/ domingo 23 de mayo de 2021

Los estudiantes... Y su sentir en la cuarentena

Diversas emociones han experimentado durante sus clases frente a un monitor

En este Día del Estudiante, EL SOL DE TAMPICO abre sus páginas a jóvenes universitarios que expresan su sentir ante la pandemia y el confinamiento a lo que los orilló, privándoles de la convivencia en escuelas, recesos, salones, fiestas y dejándolos incluso sin graduaciones.

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Son ellos, los estudiantes, quienes de su propio sentir y tinta narran lo vivido desde casa y frente al monitor para compartir con los lectores de esta Casa Editora los días aciagos que modificaron todo nuestro concepto de normalidad, en una generación que sin duda está llamada a hacer un cambio radical.

"El amargo sabor de un té en cuarentena" Mariana Chirinos Morán, estudiante de Comunicación Digital

Mi último año en preparatoria terminó con estudios en línea, una graduación en línea y felicitaciones en línea. Las lágrimas que se debieron derramar por la felicidad de graduarse, por la tristeza de ya no ver a los compañeros y maestros, fueron cambiadas por un desánimo inolvidable.

Una parte de mí desarrolló un disgusto hacia las clases online. Tenía demasiada ansiedad al encender la cámara; me daba miedo quedarme dormida y ausentarme. Me aterraba que mi equipo de cómputo no funcionara en el momento indicado. El micrófono fallaba y a veces al no conectarme a tiempo me castigaban (injustamente) con una falta. ¿Debo mencionar los problemas que tuve en los exámenes?

Desarrollé una especie de pánico y eso me llevó a un vicio peculiar: beber té. Aunque suene extraño, esas bebidas lograron mantenerme con los pies en la tierra y evitar que acabara en una crisis. Sin quererlo, bebía a sorbos el amargo sabor del confinamiento.

Pero el año pasado llegué a la universidad, estaba segura de que todo iba a mejorar. Desde niña soñaba que sería una etapa muy parecida a lo que te planteaban en las series de la televisión. Pero mi yo del pasado nunca previó la llegada de una pandemia que influiría de manera exorbitante en mi vida universitaria.

Mi primer cuatrimestre lo viví acompañada de miedo y estrés, tanto así que desarrollé un tic en el ojo. Cada vez que me sentía presionada por las clases online aparecía mi tic. Para el segundo cuatrimestre mi salud mental y física mejoró, creo.

Muchas cosas me seguían dando pánico, pero al mismo tiempo ya podía sobrellevar mejor todo aquello. A veces mis buenas calificaciones me hacían sentir feliz en medio de la pandemia. Poco a poco fui hablando con algunos de mis compañeros de salón, muchos estaban en la misma situación. Me di cuenta de que ¡no estaba sola!

Se supone que algún día llegaremos por primera vez a nuestras “clases presenciales” en la universidad. La verdad es que tomar clases en línea o presenciales es un asunto del que ya no pienso con frecuencia.

Estoy ahora en mi tercer cuatrimestre de mi carrera de Comunicación Digital en la UNE, y confieso que no tengo la mejor afinidad con todos mis compañeros, pero puedo decir que son personas únicas y con ideas geniales. Los profesores nos dicen que somos la generación llamada a hacer un cambio, estoy segura de que somos capaces de eso y de llegar más lejos.

No sé cómo nos festejarán nuestro Día del Estudiante en la escuela. Pero es seguro que yo me prepararé un té, amargo, como las clases en línea.

"Brindemos por el Día del Estudiante" Elizabeth Abelar Del Ángel estudiante de Comunicación Digital

Mi primer día en clases en línea en la universidad fue el 31 de agosto de 2020. Un día extraño, sin conocer a nadie, sin conocer mi escuela, sentada frente a mi computadora. Son circunstancias difíciles para todos, pero un poco de comprensión, un poco de consideración por parte de los maestros, de las autoridades educativas, de las personas que están en nuestro entorno podría hacer la diferencia este Día del Estudiante.

Parece que todos se preocupan por los adultos, por el trabajo en la oficina, por las personas de la tercera edad, pero a los estudiantes los pasan por alto. Ya pasó más de un año en que pusimos sana distancia a los vínculos sociales y emocionales con los maestros, amigos y compañeros. La realidad es que estamos desesperados.

Mis compañeros y yo no conocemos todavía nuestro salón de clase ¡y ya estamos en tercer cuatrimestre de la carrera!. Casi sin darnos cuenta hemos llegado a nuestro primer Día del Estudiante como universitarios. La gran pregunta es cómo celebrar si es que hay algún motivo para hacerlo.

Por mi parte yo siento que sí debemos celebrar, pero de manera distinta. Así que, si me lo permiten queridos amigos y compañeros, ¿me podrían conceder el honor de hacer un brindis? Es en serio, no bromeo. Les pido que vayan a su cocina y tomen una copa, le pueden poner algo de jugo o algún refresco.

¿Listos? Ahora sí, alcemos la copa por la nueva era estudiantil, digital y tecnológica. Compañeros, les pido brindar por todos esos saludos y abrazos que no hemos podido darnos. Por las bromas, las risas, los regaños que quizá nunca lleguemos a vivir. Brindemos por esos pequeños detalles que la computadora nos niega.

Salud por todos esos momentos en casa, encerrados, confinados, resguardados, protegidos. También digo salud por todas las veces que el internet ha fallado. Alzo mi copa pensando en las desveladas que valen la pena, cuando el profesor te premia con un 10. ¿Alguna vez un maestro te ha dicho gracias, buen trabajo, eres especial?

Brindo por la gente que en redes sociales nos llama con desprecio “generación de cristal”, ¿qué saben ellos? No saben que a veces en casa no se completa para pagar la colegiatura y tenemos que salir a trabajar.

Aunque la copa ya esté vacía hay que seguir brindando, por todas las veces que la computadora falla y hay que buscar la manera de entrar a la clase en línea. Todos juntos hay que decir salud por las vacunas, por los abuelitos, por el coronavirus, por los cubrebocas, por el gel antibacterial, por las enfermeras, por los negocios no esenciales.

No quiero sonar superficial, pero brindo por los cines que ya abrieron, por los antros, por la playa y los paseos. Lo digo con sinceridad, salud por ser quien eres, por tener la fuerza y valentía de superarte, por dar lo mejor de ti cada día, por ser un gran compañero y un excelente alumno de la generación del Covid. Brindemos por el Día del Estudiante.

En este Día del Estudiante, EL SOL DE TAMPICO abre sus páginas a jóvenes universitarios que expresan su sentir ante la pandemia y el confinamiento a lo que los orilló, privándoles de la convivencia en escuelas, recesos, salones, fiestas y dejándolos incluso sin graduaciones.

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Son ellos, los estudiantes, quienes de su propio sentir y tinta narran lo vivido desde casa y frente al monitor para compartir con los lectores de esta Casa Editora los días aciagos que modificaron todo nuestro concepto de normalidad, en una generación que sin duda está llamada a hacer un cambio radical.

"El amargo sabor de un té en cuarentena" Mariana Chirinos Morán, estudiante de Comunicación Digital

Mi último año en preparatoria terminó con estudios en línea, una graduación en línea y felicitaciones en línea. Las lágrimas que se debieron derramar por la felicidad de graduarse, por la tristeza de ya no ver a los compañeros y maestros, fueron cambiadas por un desánimo inolvidable.

Una parte de mí desarrolló un disgusto hacia las clases online. Tenía demasiada ansiedad al encender la cámara; me daba miedo quedarme dormida y ausentarme. Me aterraba que mi equipo de cómputo no funcionara en el momento indicado. El micrófono fallaba y a veces al no conectarme a tiempo me castigaban (injustamente) con una falta. ¿Debo mencionar los problemas que tuve en los exámenes?

Desarrollé una especie de pánico y eso me llevó a un vicio peculiar: beber té. Aunque suene extraño, esas bebidas lograron mantenerme con los pies en la tierra y evitar que acabara en una crisis. Sin quererlo, bebía a sorbos el amargo sabor del confinamiento.

Pero el año pasado llegué a la universidad, estaba segura de que todo iba a mejorar. Desde niña soñaba que sería una etapa muy parecida a lo que te planteaban en las series de la televisión. Pero mi yo del pasado nunca previó la llegada de una pandemia que influiría de manera exorbitante en mi vida universitaria.

Mi primer cuatrimestre lo viví acompañada de miedo y estrés, tanto así que desarrollé un tic en el ojo. Cada vez que me sentía presionada por las clases online aparecía mi tic. Para el segundo cuatrimestre mi salud mental y física mejoró, creo.

Muchas cosas me seguían dando pánico, pero al mismo tiempo ya podía sobrellevar mejor todo aquello. A veces mis buenas calificaciones me hacían sentir feliz en medio de la pandemia. Poco a poco fui hablando con algunos de mis compañeros de salón, muchos estaban en la misma situación. Me di cuenta de que ¡no estaba sola!

Se supone que algún día llegaremos por primera vez a nuestras “clases presenciales” en la universidad. La verdad es que tomar clases en línea o presenciales es un asunto del que ya no pienso con frecuencia.

Estoy ahora en mi tercer cuatrimestre de mi carrera de Comunicación Digital en la UNE, y confieso que no tengo la mejor afinidad con todos mis compañeros, pero puedo decir que son personas únicas y con ideas geniales. Los profesores nos dicen que somos la generación llamada a hacer un cambio, estoy segura de que somos capaces de eso y de llegar más lejos.

No sé cómo nos festejarán nuestro Día del Estudiante en la escuela. Pero es seguro que yo me prepararé un té, amargo, como las clases en línea.

"Brindemos por el Día del Estudiante" Elizabeth Abelar Del Ángel estudiante de Comunicación Digital

Mi primer día en clases en línea en la universidad fue el 31 de agosto de 2020. Un día extraño, sin conocer a nadie, sin conocer mi escuela, sentada frente a mi computadora. Son circunstancias difíciles para todos, pero un poco de comprensión, un poco de consideración por parte de los maestros, de las autoridades educativas, de las personas que están en nuestro entorno podría hacer la diferencia este Día del Estudiante.

Parece que todos se preocupan por los adultos, por el trabajo en la oficina, por las personas de la tercera edad, pero a los estudiantes los pasan por alto. Ya pasó más de un año en que pusimos sana distancia a los vínculos sociales y emocionales con los maestros, amigos y compañeros. La realidad es que estamos desesperados.

Mis compañeros y yo no conocemos todavía nuestro salón de clase ¡y ya estamos en tercer cuatrimestre de la carrera!. Casi sin darnos cuenta hemos llegado a nuestro primer Día del Estudiante como universitarios. La gran pregunta es cómo celebrar si es que hay algún motivo para hacerlo.

Por mi parte yo siento que sí debemos celebrar, pero de manera distinta. Así que, si me lo permiten queridos amigos y compañeros, ¿me podrían conceder el honor de hacer un brindis? Es en serio, no bromeo. Les pido que vayan a su cocina y tomen una copa, le pueden poner algo de jugo o algún refresco.

¿Listos? Ahora sí, alcemos la copa por la nueva era estudiantil, digital y tecnológica. Compañeros, les pido brindar por todos esos saludos y abrazos que no hemos podido darnos. Por las bromas, las risas, los regaños que quizá nunca lleguemos a vivir. Brindemos por esos pequeños detalles que la computadora nos niega.

Salud por todos esos momentos en casa, encerrados, confinados, resguardados, protegidos. También digo salud por todas las veces que el internet ha fallado. Alzo mi copa pensando en las desveladas que valen la pena, cuando el profesor te premia con un 10. ¿Alguna vez un maestro te ha dicho gracias, buen trabajo, eres especial?

Brindo por la gente que en redes sociales nos llama con desprecio “generación de cristal”, ¿qué saben ellos? No saben que a veces en casa no se completa para pagar la colegiatura y tenemos que salir a trabajar.

Aunque la copa ya esté vacía hay que seguir brindando, por todas las veces que la computadora falla y hay que buscar la manera de entrar a la clase en línea. Todos juntos hay que decir salud por las vacunas, por los abuelitos, por el coronavirus, por los cubrebocas, por el gel antibacterial, por las enfermeras, por los negocios no esenciales.

No quiero sonar superficial, pero brindo por los cines que ya abrieron, por los antros, por la playa y los paseos. Lo digo con sinceridad, salud por ser quien eres, por tener la fuerza y valentía de superarte, por dar lo mejor de ti cada día, por ser un gran compañero y un excelente alumno de la generación del Covid. Brindemos por el Día del Estudiante.

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