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¡Hagamos un repaso!

  • Agustín Jiménez

¡Muy buenos días tenga usted, amigo lector! Y lo digo en plural amparándome en la licencia expresiva de la frase, cuya particular construcción está encaminada a denotar intensidad, magnificencia y entusiasmo. Así como decimos “mis mejores deseos” cuando queremos que a alguien le vaya bien o “muchas gracias”, cuando estamos congratulados por el favor recibido. Por tanto, reitero, tenga usted ¡buenos días!

Espero, con el párrafo anterior, haber dado respuesta al mensaje que tan amablemente me escribió doña Rosario González, de la colonia Tolteca, quien me cuestionaba el porqué de esa construcción cuando se supone que solamente estoy saludando por el día en que toma en sus manos el ejemplar de EL SOL DE TAMPICO.

¡Caramba! Hace mucho que no lo saludaba mi gentil amigo, le suplico perdone mi descortesía y mi falta de atención y respeto ya que en las últimas columnas he pasado al interior de su hogar u oficina como “Juan por su casa” y me he robado impunemente el privilegio de su atención.
Cuando inició el periodo vacacional de “la semana mayor” elogié la forma en que se había adornado el centro de Tampico y lo mucho que me agradó recorrer las calles de este punto y observar a los visitantes presumiendo de estar en nuestra región. Traté de describirle la emoción que mostraban al tomarse fotos por las calles de la ciudad y, aquí, debo hacer un paréntesis para preguntar y a la vez proponer a las autoridades: ¿Por qué en el paseo peatonal podemos ver esculturas diversas hechas con broncíneos acabados con forma de corredores, niños, mas no la de una jaiba? Creo que tendría una mayor carga simbólica tanto para lugareños como para foráneos.

En fin, dejando de lado mis maravillosas ideas decorativas y arquitectónicas es mi obligación llegar a la reflexión de lo que ha acontecido en los últimos días en torno a esta multitud que decidió venir a descansar en nuestra zona conurbada. De antemano, le suplico no me considere aguafiestas, pesimista o cenizo. Simplemente hubo algunos detalles en que no debemos obviar en el recuento que están haciendo las autoridades.

Si bien es cierto que la derrama económica fue la deseada y que la ocupación hotelera tuvo índices cercanos al cien por ciento, tal y como ocurría en los mejores años, también es verdad que los “prietitos en el arroz” estuvieron presentes como en periodos anteriores, lo que no nos deja bien parados como comunidad.

Mire usted, un mercado cautivo por nuestros servicios y espacios de recreo es el de los vecinos neoleoneses, quienes aprovechan su momento de reposo para venir a visitar a amigos, familiares y algún “detallito” que tienen por estos lares. Ahorran su dinero a lo largo del año para poder satisfacer sus caprichos por acá. Tratan de comer en los mejores restaurantes de mariscos, van a los bares de moda para disfrutar del ambiente y el alcohol, compran artesanías y recuerdos de su viaje, visitan la feria y abarrotan la playa de Miramar llenándose de arena hasta la “entretela de la magnolia”. Todo eso nos termina beneficiando a todos.

Pues un grupo de familias de Monterrey les tocó la de malas de ser “abandonados” por la unidad del servicio que contrataron para tener un viaje redondo a este punto del Golfo de México. Estoy de acuerdo que eso es algo que se sale completamente de las manos del Ayuntamiento de Ciudad Madero, pero sí debe servir de experiencia para las próximas vacaciones y desarrollar un plan de acción emergente para mejorar la capacidad de respuesta en estos casos.

Afortunadamente se les consiguió un vehículo a los turistas y emprendieron el camino de vuelta a su hogar. Seguramente allá iniciarán las acciones legales correspondientes en contra del proveedor que al final de la historia les obsequió de manera más que forzada una noche de fogata y a la luz de las estrellas en la arena.

Pero lo que nos puso en el plano periodístico nacional fue el hecho de que una actriz y maestra de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y, dicho sea de paso, experta en el milenario arte japonés del judo, sometiera a un carterista que quiso robar a unas turistas en plena zona centro de Tampico y a la luz del día.

Según dicen los testigos, bajo el principio elemental de “contacto, desequilibrio, proyección e inmovilización”, que es fundamento del llamado “arte de la suavidad”, por su traducción literal, la mentora le sacó hasta las lágrimas al sorprendido hamponcete que suplicaba no ser entregado a las autoridades competentes. Mientras tanto otros transeúntes hacían lo propio con el colega del caco, quien pretendía huir aprovechando la confusión.

Eso último nos indica tres cosas.

La primera. La delincuencia está presente las 24 horas del día en las zonas comerciales y de alto tránsito del área conurbada y los malhechores están operando al puro estilo de la Ciudad de México, ya sea en camiones, en banquetas, al interior de cines o centros comerciales.
Segunda. Es necesario que, en estos tiempos, sin importar edad o género aprendamos un sistema de defensa personal para minimizar riesgos.

Y la última. Los cuerpos policiacos deben intensificar las estrategias de vigilancia para que el ciudadano común ande con tranquilidad por las calles de Tampico, Madero y Altamira.

¡Hasta la próxima!

Escríbame a licajimenezmcc@hotmail.com y recuerde, para mañana ¡Despierte, no se duerma que será un gran día!