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Modelo ¿Definitivo?

  • Agustín Jiménez

Hace unos días el señor Secretario de Educación del Gobierno Federal, Lic. Aurelio Nuño, presentó al pueblo de México el “Modelo Definitivo de Educación”, con el que se busca satisfacer las necesidades apremiantes que los menores tienen en este quehacer tan valioso para el futuro de nuestro país. Dicho documento impactará en diferentes frentes y en muy diversos aspectos en el ámbito nacional, solo es cuestión de ponerse a pensar un poco y, seguramente, me dará la razón.

Este diseño fue anunciado desde los últimos días de noviembre del 2016 y se aseguró que para el mes de enero sería dado a conocer. Como era de esperarse los tiempos no siempre funcionan a favor de la burocracia y, entre correcciones y observaciones, las autoridades tuvieron la oportunidad de presentarlo, con bombos y platillos, hasta este mes de marzo.

La parte medular de este programa está enfocada al proceso de aprendizaje con base en el razonamiento y no en la memorización, lo que en otras teorías de la enseñanza se le conoce como modelo de competencias, el cual se circunscribe al acto de saber, saber hacer y saber ser, esto último permite al individuo apropiarse del conocimiento nuevo y darle un sentido práctico gracias al aporte teórico previo.

Asimismo, se aseguró que la educación bilingüe y la computación serán rubros prioritarios desde primer año y los niños y niñas tendrán acceso pleno a estas materias, pues el gobierno dará los recursos correspondientes para ello, lo cual sin duda es, en teoría, una excelente noticia ya que así se pondrá a los pequeñines en igualdad de circunstancias con los demás infantes del orbe.

Otra de las modificaciones que en un medio de comunicación de nivel nacional declaró Nuño Mayer que se realizarían, sería la oportunidad de modificar el veinte por ciento del contenido programático del ciclo escolar para adecuarlo a la realidad que viva cada plantel de las entidades que conforman nuestra República Mexicana, y así garantizar que se fortalecerán las materias en las que, según los resultados arrojados por las diferentes pruebas, los niños merezcan mayor atención.

Al inicio de la entrega le mencioné que esto impactaría en diferentes aspectos. Permítame desmenuzarlo a continuación.

En primer lugar, muchas de las escuelas de las zonas rurales de nuestro país se encuentran en condiciones lamentables en las que son imperantes servicios como el agua potable, los caminos en buenas condiciones y el servicio de energía eléctrica sin el cual, los ordenadores serían un mero adorno y la clase de computación, una utopía. Confío en que también se tiene proyectado un intenso programa de mejoramiento de infraestructura con el recurso económico suficiente para no quedarse “a medio camino” y que los salones tengan todo lo necesario para el uso y conservación de dichos aparatos.

En una segunda reflexión, se deben considerar a los maestros que en estos mismos planteles se enfrentan aun a las llamadas escuelas multigrado, en las que no solo fungen como docentes de los seis niveles, sino también son directores, personal administrativo y de apoyo manual. Ahora también deberán apostar a la docencia bilingüe o, como dijo el entrevistado, “trilingüe, para aquellas en las que se habla un dialecto”.

Se le cuestionó acerca de los maestros especializados en el área de la lengua extranjera y aseguró que además de la presencia de ellos, para consolidar el programa de escuela de “dos lenguas” será imperativo que el profesor encargado del grupo domine también el idioma de Shakespeare. ¿Qué pasará con aquellos que no lo saben? La respuesta es más que obvia, deberán ponerse a estudiar.

Por otra parte, vendrá un proceso de actualización docente en el que el modelo educativo tradicional será echado por tierra, puesto que la gran mayoría de los maestros optan por la memorización como una técnica efectiva para que el alumno conozca, y hago énfasis en este último vocablo para no utilizar el término “aprenda”. Ello implicará una serie de cursos y diplomados que seguramente serán impartidos los últimos viernes de cada mes.

Desde otra perspectiva también me llama la atención que a mitad del año pasado se anunció que los estados podrán definir la duración de los ciclos escolares. Es decir, lo podrían mantener con la cantidad de días programados o recortarlo un par de semanas. En un primer momento esta decisión fue festejada por el profesorado, aunque hoy todo parece indicar que esas semanas podrán ser ocupadas para el rediseño de ese veinte por ciento que es modificable.

Me supongo lo anterior, porque no creo que los docentes deseen ocupar su periodo vacacional en sesiones donde puedan determinar, por cuerpos académicos, cuáles serán los cambios a proponer y, éstos, no los podrán hacer una vez que haya arrancado el ciclo escolar. La opción más viable es aplicar un modelo “intersemestral”, como el que tienen los sistemas tecnológicos de educación superior de carácter público.

Todo lo anterior me lleva a preguntarme si el nombre “definitivo” obedece a que ya no serán necesarios más cambios en la estrategia de enseñanza y con esto nuestros niños y jóvenes tendrán una educación de calidad o este concepto va ligado de alguna manera a un exhorto a la jubilación, a la preparación, o al retiro voluntario ante este nuevo paradigma del nuevo milenio. El tiempo será el encargado de dar respuesta.

¡Hasta la próxima!

Escríbame a licajimenezmcc@hotmail.com y recuerde, para mañana ¡Despierte, no se duerma que será un gran día!