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A quién creer

  • Armando Juárez Becerra

La generación de la vergüenza llaman ya a los gobernadores que han fungido en sus respectivas entidades, bajo el régimen de Enrique Peña Nieto, pues salvo honrosas excepciones, -muy escasas por cierto-, hoy unos andan huyendo de la justicia, otros están en la cárcel y algunos más se encuentran bajo la lupa de la Procuraduría General de la República, sospechosos de malos  manejos y corrupción.

En ese sentido, el estado de Veracruz se lleva el deshonroso primer lugar, hasta el momento, donde el recién capturado Javier Duarte rompió todos los récords de desvergüenza y de rapiña pública, dejando las finanzas públicas en la más terrible de las inopias.

Javier Duarte va a pasar a la historia de la política mexicana como el ejemplo clásico de la ambición desmedida, de la miseria moral y de la total falta de escrúpulos, por cuyas causas cayó a lo más bajo de la escala social, si es que alguna vez estuvo en la estima pública.

Sin embargo, a pesar de todo lo que se le ha comprobado en materia de corrupción, por la desconfianza que la sociedad tiene en sus más altas autoridades, ésta viene rumorando que Javier Duarte no va a durar mucho en la cárcel, que su captura fue pactada en base a intercambio de favores a muy alto nivel.

La imaginaria popular, asegura que el ex gobernante jarocho sabe mucho de los secretos que se guardan celosamente en el gobierno federal, pero nada saldrá de su boca a cambio de que no se involucre a su familia en este espinoso asunto.

Otros más dicen que su detención tiene que ver con la sucesión presidencial del 2018 y al tenerlo bajo el poder de la justicia, se le obligará a “soltar la sopa” en torno a ciertos tratos que tuvo con  Andrés  Manuel López Obrador y descarrilar de esta manera el proyecto del tabasqueño en sus propósitos de llegar a Los Pinos.

Pocos, muy pocos, son los que coinciden en que la captura de Duarte y la de Tomás Yarrington son parte de una actitud moralizadora del gobierno federal encaminada a terminar con la corrupción  y la impunidad en el sector político, lo cual sería plausible y aprobado por todo el pueblo mexicano.

Desgraciadamente la gente ya perdió la fe y la confianza en sus autoridades y ya no cree en nada que provenga del gobierno, lo que no deja de ser triste, porque hoy más que nunca, México necesita de la unidad y la solidaridad de todos, para retomar su camino hacia un mejor destino.

armando_juarezbecerra@hotmail.com

P.D.- Se comenta que habrá escasez de agua en todo el país, porque todos los políticos han puesto sus barbas a remojar