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El estilo es la vida y la sangre misma del pensamiento

  • Raúl J. Nava Gutiérrez

Contra Portugal exhibimos un estilo y ante Nueva Zelanda otro, así nunca podremos conocernos.

Necesitamos ver a Portugal enfrentando a otro equipo para poder valorar el empate que ante ellos conseguimos. Hoy hemos visto la habilidad y rapidez con que sus dos defensas laterales se desenvuelven. Cedric, que nos anotara el segundo gol, es una amenaza cada vez que se agrega al ataque. Con el balón controlado, sabe elegir y solucionar correctamente cualquier transición que se presente, sea ofensiva o defensiva, por el otro lado, Rafael Guerreiro es copia fiel de Cedric, diferenciándose en que aún no ha anotado gol. El centro está cubierto por el rudo Bruno Alves y el suavecito Pepe. ¿Por dónde pasar? Me pregunto, sin embargo, pasamos dos veces.

Luego, lo mejor del equipo lusitano, la media, está conformada por André Gomes, que en nada se parece al que cada semana vemos con el Barcelona, donde es claro que no encaja, Adrien Silva, con una técnica endemoniada, concede velocidad a las acciones de Portugal, él junto con Bernardo Silva marcan la pauta de los verdes. Adelante acompaña a CR7, el tercero de los Silva, Andrei, a quien el señor Spirito Santo mantuvo en la banca acompañando a Layún, Herrera y Corona, allá en el Porto. Pero el mejor de todos, William, realizando un perfecto trabajo recuperando balones en medio campo, para repartirlos entre los ofensivos.

Aquello apuntaba para una fácil victoria de los lusitanos, sin embargo, Rusia comenzó a presionar, manteniendo a los portugueses arrinconados en su terreno, siendo su principal defecto la inexistente definición de sus atacantes, que habiendo llegado con claridad en numerosas ocasiones, no fueron capaces de acertar a una sola. El juego pintaba para un empate, lo cual creo hubiera sido lo más conveniente para nuestro equipo, pues ahora, la calificación de los locales, Rusia, depende del resultado de su próximo juego, que será contra nosotros.

El portero ruso salvó a su equipo deteniendo dos cabezazos que se coreaban como goles, uno de CR7 y otro de Andrei Silva y más tarde detuvo un poderoso disparo de Cedric. Cristiano contó con dos claras oportunidades que desperdició, para demostrar que también los grandes fallan. Veremos qué opondrá Juan Carlos Osorio para vencer a los rusos, que no querrán ser eliminados del torneo del que ellos mismos son organizadores. Difícil tarea para nuestros muchachos.

Una de cal por otra de arena. Continúo respetando el trabajo de Juan Carlos Osorio, pero creo que hay jugadores en la Selección que no están respondiendo a su llamado. Esta es la enésima ocasión en que Salcedo abandona temprano el juego por lesión. Independientemente de su condición (que si fuera buena no se lesionaría), pero hasta ahora, antes de sus lesiones que lo han hecho abandonar, no ha justificado su alineación. ¡Ah! Dirán sus seguidores, él no es lateral, y tienen razón, un punto en contra de Osorio, que no sé para qué lleva al lateral Reyes, si no lo alinea. Otros que no responden al apoyo que les brindan tanto Osorio como los comentaristas, son Marco Fabián y Giovani dos Santos que hoy, en el primer tiempo, no aparecieron.

Si el cero a uno no refleja para nada lo que ocurrió en el juego, en donde Nueva Zelanda tuvo para sentenciar el juego pero, unas veces Talavera y otras los chambones delanteros maoríes, desaprovecharon para bien nuestro. Al salir Salcedo, Héctor Moreno tuvo que entrar al quite, con tan mala suerte que en una de las tantas inexplicables llegadas de los australes, Araujo entrega el balón a un contrario que se encuentra solo y su alma, para que en esta ocasión sí aproveche para poner adelante a Nueva Zelanda.
Y como suele suceder frecuentemente, los mexicanos que volvieron para el segundo tiempo parecían tocados por la varita mágica de una hada madrina (la dialéctica de Osorio), pues salieron a comerse el balón y, decididos se fueron sobre la meta hasta que llegó el gol del empate en el minuto 54, cuando Aquino, tras una gran jugada de desborde, cedió para Jiménez, quien en medio de un mar de piernas, prendió un cañonazo que dobló las manos del portero maorí. Herrera, que había entrado al juego enderezando la carreta, ordenó bien el medio campo, hasta que Moreno hubo de salir por lesión, sustituyéndolo Rafa Márquez.

Javier Aquino, que junto a Talavera fueron los más destacados del partido, realizó su enésima embestida, llegando hasta la línea de meta para pasar hacia atrás, en donde Oribe llegó para fusilar al portero sentenciando el marcador, después Jurgen Damm y Marco Fabián hicieron gala tanto de su habilidad como de su pésima definición, retardando eternidades el tiro a gol. Ya para finalizar, los neocelandeses, que se habían entusiasmado ante la posibilidad de ganar, fueron víctimas de su desesperación entrando en violencia, misma que tontamente fue correspondida por los jugadores mexicanos, quienes gracias a la permisividad del árbitro, no se vieron afectados, lo que hubiera metido en problemas a Osorio para conformar el cuadro para el siguiente juego, en donde la obligación es ganar. Hasta pronto amigo.

Raúl J. Nava Gutiérrez