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LOS HECHOS Y LAS FECHAS SON EL ESQUELETO DE LA HISTORIA

  • Raúl J. Nava Gutiérrez

LOS HECHOS Y LAS FECHAS SON EL ESQUELETO DE LA HISTORIA; LAS IDEAS Y LOS RESULTADOS SON LA CARNE DE LA MISMA

Como bien sabemos, México entró al quite por Colombia, que se declaró insolvente para cumplir con el compromiso de organizar el Mundial de 1986. Con la experiencia que nos dejó el desarrollo del Mundial en 1970, volvimos a cumplir plenamente; si acaso, igual que en el anterior, en donde la inauguración a cargo del Lic. Gustavo Díaz Ordaz no fue tan bien acogida por el público nacional, ahora ocurría igual con De la Madrid, quien fue abucheado durante su discurso.

Ya desde entonces los juveniles se hicieron responsables de entregarnos lo que los mayores nunca han podido. En el Mundial Juvenil de la URSS, por vez primera un representativo mexicano finalizaba en forma perfecta (3 triunfos) la primera fase, derrotando a China 3-1, Paraguay 2-0, e Inglaterra 1-0. Entre aquellos jóvenes recordamos a Memo Vázquez, Beto García Aspe, José Manuel de la Torre y David Patiño.
Aquella selección fue eliminada por Nigeria, que no parecían juveniles.

Antes del 86, tuvimos una amarga experiencia cuando en el 84, en Roma, Italia nos venció con un espantoso 5-0. En el ‘86 vencimos a Bulgaria, 2-1, juego en donde al minuto 34 Manuel Negrete se tiró una pared con Javier Aguirre justo fuera del área, saliendo el balón alto, por lo que Manolo optó por lanzarse en tijera, realizando así el gol más bello en la historia de nuestrro Tricolor, fijándose una placa en el estadio Azteca conmemorando esa obra de arte.

Ahí finalizamos en primer lugar del grupo B, empatando con Paraguay 1-1 y derrotando a Irak 1-0, para superar a Bulgaria en octavos, y en cuartos de final, perder en tandas de penales, 4-1, ante Alemania Federal.

Luego aparece un bochornoso escándalo cuando México obtiene el pase para el Mundial Sub-20 de Arabia Saudita calificando segundo en Concacaf, 4 puntos atrás de Costa Rica, siendo publicada una incongruencia en las fechas de nacimiento de algunos mexicanos, que al ser comprobado aparecieron los “cachirules”, siendo castigado México con dos años de incompetencia internacional en todas las categorías.

Y continuaron las vergüenzas cuando en la semifinal de la Copa Oro fuimos eliminados nada menos que por Estados Unidos, por 0-2, decretándose de inmedito el cese de Manuel Lapuente.

En 1991, Menotti se hizo cargo de la selección en un ejercicio al que no le encuentro lo positivo, pues de 19 encuentros dirigidos ganó 7 (los fáciles) empató 7 y perdió 5 (los europeos y por goleadas).

En 1993, en Ecuador, sorprendimos durante la Copa América al convertirnos en finalistas, perdiendo ante Argentina, 1-2, pero dejando un muy grato sabor de boca. Con este equipo como base y la inclusión de algunos jóvenes jugadores México asistió a la segunda edición de la Copa Oro como local, donde barrió con todos sus oponentes anotando 28 goles contra solamente dos recibidos.

En la final despedazamos a Estados Unidos, 4-0.

Con Miguel Mejía Barón al frente volvimos nuevamente a asistir a una Copa del Mundo, haciéndolo con un mal inicio, al perder ante Noruega 0-1, vencer a Irlanda y empatar 1-1 ante Italia, avanzando como primeros del grupo, siendo eliminados por Bulgaria en penales; después de aquellas indecisiones de Mejía Barón, que nadie ha podido olvidar.

En 1995 apareció una generación que creó grandes esperanzas entre la afición mexicana, aquellos jóvenes eran Pável Pardo, Cuauhtémoc Blanco, Braulio Luna, Oswaldo Sánchez, Raúl Rodrigo Lara, Germán Villa, Jesús Arellano y Luis Hernández, que en los Panamericanos llegaron hasta la final, cayendo en penales ante Argentina. De la misma forma perdió en la Copa América en Uruguay quedándose en cuartos de final. Acá ya era manifiesto nuestro estigma de los penales.

En 1996 nuestra selección se llevó la Copa Oro, derrotando a Brasil con un 2-0, y en ese mismo año se encaró a los Olímpicos de Atlanta en un grupo complicado, donde se acabó como líder: derrotamos a Italia 1-0; con gol de Palencia; empatamos sin goles ante Corea del Sur para después igualar 1-1 con Ghana, siendo eliminados por nuestro “coco”, Nigeria, 0-2.

En 1998, en el Mundial de Francia, Lapuente ya había encontrado una pareja endemoniada, la de los compadres Cuauhtémoc Blanco y Luis Hernández, quienes con su entrega simbolizaban un liderazgo mudo, sin gritos pero con una entrega que era imitad por los compañeros, que así lograban resolver encuentros que parecían imposibles de rescatar.

En la primera vuelta remontaron el marcador a Corea del Sur, 3-1, y alcanzaron a Bélgica empatando 2-2, para caer ante Alemania 1-2, en aquel mal movimiento táctico de Manuel Lapuente tan recordado y tan incomprendido… Continuaremos.

Hasta pronto amigo.

Raúl J. Nava Gutiérrez.