/ miércoles 28 de julio de 2021

Ocurrencias del futbol | El evangelio del descanso

Recién concluimos que para un equipo grande la ausencia de algunos jugadores titulares no debe ser justificante para derrota y ahora resulta que para algunos comentaristas (todos), las derrotas sufridas por el Guadalajara, León y Cruz Azul sí.

Todas de manera contundente se deben a la ausencia de dichos jugadores. No incluí al América y al Monterrey porque aunque no brillaron, no perdieron y Tigres ganó jugando de visitante.

Pero el Cruz Azul, por ejemplo, no aceptan padecer el síndrome de la "campeonitis", tal parece que pretendieran crear a otro equipo dogmático como el Guadalajara, que es bueno "porque sí", al que es imposible ganarle de forma normal. No, ahora el Cruz Azul, reconocido entre los cuatro grandes de México, perdió porque no contó con Jesús Corona, Luis Romo, Orbelín Pineda, Roberto Alvarado y Jonathan "Cabecita" Rodríguez, ¡uuuff!, sí que son muchos y sí que son jugadores importantes con los cuales no dudo que puedan repetir como campeones.

Pero, ¿ya revisaron la plantilla de jugadores del Cruz Azul?, es tan vasta que aún sin esos cinco jugadores serían candidatos a coronarse y con toda razón a ganarle fácilmente a un modesto equipo como lo es Mazatlán, cuyo entrenador no acaba aún de aprenderse el nombre de sus jugadores. Admiro a los equipos realmente grandes como el Real Madrid, que viene sufriendo desde hace tres o cuatro años la enorme necesidad de enfrentar una gran transición generacional, que se ha crecido tanto, que bien podría decirse que necesita renovar totalmente su cuadro.

¡Y qué!, ni siquiera a los equipos grandes se les exige que sean campeones año tras año, ese tipo de equipos no existe para bien del futbol. Pero los equipos grandes no justifican sus malos momentos con la ausencia de cinco jugadores. Y vuelvo al ejemplo del Real Madrid, que llegó a jugar gran parte del campeonato sin nueve de sus jugadores titulares y, ¿escucharon lamentciones de su entrenador o directivos?, además terminaron en segundo lugar y ese es su compromiso eterno.

La responsabilidad del Real Madrid en España, es como la del América en México, ser campeón y no lograrlo es un fracaso. Ese favoritismo (favorito para ganar) se le otorga a los equipos grandes y más que verlo como un premio, es una pesadísima responsabilidad que solamente es premiada con el éxito. La excelencia no es un evento, es un hábito y esta pesada exigencia posee todos los visos de un pesado castigo. El Cruz Azul tenía mucho tiempo de no conocer la victoria y ahora que lo ha logrado, ha de pagar el precio que cuesta ser favorito. Es parecido a dejar de ser menor de edad, el divertido juego de pronto se convirtió en responsabilidad y es más fácil obrar por gusto (que divertidas son las cascaritas), que hacerlo por obligación (¿cómo que tengo que ganar el juego?).

Así, mientras más inviertan los equipos regiomontanos en reforzar a sus equipos, más grande será la obligación de ganar el campeonato, pues no cabe el pretexto de que no pudieron contar con los internacionales "el Chepo", "el Chapo" ni el "Chupe" y por esa razón perdieron. La única justificación valedera para los equipos grandes que inician perdiendo (lo que quiere decir que no son tan grandes), es que no se programan correctamente las competiciones internacionales, a las que nuestros equipos están obligados a asistir: Una selección de mayores de 23 años para disputar la Copa Oro, con la obligación de ganarla.

Otra selección más de jugadores menores de 23 años para asistir a los Juegos Olímpicos. Estamos hablando de mínimo 50 jugadores que dividen su tiempo de trabajo entre su equipo y la selección y, el equipo que aporta al jugador le paga por realizar una función ajena a su equipo, con el riesgo de las lesiones a las que están expuestos en dichas competencias. Así vemos cómo el "Tecatito" Corona y el "Chucky" Lozano son el poderoso imán que atrae todas las patadas y lo triste de todo esto es que los equipos dueños de estos jugadores están obligados a prestarlos, salvo en el caso de los Juegos Olímpicos.

Cuanto más repaso la filosofía de lo absurdo de Albert Camus, más me convenzo de que es inútil estar culpando a la vida de lo que nos pasa, pues finalmente se saldrá con la suya sin que le afecte el remordimiento, así es inútil que yo levante mi voz protestando en contra de los absurdos procedimientos de las distintas confederaciones del futbol mundial, a quienes les importa un pito las condiciones a que son expuestos los futbolistas del mundo, que son la materia prima de este negocio llamado futbol.

Perdonen si con estas reflexiones les echo a perder las finales de la Olimpiada de Tokio, de la Copa América y del sorpresivo inicio de la Liga MX, en donde los "Equipos Grandes" se están viendo pequeños. Tenemos en la Copa Oro al sorpresivo Canadá que ha dejado de ser pichón vs. México en semifinales y en los Juegos Olímpicos de Tokio a la selección de Jaime Lozano contra Sudáfrica, que le metió tres goles a Francia, o sea, uno menos que nosotros, lo cual no es gran diferencia. ¡Aguas!

Hasta pronto amigo.

Recién concluimos que para un equipo grande la ausencia de algunos jugadores titulares no debe ser justificante para derrota y ahora resulta que para algunos comentaristas (todos), las derrotas sufridas por el Guadalajara, León y Cruz Azul sí.

Todas de manera contundente se deben a la ausencia de dichos jugadores. No incluí al América y al Monterrey porque aunque no brillaron, no perdieron y Tigres ganó jugando de visitante.

Pero el Cruz Azul, por ejemplo, no aceptan padecer el síndrome de la "campeonitis", tal parece que pretendieran crear a otro equipo dogmático como el Guadalajara, que es bueno "porque sí", al que es imposible ganarle de forma normal. No, ahora el Cruz Azul, reconocido entre los cuatro grandes de México, perdió porque no contó con Jesús Corona, Luis Romo, Orbelín Pineda, Roberto Alvarado y Jonathan "Cabecita" Rodríguez, ¡uuuff!, sí que son muchos y sí que son jugadores importantes con los cuales no dudo que puedan repetir como campeones.

Pero, ¿ya revisaron la plantilla de jugadores del Cruz Azul?, es tan vasta que aún sin esos cinco jugadores serían candidatos a coronarse y con toda razón a ganarle fácilmente a un modesto equipo como lo es Mazatlán, cuyo entrenador no acaba aún de aprenderse el nombre de sus jugadores. Admiro a los equipos realmente grandes como el Real Madrid, que viene sufriendo desde hace tres o cuatro años la enorme necesidad de enfrentar una gran transición generacional, que se ha crecido tanto, que bien podría decirse que necesita renovar totalmente su cuadro.

¡Y qué!, ni siquiera a los equipos grandes se les exige que sean campeones año tras año, ese tipo de equipos no existe para bien del futbol. Pero los equipos grandes no justifican sus malos momentos con la ausencia de cinco jugadores. Y vuelvo al ejemplo del Real Madrid, que llegó a jugar gran parte del campeonato sin nueve de sus jugadores titulares y, ¿escucharon lamentciones de su entrenador o directivos?, además terminaron en segundo lugar y ese es su compromiso eterno.

La responsabilidad del Real Madrid en España, es como la del América en México, ser campeón y no lograrlo es un fracaso. Ese favoritismo (favorito para ganar) se le otorga a los equipos grandes y más que verlo como un premio, es una pesadísima responsabilidad que solamente es premiada con el éxito. La excelencia no es un evento, es un hábito y esta pesada exigencia posee todos los visos de un pesado castigo. El Cruz Azul tenía mucho tiempo de no conocer la victoria y ahora que lo ha logrado, ha de pagar el precio que cuesta ser favorito. Es parecido a dejar de ser menor de edad, el divertido juego de pronto se convirtió en responsabilidad y es más fácil obrar por gusto (que divertidas son las cascaritas), que hacerlo por obligación (¿cómo que tengo que ganar el juego?).

Así, mientras más inviertan los equipos regiomontanos en reforzar a sus equipos, más grande será la obligación de ganar el campeonato, pues no cabe el pretexto de que no pudieron contar con los internacionales "el Chepo", "el Chapo" ni el "Chupe" y por esa razón perdieron. La única justificación valedera para los equipos grandes que inician perdiendo (lo que quiere decir que no son tan grandes), es que no se programan correctamente las competiciones internacionales, a las que nuestros equipos están obligados a asistir: Una selección de mayores de 23 años para disputar la Copa Oro, con la obligación de ganarla.

Otra selección más de jugadores menores de 23 años para asistir a los Juegos Olímpicos. Estamos hablando de mínimo 50 jugadores que dividen su tiempo de trabajo entre su equipo y la selección y, el equipo que aporta al jugador le paga por realizar una función ajena a su equipo, con el riesgo de las lesiones a las que están expuestos en dichas competencias. Así vemos cómo el "Tecatito" Corona y el "Chucky" Lozano son el poderoso imán que atrae todas las patadas y lo triste de todo esto es que los equipos dueños de estos jugadores están obligados a prestarlos, salvo en el caso de los Juegos Olímpicos.

Cuanto más repaso la filosofía de lo absurdo de Albert Camus, más me convenzo de que es inútil estar culpando a la vida de lo que nos pasa, pues finalmente se saldrá con la suya sin que le afecte el remordimiento, así es inútil que yo levante mi voz protestando en contra de los absurdos procedimientos de las distintas confederaciones del futbol mundial, a quienes les importa un pito las condiciones a que son expuestos los futbolistas del mundo, que son la materia prima de este negocio llamado futbol.

Perdonen si con estas reflexiones les echo a perder las finales de la Olimpiada de Tokio, de la Copa América y del sorpresivo inicio de la Liga MX, en donde los "Equipos Grandes" se están viendo pequeños. Tenemos en la Copa Oro al sorpresivo Canadá que ha dejado de ser pichón vs. México en semifinales y en los Juegos Olímpicos de Tokio a la selección de Jaime Lozano contra Sudáfrica, que le metió tres goles a Francia, o sea, uno menos que nosotros, lo cual no es gran diferencia. ¡Aguas!

Hasta pronto amigo.

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