imagotipo

El primer rival que hay que vencer, es uno mismo

  • Raúl J. Nava Gutiérrez

Sin pretextos. Nada de que muchos no hicieron la pretemporada, si no están a punto los importantes, ahí está la banca. Hoy, con Cristiano Ronaldo en el banco, el Real Madrid ha sacado el resultado suficiente para llevarse el primer trofeo de la temporada 17-18, nada menos que la Súper Copa de Europa, quinta en sus vitrinas. Único torneo en el que está por abajo del Inter de Milán y el Barcelona, que la han ganado en siete ocaciones cada uno.

Con una muy buena exhibición por parte de ambos conjuntos, los primeros quince minutos transcurrieron en terreno madridista, mientras que el resto de la primera parte, fue totalmente merengue. Hay un momento desesperante para los seguidores de un equipo que dominando el juego, no acierta a anotar un gol y, esto estaba ocurriendo con el Real Madrid, que perdía buenas oportunidades de gol, ya fuera por una mala ejecución, por mala suerte o por un acierto del portero.

En dos ocaciones, el balón ha ido a estrellarse en el travesaño, primero cuando sorpresivamente, Casemiro aparece dentro del área para lanzarse sobre un centro bajo, cabeceándolo con tal fuerza que apenas dio tiempo de que lo vieramos haciendo temblar al larguero. Y fue el mismo Casemiro, que siendo el medio defensivo, apareció adelante ganando la espalda de los defensores, para rematar sin dejar caer el balón, sorprendiendo en su tardío achique a Egea, cuyo esfuerzo no fue suficiente para evitar el primer gol.

El dominio de los merengues se intensificó hasta que se fueron al descanso con la ventaja madridista del uno a cero. La segunda parte inició con los mismos hombres y con el Madrid posesionado del campo hasta que al minuto 50, Garet Bale estrella un disparo en el poste derecho de De Gea y, casi de inmediato, el mismo Bale intenta una pared con Isco, lo cual resulta tan de maravilla, que Isco queda frente a De Gea, para suavemente colocar el balón en donde jamás lo alcanzaría, aumentando así la diferencia. Gol que ejemplifica la utilidad del recurso llamado pared, conocido tambien como la jugada para la que no hay defensa.

El Real Madrid continuó con su dominio pero ya sin aumentar el marcador, hasta que en el minuto 61, un potente disparo raso, fue rechazado por Keylos Navas, para que Lukaku, complemente solo refundiera el balón hasta el fondo de la meta merengue, venciendo al fin al tico Navas. Poco después, Zinedine Zidne, sacó del juego a Isco y a Bale, para ingresar a dos canteranos, Asensio y Vázquez, quien tiempo después, hizo nudo a dos defensores dentro del área, pare servir hacia atrás, para que Kross volara el balón.

El Real Madrid sí que es un equipo con arraigo. Los veo jugar desde 1955 y, ya desde entonces, daba la impresión de que la exigencia mayor para formar parte de aquel equipo, era la alegría, jugar bonito intentando siempre la excelencia. Lo que me lleva nuevamente a Pelé, cuando nos narra el diálogo que tuvo con Vicente Feola en el momento en que le dijo que jugaría ante Rusia (Mundial del 58). Me advirtió que los rusos me marcarían con más fuerza que los dos Santos, mis compañeros Djalma y Niltón, sin embargo, en lugar de pedirme valentía, fuerza, entereza, me pidió que jugara con alegría, tal como lo hacía en los entrenamientos, donde tanto disfrutaba.

No lo sé, seguramente Copa, Di’Stéfano, Puzcas, Rial y Gento, en aquel tiempo, establecieron la alegría que caracteriza al equipo merengue, que se niega a reventar la pelota así se encuentre dentro de su área chica y, me pregunto, acaso no tenían ya desde aquel tiempo, estos cinco jugadores que he nombrado técnica y categoría suficientes para ser el número 10 de cualquier equipo. Porque yo los veo como fiel imagen de los cinco más grandes número diez que a todo el mundo complació en el irrepetible Campeonato Mundial México 1970.

Yo mismo, desde mi butaca merengue, al ver al adversario me pregunto igual que Pelé cuando a punto de iniciar su debut se decía… Cada jugador soviético es más grande que cualquiera de los nuestros. Y allá al fondo resalta la figura de “La Araña negra” Lev Yashin, su fantástico guardameta. ¿Cómo vamos a lograr que la bola lo supere? A pesar del bullicio del público, la sensación de irrealidad persiste y el momento se congela. Los sentimientos se entremezclan. Estaba tenso como la cuerda de un arco, toda la preparación concentrada en un punto, la flecha rogando ser disparada. Pero al mismo tiempo sentía una inquietud, quizás eran los nervios propios del debut… o un asomo de temor…

Voy girando la cabeza y recorriendo los rostros de mis compañeros: Zagalo, Vavá, Didí, Garrincha, Niltón Santos, el capitán Bellini, Orlando, De Sordi, Gilmar nuestro guardameta y, Zito que me sonríe con una tranquilidad que le envidio… Les aseguro que lo mismo sienten estos merengues y, que igual que Pelé, espantan sus miedos con solo mirar a sus compañeros, seguros de que jamás estarán solos.

Hasta pronto amigo.

Raúl J. Nava Gutiérrez.