/ martes 4 de junio de 2024

Pre-textos del caimán / Margaret Cavendish: La duquesa que desafió las normas del siglo XVII

En el vasto tapiz de la historia literaria y científica, pocos nombres resuenan con la fuerza singular de Margaret Cavendish. En una época en la que las mujeres eran relegadas a los márgenes de la sociedad intelectual, Cavendish no solo se hizo un lugar, sino que lo hizo con un estilo y una audacia que todavía inspiran hoy.

Nació en 1623 cerca de Colchester, Essex. Margaret Lucas, quien más tarde sería conocida como la Duquesa de Newcastle-upon-Tyne, tuvo una infancia que ya presagiaba su destino excepcional. Hija de padres adinerados, en su infancia recibió una educación básica, como la de la mayoría de las mujeres de su época, le enseñaron a leer y escribir, estudió música, costura y danza.

En 1643 fue a Oxford para buscar un puesto en la casa de la reina Enriqueta María, esposa de Carlos I. Margaret se convirtió en dama de honor de la reina; sin embargo, esa posición no era placentera debido, entre otras cosas, a su timidez. Al año siguiente viajó a París con la reina para escapar de la guerra. Allí conoció al comandante William Cavendish, marqués de Newcastle. Aunque había una diferencia de edad de 30 años entre ellos, pronto se hicieron novios.

A pesar de la desaprobación de la reina y de sus amigos, se casaron en 1645. El matrimonio con William Cavendish la llevó al exilio en París y más tarde a los Países Bajos, debido al conflicto político en Inglaterra. Este exilio, lejos de ser un período de oscuridad, fue una fase de enriquecimiento intelectual. Margaret tuvo acceso a las cortes europeas, a debates filosóficos y científicos que moldearon su pensamiento y su obra futura.

La vida literaria de Cavendish comenzó a florecer en el exilio. Escribió más de una docena de obras que abarcaron una amplia gama de géneros: poesía, teatro, ensayos, filosofía natural y ficción. En 1653 Margaret publicó su primer libro “Poemas y Fantasias”, en el que ya mostraba su interés por la ciencia y la filosofía. Siempre se había inclinado a “la contemplación más que a la conversación” y “a escribir con la pluma que a trabajar con una aguja”.

Este libro es la semilla de lo que hoy podría considerarse ciencia: incluía descripciones de su teoría de los átomos (la visión de que el mundo está formado por átomos) contadas en verso. Además incluyó un poema “Un diálogo entre un caballero generoso y un castillo arruinado en la guerra”, en el que describe los daños causados a la casa de su marido, el castillo de Bolsover, cuando fue capturado por las tropas parlamentarias.

Durante la década de 1650, Margaret continuó escribiendo prolíficamente. Comenzó a discutir cuestiones de sexo y género, explorando los temas del matrimonio, el noviazgo y la infidelidad. También examinó si la desigualdad de género se debía a un desequilibrio entre los sexos o a la falta de oportunidades para las mujeres.

Pero fue "The Blazing World" (1666) la que sobresalió como una de las primeras novelas de ciencia ficción, presentando un reino utópico gobernado por una mujer sabia y justa. Esta obra es notable por ser una de las primeras novelas de ciencia ficción y por su exploración de temas filosóficos y sociales.

La historia comienza con una joven mujer que es secuestrada por unos piratas y llevada a través del Polo Norte, donde descubre un mundo alternativo y fantástico. Este nuevo mundo, conocido como el "Mundo Resplandeciente" o "The Blazing World", está habitado por una variedad de criaturas antropomórficas que practican diferentes disciplinas intelectuales: los hombres pájaro son astrónomos, los hombres araña y piojos son matemáticos y los hombres oso son filósofos experimentales. La emperatriz llama a estas criaturas para descubrir qué pueden decirle sobre el Mundo Ardiente, dándole a Margaret la oportunidad de criticar a sus homólogos del mundo real.

La protagonista es recibida con honor en este mundo alternativo y finalmente se casa con el emperador, convirtiéndose en la emperatriz. Ella gobierna el reino con sabiduría y justicia, introduciendo reformas y promoviendo la paz y la prosperidad.

Explora el poder de la imaginación y la creatividad. La emperatriz usa su posición para promover el conocimiento y la ciencia, y su carácter fuerte y decidido refleja las ideas progresistas de Cavendish sobre el rol de las mujeres en la sociedad.

A lo largo de la novela, hay una interacción entre el "Mundo Resplandeciente" y el mundo real, permitiendo a Cavendish explorar la relación entre la realidad y la ficción. La emperatriz utiliza dispositivos científicos y tácticas militares avanzadas para ayudar a su mundo de origen a vencer a sus enemigos.

Cavendish no solo fue una narradora fantástica, sino también una crítica de la ciencia contemporánea. En "Observations upon Experimental Philosophy" (1666), desafió las teorías mecanicistas de figuras prominentes como Robert Boyle, miembros de la Royal Society, abogando por una visión más holística de la naturaleza. Sus críticas eran atrevidas, considerando que la ciencia era un dominio casi exclusivo de los hombres.

Conocida por su estilo de vida extravagante y su predilección por la moda lujosa, Margaret Cavendish fue una figura que no pasaba desapercibida. Su personalidad excéntrica y su insistencia en participar en debates filosóficos y científicos, incluso cuando era vista con escepticismo y a veces ridículo, reflejan su inquebrantable espíritu y su determinación de ser tomada en serio.

Hoy, el legado de Margaret Cavendish está más vivo que nunca. En una era que lucha por la igualdad de género y la inclusión en todos los ámbitos de la vida intelectual y profesional, Cavendish emerge como una pionera que desafió las normas de su tiempo y abrió caminos para futuras generaciones de mujeres en la ciencia y las artes. Su obra no solo ofrece una visión fascinante de la imaginación y la utopía, sino que también nos recuerda el poder de la tenacidad y la audacia para superar las barreras sociales y culturales.

A lo largo de su vida, Margaret buscó forjar una reputación como escritora creíble y estaba preocupada por la fama y por ser recordada. Sin embargo, las críticas y los escritos sobre su vida a menudo se centraban más en su personalidad excéntrica que en su trabajo: había poca comprensión contemporánea de sus logros.

De ahí la importancia de compartir ésta y muchas otras historias con las que intenta este escribidor colocar en el pedestal que se merecen las mujeres que cambiaron la historia del mundo.

Margaret Cavendish, con su vida y su obra, nos deja un mensaje claro: la creatividad y el conocimiento no conocen géneros ni fronteras. Su legado es un testimonio de lo que se puede lograr cuando se desafían las convenciones y se persigue la verdad y la sabiduría con pasión y determinación.

ernesto.jimher@gmail.com

X: @OsirisJimenez

Threads: Ernesto Jiménez Hernández

En el vasto tapiz de la historia literaria y científica, pocos nombres resuenan con la fuerza singular de Margaret Cavendish. En una época en la que las mujeres eran relegadas a los márgenes de la sociedad intelectual, Cavendish no solo se hizo un lugar, sino que lo hizo con un estilo y una audacia que todavía inspiran hoy.

Nació en 1623 cerca de Colchester, Essex. Margaret Lucas, quien más tarde sería conocida como la Duquesa de Newcastle-upon-Tyne, tuvo una infancia que ya presagiaba su destino excepcional. Hija de padres adinerados, en su infancia recibió una educación básica, como la de la mayoría de las mujeres de su época, le enseñaron a leer y escribir, estudió música, costura y danza.

En 1643 fue a Oxford para buscar un puesto en la casa de la reina Enriqueta María, esposa de Carlos I. Margaret se convirtió en dama de honor de la reina; sin embargo, esa posición no era placentera debido, entre otras cosas, a su timidez. Al año siguiente viajó a París con la reina para escapar de la guerra. Allí conoció al comandante William Cavendish, marqués de Newcastle. Aunque había una diferencia de edad de 30 años entre ellos, pronto se hicieron novios.

A pesar de la desaprobación de la reina y de sus amigos, se casaron en 1645. El matrimonio con William Cavendish la llevó al exilio en París y más tarde a los Países Bajos, debido al conflicto político en Inglaterra. Este exilio, lejos de ser un período de oscuridad, fue una fase de enriquecimiento intelectual. Margaret tuvo acceso a las cortes europeas, a debates filosóficos y científicos que moldearon su pensamiento y su obra futura.

La vida literaria de Cavendish comenzó a florecer en el exilio. Escribió más de una docena de obras que abarcaron una amplia gama de géneros: poesía, teatro, ensayos, filosofía natural y ficción. En 1653 Margaret publicó su primer libro “Poemas y Fantasias”, en el que ya mostraba su interés por la ciencia y la filosofía. Siempre se había inclinado a “la contemplación más que a la conversación” y “a escribir con la pluma que a trabajar con una aguja”.

Este libro es la semilla de lo que hoy podría considerarse ciencia: incluía descripciones de su teoría de los átomos (la visión de que el mundo está formado por átomos) contadas en verso. Además incluyó un poema “Un diálogo entre un caballero generoso y un castillo arruinado en la guerra”, en el que describe los daños causados a la casa de su marido, el castillo de Bolsover, cuando fue capturado por las tropas parlamentarias.

Durante la década de 1650, Margaret continuó escribiendo prolíficamente. Comenzó a discutir cuestiones de sexo y género, explorando los temas del matrimonio, el noviazgo y la infidelidad. También examinó si la desigualdad de género se debía a un desequilibrio entre los sexos o a la falta de oportunidades para las mujeres.

Pero fue "The Blazing World" (1666) la que sobresalió como una de las primeras novelas de ciencia ficción, presentando un reino utópico gobernado por una mujer sabia y justa. Esta obra es notable por ser una de las primeras novelas de ciencia ficción y por su exploración de temas filosóficos y sociales.

La historia comienza con una joven mujer que es secuestrada por unos piratas y llevada a través del Polo Norte, donde descubre un mundo alternativo y fantástico. Este nuevo mundo, conocido como el "Mundo Resplandeciente" o "The Blazing World", está habitado por una variedad de criaturas antropomórficas que practican diferentes disciplinas intelectuales: los hombres pájaro son astrónomos, los hombres araña y piojos son matemáticos y los hombres oso son filósofos experimentales. La emperatriz llama a estas criaturas para descubrir qué pueden decirle sobre el Mundo Ardiente, dándole a Margaret la oportunidad de criticar a sus homólogos del mundo real.

La protagonista es recibida con honor en este mundo alternativo y finalmente se casa con el emperador, convirtiéndose en la emperatriz. Ella gobierna el reino con sabiduría y justicia, introduciendo reformas y promoviendo la paz y la prosperidad.

Explora el poder de la imaginación y la creatividad. La emperatriz usa su posición para promover el conocimiento y la ciencia, y su carácter fuerte y decidido refleja las ideas progresistas de Cavendish sobre el rol de las mujeres en la sociedad.

A lo largo de la novela, hay una interacción entre el "Mundo Resplandeciente" y el mundo real, permitiendo a Cavendish explorar la relación entre la realidad y la ficción. La emperatriz utiliza dispositivos científicos y tácticas militares avanzadas para ayudar a su mundo de origen a vencer a sus enemigos.

Cavendish no solo fue una narradora fantástica, sino también una crítica de la ciencia contemporánea. En "Observations upon Experimental Philosophy" (1666), desafió las teorías mecanicistas de figuras prominentes como Robert Boyle, miembros de la Royal Society, abogando por una visión más holística de la naturaleza. Sus críticas eran atrevidas, considerando que la ciencia era un dominio casi exclusivo de los hombres.

Conocida por su estilo de vida extravagante y su predilección por la moda lujosa, Margaret Cavendish fue una figura que no pasaba desapercibida. Su personalidad excéntrica y su insistencia en participar en debates filosóficos y científicos, incluso cuando era vista con escepticismo y a veces ridículo, reflejan su inquebrantable espíritu y su determinación de ser tomada en serio.

Hoy, el legado de Margaret Cavendish está más vivo que nunca. En una era que lucha por la igualdad de género y la inclusión en todos los ámbitos de la vida intelectual y profesional, Cavendish emerge como una pionera que desafió las normas de su tiempo y abrió caminos para futuras generaciones de mujeres en la ciencia y las artes. Su obra no solo ofrece una visión fascinante de la imaginación y la utopía, sino que también nos recuerda el poder de la tenacidad y la audacia para superar las barreras sociales y culturales.

A lo largo de su vida, Margaret buscó forjar una reputación como escritora creíble y estaba preocupada por la fama y por ser recordada. Sin embargo, las críticas y los escritos sobre su vida a menudo se centraban más en su personalidad excéntrica que en su trabajo: había poca comprensión contemporánea de sus logros.

De ahí la importancia de compartir ésta y muchas otras historias con las que intenta este escribidor colocar en el pedestal que se merecen las mujeres que cambiaron la historia del mundo.

Margaret Cavendish, con su vida y su obra, nos deja un mensaje claro: la creatividad y el conocimiento no conocen géneros ni fronteras. Su legado es un testimonio de lo que se puede lograr cuando se desafían las convenciones y se persigue la verdad y la sabiduría con pasión y determinación.

ernesto.jimher@gmail.com

X: @OsirisJimenez

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