/ domingo 24 de enero de 2021

Paradigmas | Una esperanza hacia el camino climático

António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recibió con beneplácito la idea de que Estados Unidos regrese al Acuerdo de París.

Joe Biden firmó en sus primeras horas de gobierno la orden ejecutiva con el objetivo de reincorporar a la Unión Americana al pacto internacional suscrito hace 5 años por líderes de 195 países para considerar la disminución de 2 grados centígrados y así evitar una crisis climática.

El comunicado emitido por el noveno titular de la ONU subraya la importancia de las naciones responsables de producir la mitad del carbono mundial, –China y Estados Unidos- el compromiso de lograr neutralizar sus emisiones en las próximas décadas. Guterres anotó la trascendencia en la intención expresada por el presidente Biden porque con ello esperan se cubran dos tercios de la reducción de bióxido de carbono. El protocolo establece 30 días de plazo en el retorno a la membresía del Acuerdo, abandonado en 2017 por la Unión Americana.

Pero no solo eso, Biden fue más allá.

Además, dentro de los primeros 17 decretos presidenciales, el 46 mandatario del vecino país actuó directo en vías a la suspensión de la continuación del oleoducto Keystone XL haciendo oídos sordos a lo mencionado por las autoridades canadienses en el sentido de, habría acceso al “oro negro” producido de forma “ética”, en vez de tener que recurrir a importaciones de países como Arabia Saudí o Venezuela.

En 2012 la construcción petrolera fue rechazada por el entonces presidente Barack Obama ante las protestas de ambientalistas y grupos étnicos que constantemente se apostaban frente al Capitolio. Sin embargo, al tomar posesión el Presidente Donald Trump, activó la obra, contrario a aceptar la idea del calentamiento global, asimismo, generar mayor número de empleos, asuntos colocados sobre la mesa como promesas de campaña.

El oleoducto cuenta con una extensión de 1.947 kilómetros para transportar 830.000 barriles de crudo al día y con un presupuesto de 8.000 millones de dólares.

El Keystone XL tenía previsto permitir multiplicar la capacidad de salida del crudo encerrado en los yacimientos de arenas bituminosas de la provincia canadiense de Alberta, que contiene unas de las mayores reservas de crudo del mundo.

La aceptación del Acuerdo de París por parte del nuevo inquilino de la Casa Blanca marca un hito dentro del tema medioambiental, ya que ello inyectará entusiasmo entre la comunidad internacional que veía con desánimo como uno de los dos países con mayores acumulaciones de contaminantes ignoró los acuerdos en pro de un panorama gratificante ante el calentamiento global.

lupitarico@hotmail.com

António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recibió con beneplácito la idea de que Estados Unidos regrese al Acuerdo de París.

Joe Biden firmó en sus primeras horas de gobierno la orden ejecutiva con el objetivo de reincorporar a la Unión Americana al pacto internacional suscrito hace 5 años por líderes de 195 países para considerar la disminución de 2 grados centígrados y así evitar una crisis climática.

El comunicado emitido por el noveno titular de la ONU subraya la importancia de las naciones responsables de producir la mitad del carbono mundial, –China y Estados Unidos- el compromiso de lograr neutralizar sus emisiones en las próximas décadas. Guterres anotó la trascendencia en la intención expresada por el presidente Biden porque con ello esperan se cubran dos tercios de la reducción de bióxido de carbono. El protocolo establece 30 días de plazo en el retorno a la membresía del Acuerdo, abandonado en 2017 por la Unión Americana.

Pero no solo eso, Biden fue más allá.

Además, dentro de los primeros 17 decretos presidenciales, el 46 mandatario del vecino país actuó directo en vías a la suspensión de la continuación del oleoducto Keystone XL haciendo oídos sordos a lo mencionado por las autoridades canadienses en el sentido de, habría acceso al “oro negro” producido de forma “ética”, en vez de tener que recurrir a importaciones de países como Arabia Saudí o Venezuela.

En 2012 la construcción petrolera fue rechazada por el entonces presidente Barack Obama ante las protestas de ambientalistas y grupos étnicos que constantemente se apostaban frente al Capitolio. Sin embargo, al tomar posesión el Presidente Donald Trump, activó la obra, contrario a aceptar la idea del calentamiento global, asimismo, generar mayor número de empleos, asuntos colocados sobre la mesa como promesas de campaña.

El oleoducto cuenta con una extensión de 1.947 kilómetros para transportar 830.000 barriles de crudo al día y con un presupuesto de 8.000 millones de dólares.

El Keystone XL tenía previsto permitir multiplicar la capacidad de salida del crudo encerrado en los yacimientos de arenas bituminosas de la provincia canadiense de Alberta, que contiene unas de las mayores reservas de crudo del mundo.

La aceptación del Acuerdo de París por parte del nuevo inquilino de la Casa Blanca marca un hito dentro del tema medioambiental, ya que ello inyectará entusiasmo entre la comunidad internacional que veía con desánimo como uno de los dos países con mayores acumulaciones de contaminantes ignoró los acuerdos en pro de un panorama gratificante ante el calentamiento global.

lupitarico@hotmail.com