierto, pues nuestro prójimo es nuestro espejo en el que se reflejan nuestras debilidades y trucos. Si nuestras conductas con nosotros son adecuadas o equivocadas, las reacciones de nuestro prójimo nos las revelarán.

Desafortunadamente, se piensa que se conoce bien a las personas en la medida que podamos lograr nuestros objetivos. Y esto no es así, pues si bien es cierto que podemos manipular engañar y explotar debilidades y deficiencias caracteriológicas de otras personas, de ello no se deriva que seamos buenos conocedores del ser humano.

De qué nos sirve tratar de imitar el juego de los brasileños si dependen absolutamente de la naturaleza del jugador brasileño. El carioca obtiene su incomparable control de balón, de verse obligado a jugar en la playa, que es el mayor espacio gratuito del que disponen.

En los años sesenta, los alemanes impresionados por el juego corto y al pie de los argentinos y uruguayos, enviaron investigadores para hacer un estudio de aquello.

Ya en esos países encontraron que su gente carecía de campos cómodos empastados y amplios en donde practicar el futbol. Y los que existían eran ocupados por los clubes profesionales.

El único futbol que pudieron ver, se practicaba en la calle, en donde los jugadores armaban un espacio de ocho a diez metros de ancho por cuarenta metros de largo, en donde el juego amplio y largo era imposible, era aquello tan reducido que la única forma de avanzar era circulando el balón con pases de tres a cuatro metros, sin que se diera prioridad al avance.

Fue así como nació el juego acompasado de los brasileños, uruguayos y argentinos tan distinto del juego largo de los europeos, fue así como los alemanes comenzaron a utilizar el entrenamiento de espacios reducidos, que les han permitido reducir distancias con relación a Brasil, Uruguay y Argentina, que por mucho tiempo encabezaron al mundo del futbol.

Brasil, cinco copas del mundo, Uruguay dos y Argentina dos para situarse en la actualidad con Brasil cinco, Italia cuatro, Alemania cuatro, Francia dos, Uruguay dos, Argentina dos, España uno, Inglaterra uno.

El "listo" que sabe cómo sacar ventaja de los otros, es simplemente eso: un listo aprovechado que tiene un conocimiento muy pobre de los otros.

Cuando a un mal conocedor de las personas se les pide un consejo sobre algún problema importante muy personal, siempre errará en su consejo, pues su visión del hombre y del mundo es una visión de explotación y de provecho y jamás un conocimiento de las fibras más sensibles del alma humana.

Y cuando a ese pobre conocedor del prójimo se le presenta un grave problema personal, quedará perplejo, confundido y errrará siempre.

Critilo nos da una reflexión de Gracián: "Ni puede uno ser señor de sí, si primero no se comprende". No se trata de ser una persona hábil y diestra en saber sacar ventajas del prójimo; eso jamás conduce a la dicha, y sí en cambio es el camino más seguro para el sufrimiento, por más rico o poderoso que pueda ser.

Conocer y comprender a los demás es el único camino que nos puede asegurar el poder llevar relaciones armoniosas y constructivas con los demás. Analicemos esta sabia reflexión de Lao Tse: "Aquel que conoce a los hombres es hábil; el que a sí mismo se conoce es esclarecido".

Hasta pronto amigos.

La sentencia de la Grecia antigua, "Conócete a ti mismo", es un reto que muy pocos pueden lograr.

Para empezar, somos unos verdaderos expertos en "ver la paja en el ojo ajeno", y en no ver la viga en nuestros ojos", tal y como dice la Biblia. Muchas personas quieren tener conocimientos de psicología con la finalidad de enterarse de las debilidades y trucos de los demás, pero desgraciadamente no desean enterarse de las propias debilidades.

Goethe decía que la única manera de llegar a conocernos a nosotros mismos es a través del conocimiento de nosotros. Y es cierto, pues nuestro prójimo es nuestro espejo en el que se reflejan nuestras debilidades y trucos. Si nuestras conductas con nosotros son adecuadas o equivocadas, las reacciones de nuestro prójimo nos las revelarán.

Desafortunadamente, se piensa que se conoce bien a las personas en la medida que podamos lograr nuestros objetivos. Y esto no es así, pues si bien es cierto que podemos manipular engañar y explotar debilidades y deficiencias caracteriológicas de otras personas, de ello no se deriva que seamos buenos conocedores del ser humano.

De qué nos sirve tratar de imitar el juego de los brasileños si dependen absolutamente de la naturaleza del jugador brasileño. El carioca obtiene su incomparable control de balón, de verse obligado a jugar en la playa, que es el mayor espacio gratuito del que disponen.

En los años sesenta, los alemanes impresionados por el juego corto y al pie de los argentinos y uruguayos, enviaron investigadores para hacer un estudio de aquello.

Ya en esos países encontraron que su gente carecía de campos cómodos empastados y amplios en donde practicar el futbol. Y los que existían eran ocupados por los clubes profesionales.

El único futbol que pudieron ver, se practicaba en la calle, en donde los jugadores armaban un espacio de ocho a diez metros de ancho por cuarenta metros de largo, en donde el juego amplio y largo era imposible, era aquello tan reducido que la única forma de avanzar era circulando el balón con pases de tres a cuatro metros, sin que se diera prioridad al avance.

Fue así como nació el juego acompasado de los brasileños, uruguayos y argentinos tan distinto del juego largo de los europeos, fue así como los alemanes comenzaron a utilizar el entrenamiento de espacios reducidos, que les han permitido reducir distancias con relación a Brasil, Uruguay y Argentina, que por mucho tiempo encabezaron al mundo del futbol.

Brasil, cinco copas del mundo, Uruguay dos y Argentina dos para situarse en la actualidad con Brasil cinco, Italia cuatro, Alemania cuatro, Francia dos, Uruguay dos, Argentina dos, España uno, Inglaterra uno.

El "listo" que sabe cómo sacar ventaja de los otros, es simplemente eso: un listo aprovechado que tiene un conocimiento muy pobre de los otros.

Cuando a un mal conocedor de las personas se les pide un consejo sobre algún problema importante muy personal, siempre errará en su consejo, pues su visión del hombre y del mundo es una visión de explotación y de provecho y jamás un conocimiento de las fibras más sensibles del alma humana.

Y cuando a ese pobre conocedor del prójimo se le presenta un grave problema personal, quedará perplejo, confundido y errrará siempre.

Critilo nos da una reflexión de Gracián: "Ni puede uno ser señor de sí, si primero no se comprende". No se trata de ser una persona hábil y diestra en saber sacar ventajas del prójimo; eso jamás conduce a la dicha, y sí en cambio es el camino más seguro para el sufrimiento, por más rico o poderoso que pueda ser.

Conocer y comprender a los demás es el único camino que nos puede asegurar el poder llevar relaciones armoniosas y constructivas con los demás. Analicemos esta sabia reflexión de Lao Tse: "Aquel que conoce a los hombres es hábil; el que a sí mismo se conoce es esclarecido".

Hasta pronto amigos.