imagotipo

El legado de Abbas Kiarostami

  • Juan José González Mejía

El iraní Abbas Kiarostami/ 1940- 2016 plantea en Copia fiel (Co- pie conforme)/ 2011, dialogada en francés, italiano e inglés, una mirada compleja y a la vez aparentemente sin rebuscamientos en las relaciones de la pareja a través de James/ William Shimell, autor de libros sobre arte, y una mujer/ Juliette Binoche, vendedora de arte dueña de una galería.

El despliegue de diálogos de Copia fiel es casi en tiempo real: lo que dura el filme,100 minutos, donde las reflexiones acerca del arte, la vida y la condición humana subyacen bajo el escudriñamiento de qué es lo original, qué es la copia. Tal vez en manos de otro director el filme hu- biese descarrilado por una de sus vertientes más riesgosas, el discurso didáctico a la manera de por ejemplo un Richard Linkla- ter/ Antes del amanecer- 1994, sólo que Kiarostami burila eficazmente el guión (llegando verdaderamente a la maestría) al grado de tensar el relato y llevarlo al nivel del propio título: hacer una ¿copia? del rol de los personajes que asumen, en algún momento de la historia, representa- ciones apartadas de sus “originales”.

Así, de pronto, de diletantes de las artes asumen el papel de una simple pareja que se ajusta al canon de los amantes que se reprochan, se culpan de los desbarajustes emocionales ocasionados uno a otro, por lo que el viaje exploratorio hacia los mu- seos, plazas y cafés de Lucignano, en la Toscana italiana, que ambos emprenden se convierte en una búsqueda por su Ítaca afectiva que los irá desgranando en copia de una relación fisurada por la desatención de sus intereses mutuos.

De allí que todo lo que suceda en el filme no sea baladí: desde la explica- ción en el museo de la copia de una pintu- ra dada por original desde el siglo XVIII y descubierta hace apenas cincuenta años, pasando por las fortuitas sesiones fotográ- ficas de novias en atuendo, hasta la elu- cidación de una estatua en una plazoleta por un hombre mayor (el famoso guionis- ta buñueliano Jean-Claude Carrière, cuya presencia enriquece a la cinta ya que la in- manencia de su trabajo al lado del director de Ese oscuro objeto del deseo le otorga a la perspectiva de Kiarostami un aura su- rrealista).

Si en su laureada El sabor de la cereza/ 1997 (Palma de Oro en Cannes) Kiarosta- mi regurgitó la asfixia existencial en la cár- cel moral y sicológica del hombre, el suici- dio, en Copia fiel coloca su apuesta visual y estética en las posibilidades del diálogo como llave que abre puertas, a la manera borgeana, ad infinitum y cuyo vano no es más que la entrada a un infierno indivi- dual que no admite copia.

Es Copia fiel un legado más que fílmi- co una herencia cultural del más grande cineasta iraní…