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Comentarios del Predial

  • Agustín Jiménez

El día de ayer tuve la oportunidad de ir a cumplir con el pago del impuesto predial en las instalaciones que se tienen habilitadas para tal efecto en la planta baja del Palacio Municipal de Tampico. Allí pude apreciar varias cuestiones que me llamaron poderosamente la atención en torno la postura de los contribuyentes y del trato que ofrecían los empleados de la administración, que hoy deseo compartirles.

En primer término, debo reconocer la disposición y la responsabilidad de las personas que, desde las cinco y media de la mañana, aproximadamente, se apostaron en ese lugar. Ellos, según me comentaron, arribaron incluso antes que los propios funcionarios encargados de acomodar los toldos y las sillas que serían destinadas como parte de la logística, para mayor comodidad de los ciudadanos.

Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando, en cuestión de instantes, los lugares fueron insuficientes para las personas que estábamos aguardando, el número de individuos en pie sobrepasaba por mucho a los asientos y la protección contra las inclemencias climáticas era prácticamente nula. Muchos nos empezamos a apretar para generar el calor necesario y aun así el frío ambiental mordía hasta los huesos.

Aprovecho este párrafo para abrir un pequeño paréntesis para que se pueda dar una idea de lo que se estaba viviendo: A pesar de la hora a la que llegué y del clima a este servidor le tocó el número 178.

Cabe hacer mención que el 80 por ciento de los cumplidores eran personas de la edad de oro. Tanto hombres como mujeres. Todos ellos coincidían en que los factores que los hacían cumplir desde el primer día eran, en primer término, la responsabilidad que sentían como tampiqueños; en segundo plano, el hecho de estar jubilados y, por último, hicieron énfasis en la educación que en el hogar recibieron cuando niños ya que los hizo personas de bien.

Yo me atrevería a agregar dos más. Por un lado, la paciencia que otorgan los años vividos y que los ha llevado con toda calma a adoptar la filosofía de “Ya estoy aquí, mejor me quedo hasta que me atiendan” y, por el otro, el buen ánimo que se hacía entre todos ellos. Y es que con una extraña mezcla de inocencia infantil y de picardía adulta se organizaban para preguntar “¿A que hora traen el café?” a las trabajadoras que se asomaban de cuando en cuando para organizar la fila.

Con este último punto debo reconocer y aplaudir la labor de los servidores de la administración municipal, pues dieron muestra de una buena organización para atender de manera oportuna y ágil.

Con una fila en tres etapas con dos filtros intermedios y un control y respeto absolutos, se iban mencionando cada uno de los números. Después de haber ingresado a la infraestructura del palacio, otra nueva hilera de sillas recibía al ciudadano. Posteriormente, se ingresaba a tres columnas colocadas frente a un área de cobros conformada por cinco cajas trabajando de manera simultánea.

Aunque invertí tres horas y media de la mañana para realizar el trámite debo reconocer que no sentí la pesadez natural del tiempo.

La nota buena se la llevó el alto sentido humano mostrado por los empleados del Ayuntamiento quienes, al momento de detectar a una persona con alguna situación especial más allá de su avanzada edad, lo colocaban hasta el principio de la fila para que no esperara en la intemperie. A todos los presentes nos pareció un gesto plausible que generó buenos comentarios entre los presentes.

Lo que considero quedó pendiente fue la ventanilla en línea. Muchos adultos jóvenes y no tan jóvenes preguntamos sobre la posibilidad de hacer el pago desde nuestro domicilio como en el 2015. Se nos informó que en esta ocasión no era posible. Para algunas personas fue sinónimo de incomodidad.

Debemos reconocer que con las nuevas tecnologías el 99 por ciento de los pagos se puede hacer desde su hogar u oficina. Esperemos que para el año entrante las oportunidades de mejora hayan sido atacadas de la manera debida y podamos disponer de un conjunto de procedimientos sencillos y eficaces.

¡Hasta la próxima!

Escríbame a licajimenezmcc@hotmail.com y recuerde, para mañana ¡Despierte, no se duerma que será un gran día!