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La aflicción es como el herrero…

  • Raúl J. Nava Gutiérrez

Recién recibí un vídeo de parte de un amigo en donde un cómico se lamenta, diciendo que cuando uno tiene más de sesenta, las invitaciones ya no son para jugar futbol sino para asistir al funeral de algún amigo que se nos adelantó. Pero uno continúa siendo útil después de los sesenta, si la gente está pendiente de nuestra salud ya que si nos duele un brazo, es porque va a llover, ahora que cuando la persona es de mi condición, con tres discos ausentes, siete lesiones en la columna, tres lumbares y cuatro cervicales que cuando duele, anuncia ciclón nivel seis.

La desgracia destroza el carácter del hombre, pero la maldad le hace más desgraciado. Muchos son desgraciados sólo porque son malos. A todos nuestra parte de maldad nos hace desgraciados. Un hombre es la suma de sus desdichas. Se podrá creer que la desdicha terminará un día por cansarse, pero entonces es el tiempo el que se convierte en nuestra desdicha.

Despertó a las ocho, como de costumbre, se metió en la ducha, se lavó los dientes y en su viejo traje, como de costumbre salió de su casa a las ocho veinte… Empujó en el bús como de costumbre; unos van arriba otros van abajo y a las nueve en punto, como de costumbre, dio los buenos días y entró a su trabajo… La oficina fría, como de costumbre, los mismos papeles, los mismos problemas, los mismos colegas, como de costumbre, con el mismo horario y con los mismos temas. Todo es de rutina, como de costumbre, todo es una larga planilla de hastío, se estiran las horas, como de costumbre, habitando todas un reloj vacío…

Afortunado yo que muy a tiempo antes de mi último viaje, pude encontrar el grupo humanitario de Neuróticos Anónimos allá en la Ciudad de México, donde he aprendido a ver la vida. Hay veces que quisiera uno no haber despertado, sentimiento del todo egoísta, pues es común que las cosas materiales perdidas se vuelvan a encontrar, pero sólo dos cosas importantes al perderse no se vuelven a encontrar, la vergüenza y la vida. Hagamos un verdadero amor de la familia, la esposa o el esposo, los hijos, los amigos… tratémonos bien y, disfrutemos que acabó la huelga de árbitros.

Al abrir la jornada copera, Santos, que recibía al Cruz Azul, fue tan sorprendido como nosotros, cuando al abrir el marcador allá en Torreón, nos hizo pensar en una nueva caída de los cementeros, peero, por fin se manifestó Cauteruccio, cuando solamente en el primer tiempo marcó en tres ocasiones. Ya desde la semana anterior, Cruz Azul dio muestras de mejora y, con el golazo de Mena, inició esta reacción que ahora parece ser ya una realidad. Más importante que los goles es la forma en que se han conseguido.

“La Máquina” parece que finalmente ha recobrado el característico chaca, chaca, acompañando al puu, puu coreando el gol que hoy se ha celebrado tres veces… 3-1 para Cruz Azul, que tiene felices a sus seguidores y a los que como yo, deseamos que los cuatro grandes vuelvan a manifestarse en todo su poderío. Lo dije cuando León y Guadalajara sufrían en las profundidades de la tabla general, ninguno de ellos peligra, con paciencia recuperarán su verdadero nivel, Guadalajara ya lo logró, Cruz Azul dio hoy visos muy alentadores, y, estén seguros que el León, sin ser de los cuatro grandes, no tarda en volver a rugir para ser como los otros.

En Monterrey, los Tigres recibieron al Vancouver al que vencieron con muchas dificultades. Vancouver desperdició dos claras oportunidades, una, la primera, cuando un solitario delantero controló un balón con el pecho quedando completamente solo frente a Guzmán, pero perdió pisada y prefirió dejarse caer que concluir, ganándose la tarjeta amarilla por fingir una falta. La segunda fue cometida por Jurgen Dam, quien realizando funciones de defensa, mostrando que no es lo suyo, al servir un pase en bandeja para un contrario, que sorprendido echó su tiro por un lado cuando era más difícil fallar. Finalmente, con un autogol y con un bombazo desde fuera del área por el chileno Eduardo Vargas, se sentenció el valioso triunfo que habrá de conservar cuando Tigres visite a Vancouver. Lo mejor, que no se recibió gol.

Y en Tijuana, los “Xolos” que han perdido la brújula, volvieron a caer, ahora en la Copa y con los Monarcas, que en buen juego vencieron dos a cero.

Regresó a su casa, como de costumbre. Encendió la tele y esperó la cena, se comió en silencio, como de costumbre, en la noche mala y en la noche buena… Despidió a los niños, como de costumbre, y se quedó solo, viendo un melodrama, ella ya dormía, como de costumbre cuando finalmente se metió en la cama… La tocó en el hombro, como de costumbre, y ella resignada se entregó enseguida, luego dio la espalda, como de costumbre, abrazó la almohada y se quedó dormida… Todo es de rutina, como de costumbre, todo es una larga cadena de hastío, se estiran las horas, como de costumbre, habitando todas un reloj vacío… Despertó a las ocho, como de costumbre, se metió a la ducha, se lavó los dientes y en su viejo cuerpo, como de costumbre, salió de su casa a las ocho y… siempre. Hasta pronto amigo.