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De lo General a lo Particular

  • Agustín Jiménez

Hace poco escuché a una pareja de la tercera edad platicar de asuntos comunes y sin importancia. La distancia física que había entre ellos y este servidor era mínima y, por tanto, se volvía imposible el no oír su conversación que, con total desenfado, rompía el silencio obligado al que la ausencia de un amigo o familiar que nos hiciera compañía, nos había sometido. En otras palabras, ellos se tenían mutuamente para charlar y este que escribe estaba solitariamente acompañado.

Me llamó poderosamente la atención el sinnúmero de refranes y viejas consejas con el que adornaron una conversación que bien pudo haber durado unos cuantos minutos; instantes, tal vez.

-“No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”-, dijo el primero de ellos mientras doblaba el ejemplar de El Sol de Tampico de ese día, bajo el brazo. De inmediato el segundo le interpeló con el mismo estilo refranero: “Pues sí, pero sólo el cucharón conoce el fondo de la olla y nadie sabe lo que pesa el muerto más que el que lo está cargando”.

El que llevaba el diario en la axila arremetió tajante con un tono de sabiduría: “Mira, solo te voy a decir que para muestra basta un botón” y mientras lo decía tomaba el matutino con la mano izquierda y con el índice derecho señalaba la fotografía de una conocida figura política de talla nacional que en estos días ha protagonizado las primeras planas debido a una fractura al interior del organismo que encabeza.

Lo anterior me puso a reflexionar acerca de lo que se ve venir con absoluta claridad para el ejercicio electoral del año entrante que, dicho sea de paso, ya está a la vuelta de la esquina.

Como usted lo habrá notado, querido amigo lector, en los últimos tres años en los que hemos despertado juntos, he evitado tocar temas relativos a la política nacional, pues considero que esta casa editora tiene expertos en el tema que son plumas de renombre y con una autoridad indiscutible para navegar en las embravecidas aguas de este tenor.

Sin embargo, en esta ocasión es un tanto diferente debido a que lo que se está “cocinando” para las campañas políticas del 2018 no solo estará definido por un divisionismo que, por obviedad, beneficiará a algunos y perjudicará severamente a otros.

En primer lugar, el “tricolor” no se encuentra en el mejor momento de su historia, pues las “notas malas” de algunos exgobernadores de esta extracción que han aparecido últimamente en la prensa nacional han “salpicado” el escaparate, por lo que le resulta imperante una estrategia efectiva para el siguiente candidato, quien tendrá que remar “contra la corriente”.

A su favor tendrá este divisionismo recientemente surgido entre dos figuras de una izquierda que se antojaba en recuperación después del desequilibrio ocasionado por la partida a nuevos horizontes de uno de sus más fieros representantes. Hoy hay una nueva subdivisión, debido a razones que no tiene caso comentar en esta mesa, lo cierto es que el blanquiazul, después ser el segundo escaparate más fuerte, ahora parece colocarse en las últimas posiciones, casi a la par de aquellos que se llaman “partidos satélites”.

En nuestra localidad ya hay quienes están apostando por seguir al joven y otros en cerrar filas en torno a la dama que ya anunció su salida.

Y es justo el punto al que me llevó la conversación de los señores que narré al inicio de la entrega de este día, mire usted: En un esfuerzo sin precedentes, las elecciones municipales se “empatarán” con las federales para generarle un ahorro al INE y es precisamente dentro de ese contexto histórico en el que se desatan las fracturas internas y las candidaturas independientes a nivel nacional y, como si se tratara de un “efecto dominó”, lo mismo ocurrirá en nuestras localidades, es decir, vendrá de lo general a lo particular.

Yo me supongo que muy pronto veremos subir al ring mediático a “anayos”, “morenos”, “margaritos”, “tricolores” e “insurgentes” y la balanza se inclinará hacia aquellos que muestren una mayor unión, pues en los últimos años, en nuestro bendito México lindo y qué herido, se está aplicando la máxima del “Libro de la Guerra”: ¡Divide y vencerás!

Lamentablemente, a manera de cierre, para el escrito de esta mañana, me apena mucho decir que todo parece indicar que nos obligarán (nuevamente) a votar por “el menos peor” y, como pueblo, creo que no nos merecemos eso.

¡Hasta la próxima!

Escríbame a licajimenezmcc@hotmail.com y recuerde, para mañana ¡Despierte, no se duerma que será un gran día!