/ miércoles 7 de noviembre de 2018

Pound, el loco

Hace algunos ayeres el poeta Héctor Carreto nos enseñó en un taller literario el poema de Elizabeth Bishop “Visitas a St. Elizabeth”, en la traducción de Octavio Paz.

Aunque al epigramático Carreto nuestro Nobel de Literatura no le caía del todo bien (“es la soberbia en persona”, nos decía), es de justicia apuntar que la versión de Paz es insuperable.

Pocos poemas tienen la cadencia y la contención del texto de Bishop. Recuerdo que en un programa de tv de 1975, retransmitido a propósito de los diez años de la muerte de Octavio Paz, en un ciclo dedicado a la poesía y a Ezra Pound, el autor de “Piedra de sol” tuvo como invitados a Vasko Popa, Joseph Brodsky, Álvaro Mutis y Elizabeth Bishop/ 1911-1979. Cada poeta leyó un poema de su autoría a la par que reflexionaba sobre el quehacer poético. Álvaro Mutis fungió como moderador.

Cuando Elizabeth Bishop leyó su famoso poema “Visitas a St. Elizabeth”, comentó que se había inspirado en una antiquísima canción infantil inglesa para desplegar el ritmo y la musicalidad en su pieza que, como es sabido, se basó en Ezra Pound, el poeta estadounidense juzgado por traición y recluido en el hospital St Elizabeth, de 1946 a 1958, para evitar ser sentenciado a muerte. El poema dice así:

“Ésta es la casa de los locos./ Éste es el hombre/ que está en la casa de los locos./ Éste es el tiempo/ del hombre trágico/ que está en la casa de los locos./ Éste es el reloj-pulsera/ que da la hora/ del hombre locuaz / que está en la casa de los locos./

“Éste es el marinero/ que usa el reloj/ que da la hora/ del hombre tan celebrado/ que está en la casa de los locos./ Éste es la rada hecha de tablas/ adonde llega el marinero/ que usa el reloj/ que da la hora/ del viejo valeroso/ que está en la casa de los locos./

“Éstos son los años y los/ muros del dormitorio,/ el viento y las nubes del mar de tablas / navegado por el marinero/ que usa el reloj / que da la hora/ del maniaco/ que está en la casa de los locos./ Éste es un judío con un gorro de papel periódico/ que baila llorando por el dormitorio/ sobre el mar de tablas rechinantes / más allá del marinero/ que da cuerda al reloj/ que da la hora/ del hombre cruel/ que está en la casa de los locos./

“Éste es un universo de libros desinflados./ Éste un judío con un gorro de papel periódico/ que baila llorando por el dormitorio/ sobre el rechinante mar de tablas/ del marinero ido/ que da cuerda al reloj que da la hora/ del hombre atareado/ que está en la casa de los locos./ Éstos son los años y los muros y la puerta/ que se cierra sobre un muchacho que golpetea el piso/ para saber si el mundo está allí y si es plano./

“Éste es un judío con un gorro de papel periódico/ que baila alegremente por el dormitorio/ en los mares de tablas que se van/ más allá del marinero de los ojos en blanco/ que sacude el reloj/ que da la hora/ del poeta, el hombre/ que está en la casa de los locos./

“Éste es el soldado que vuelve de la guerra./ Éstos son los años y los muros y la puerta/ que se cierra sobre un muchacho que golpetea el piso/ para saber si el mundo es plano o redondo./

“Éste es un judío con un gorro de papel periódico/ que baila con cuidado por el dormitorio/ caminando sobre la tabla de un ataúd/ con el marinero chiflado/ que muestra el reloj/ que da la hora/ del desdichado/ que está en la casa de los locos”…


Hace algunos ayeres el poeta Héctor Carreto nos enseñó en un taller literario el poema de Elizabeth Bishop “Visitas a St. Elizabeth”, en la traducción de Octavio Paz.

Aunque al epigramático Carreto nuestro Nobel de Literatura no le caía del todo bien (“es la soberbia en persona”, nos decía), es de justicia apuntar que la versión de Paz es insuperable.

Pocos poemas tienen la cadencia y la contención del texto de Bishop. Recuerdo que en un programa de tv de 1975, retransmitido a propósito de los diez años de la muerte de Octavio Paz, en un ciclo dedicado a la poesía y a Ezra Pound, el autor de “Piedra de sol” tuvo como invitados a Vasko Popa, Joseph Brodsky, Álvaro Mutis y Elizabeth Bishop/ 1911-1979. Cada poeta leyó un poema de su autoría a la par que reflexionaba sobre el quehacer poético. Álvaro Mutis fungió como moderador.

Cuando Elizabeth Bishop leyó su famoso poema “Visitas a St. Elizabeth”, comentó que se había inspirado en una antiquísima canción infantil inglesa para desplegar el ritmo y la musicalidad en su pieza que, como es sabido, se basó en Ezra Pound, el poeta estadounidense juzgado por traición y recluido en el hospital St Elizabeth, de 1946 a 1958, para evitar ser sentenciado a muerte. El poema dice así:

“Ésta es la casa de los locos./ Éste es el hombre/ que está en la casa de los locos./ Éste es el tiempo/ del hombre trágico/ que está en la casa de los locos./ Éste es el reloj-pulsera/ que da la hora/ del hombre locuaz / que está en la casa de los locos./

“Éste es el marinero/ que usa el reloj/ que da la hora/ del hombre tan celebrado/ que está en la casa de los locos./ Éste es la rada hecha de tablas/ adonde llega el marinero/ que usa el reloj/ que da la hora/ del viejo valeroso/ que está en la casa de los locos./

“Éstos son los años y los/ muros del dormitorio,/ el viento y las nubes del mar de tablas / navegado por el marinero/ que usa el reloj / que da la hora/ del maniaco/ que está en la casa de los locos./ Éste es un judío con un gorro de papel periódico/ que baila llorando por el dormitorio/ sobre el mar de tablas rechinantes / más allá del marinero/ que da cuerda al reloj/ que da la hora/ del hombre cruel/ que está en la casa de los locos./

“Éste es un universo de libros desinflados./ Éste un judío con un gorro de papel periódico/ que baila llorando por el dormitorio/ sobre el rechinante mar de tablas/ del marinero ido/ que da cuerda al reloj que da la hora/ del hombre atareado/ que está en la casa de los locos./ Éstos son los años y los muros y la puerta/ que se cierra sobre un muchacho que golpetea el piso/ para saber si el mundo está allí y si es plano./

“Éste es un judío con un gorro de papel periódico/ que baila alegremente por el dormitorio/ en los mares de tablas que se van/ más allá del marinero de los ojos en blanco/ que sacude el reloj/ que da la hora/ del poeta, el hombre/ que está en la casa de los locos./

“Éste es el soldado que vuelve de la guerra./ Éstos son los años y los muros y la puerta/ que se cierra sobre un muchacho que golpetea el piso/ para saber si el mundo es plano o redondo./

“Éste es un judío con un gorro de papel periódico/ que baila con cuidado por el dormitorio/ caminando sobre la tabla de un ataúd/ con el marinero chiflado/ que muestra el reloj/ que da la hora/ del desdichado/ que está en la casa de los locos”…


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