/ viernes 6 de diciembre de 2019

Morir para vivir

Los panelistas, salvo muy honrosas excepciones, lanzan misiles de largo alcance en contra del régimen que trata de instituir Andrés Manuel López Obrador a través de su Cuarta Transformación, bajo la tesis de que el Presidente está dividiendo peligrosamente al país.

¡¡Hágame usted el refabron cabor!!!.

Pero si fue precisamente esa profunda división de mexicanos que ya existía, la que dio el triunfo al hombre de Macuspana.

En México, antes del inicio de la era de AMLO, en este país nuestro había dos clasificaciones de ciudadanos, los de la clase política y oligárquica, los primeros dedicados a depredar sin piedad las arcas y tesoros públicos y los segundos a hacer dinero en base a negocios con el gobierno y por el otro lado, estaba la clase proletaria, los pobres y los repudiados por sus orígenes indígenas.

Hoy, en cambio, el Presidente de la República está librando una intensa batalla en contra de la división, está luchando por la igualdad de los mexicanos, cerrando la enorme brecha que aún existe entre pobres y ricos.

Es cierto que las diferencias persisten, pero los programas sociales del actual gobierno, tienden a reducirlas a su mínima expresión.

Ahora bien, quienes se apartan y se identifican “con el queso que se corta solo”, son precisamente los que en anteriores sexenios se beneficiaban de lo que provenía de negocios turbios amparados en el ejercicio del poder. Esos son los que se sienten desplazados y hablan de división.

Hoy, lo que antes no se hacía, se les está brindando atención esmerada a niños, jóvenes, discapacitados, estudiantes, mujeres y ancianos. Incorporándolos a la vida útil del país y, sobre todo, propiciando la unidad y equilibrio social de todos los mexicanos.

Se trata de que ya no existan ni fifís, ni chairos, que no haya clasificación de blancos y mestizos, que nadie humille a un hermano de la sierra tarahumara, llamándolo indio en forma peyorativa.

Por eso nadie podrá afirmar que Andrés Mauel López Obrador esté fomentado la división, todo lo contrario, sus ideales son de unidad, de fortaleza espiritual, de ética ciudadana y moral republicana, su Cuarta Transformación va más allá de rescatar a México del desastre económico y de la vergüenza en el concierto de las naciones, está encaminada al cambio de mentalidad del mexicano y a fincar los cimientos firmes para que en base a la unidad, conquistemos en un futuro cercano, la grandeza que soñaron los señores del antiguo Anáhuac.

Ahora bien, para vivir hay que morir, dicen las sagradas escrituras, como la semilla que muere para dar paso al fruto apetecido, así son las grandes transformaciones que nacen de los grandes sueños, hoy es la simiente, mañana será el árbol de la vida.

P.D.- Por la noche el bosque produce miedo, cualquier ruido causa sobresaltos y terror, pero al salir el sol, vemos con claridad que no hay por qué temer, solo eran sombras que desaparecen con la luz del nuevo día.

e-mail: armando_juarezbecerra@hotmail.com

Para vivir hay que morir, dicen las sagradas escrituras, como la semilla que muere para dar paso al fruto apetecido, así son las grandes transformaciones que nacen de los grandes sueños

Los panelistas, salvo muy honrosas excepciones, lanzan misiles de largo alcance en contra del régimen que trata de instituir Andrés Manuel López Obrador a través de su Cuarta Transformación, bajo la tesis de que el Presidente está dividiendo peligrosamente al país.

¡¡Hágame usted el refabron cabor!!!.

Pero si fue precisamente esa profunda división de mexicanos que ya existía, la que dio el triunfo al hombre de Macuspana.

En México, antes del inicio de la era de AMLO, en este país nuestro había dos clasificaciones de ciudadanos, los de la clase política y oligárquica, los primeros dedicados a depredar sin piedad las arcas y tesoros públicos y los segundos a hacer dinero en base a negocios con el gobierno y por el otro lado, estaba la clase proletaria, los pobres y los repudiados por sus orígenes indígenas.

Hoy, en cambio, el Presidente de la República está librando una intensa batalla en contra de la división, está luchando por la igualdad de los mexicanos, cerrando la enorme brecha que aún existe entre pobres y ricos.

Es cierto que las diferencias persisten, pero los programas sociales del actual gobierno, tienden a reducirlas a su mínima expresión.

Ahora bien, quienes se apartan y se identifican “con el queso que se corta solo”, son precisamente los que en anteriores sexenios se beneficiaban de lo que provenía de negocios turbios amparados en el ejercicio del poder. Esos son los que se sienten desplazados y hablan de división.

Hoy, lo que antes no se hacía, se les está brindando atención esmerada a niños, jóvenes, discapacitados, estudiantes, mujeres y ancianos. Incorporándolos a la vida útil del país y, sobre todo, propiciando la unidad y equilibrio social de todos los mexicanos.

Se trata de que ya no existan ni fifís, ni chairos, que no haya clasificación de blancos y mestizos, que nadie humille a un hermano de la sierra tarahumara, llamándolo indio en forma peyorativa.

Por eso nadie podrá afirmar que Andrés Mauel López Obrador esté fomentado la división, todo lo contrario, sus ideales son de unidad, de fortaleza espiritual, de ética ciudadana y moral republicana, su Cuarta Transformación va más allá de rescatar a México del desastre económico y de la vergüenza en el concierto de las naciones, está encaminada al cambio de mentalidad del mexicano y a fincar los cimientos firmes para que en base a la unidad, conquistemos en un futuro cercano, la grandeza que soñaron los señores del antiguo Anáhuac.

Ahora bien, para vivir hay que morir, dicen las sagradas escrituras, como la semilla que muere para dar paso al fruto apetecido, así son las grandes transformaciones que nacen de los grandes sueños, hoy es la simiente, mañana será el árbol de la vida.

P.D.- Por la noche el bosque produce miedo, cualquier ruido causa sobresaltos y terror, pero al salir el sol, vemos con claridad que no hay por qué temer, solo eran sombras que desaparecen con la luz del nuevo día.

e-mail: armando_juarezbecerra@hotmail.com

Para vivir hay que morir, dicen las sagradas escrituras, como la semilla que muere para dar paso al fruto apetecido, así son las grandes transformaciones que nacen de los grandes sueños

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