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Petróleo quemado

  • Daniel Chavarría García

El fraude de la empresa contratista de Pemex, Oceanografía, al Banco Nacional de México (Banamex), cuyo importe se estima en 400 millones de dólares, evidenció los fallos garrafales del actual sistema crediticio internacional y sus repercusiones en el mercado doméstico, principalmente en lo que atañe a la manera de emplear el dinero ajeno y las prácticas que imperan para crear dinero para nuevas inversiones.

Esto, bajo las condiciones de la denominada Reforma Energética, promete producir en México la instantánea aparición de grandes y nuevas fortunas petroleras. Alberto Bailleres es uno de los grandes usufructuarios, ya que el principal accionista de El Palacio de Hierro, la minera Peñoles, director del consejo de Grupo nacional provincial (GNP), considerada la mayor compañía aseguradora del país, es dueño de la empresa privada mexicana Petrobal de extracción de crudo y gas, que se declara lista para explotar las vetas petroleras.

En México, esto de que le reporto, guarda paralelismo con la terminación de más de cincuenta años de “control estatal” en la extinta unión Soviética, cuando producto de la “apertura” surgieron nuevos magnates petroleros que acumularon toneladas de petrodólares. Nombres salidos de la “nada”, como Abramovich, Usmanov, Rybolovieb Prokhorov o Mijail Jodorkovski fueron aclamados en ámbitos financieros, políticos y hasta del balompié internacional.

Mijail Jodorkovski fue considerado el hombre más rico de su país con una fortuna estimada de quince mil millones de dólares y presidente de la mayor petrolera de Rusia, Yukos, pero estuvo en la cárcel por no plegarse a las exigencias económicas del régimen del presidente, Vladimir Putin, aunque lo perdonaron después de estar diez años en Siberia. Actualmente reside en Suiza.

Otro poderoso identificado como “el padrino del Kremlin” fue Boris Berezovski, ex vendedor de carros usados que amasó una fortuna principesca bajo el amparo del presidente, Boris Yeltsin, personaje que cayó en desgracia con el arribo de Vladimir Putin al poder. Berezovski falleció a los 67 años en Inglaterra, el 23 de marzo de 2013, en condiciones extrañas.

El ruso Román Abramóvich adquirió el Chelsea de la liga premier de futbol de Gran Bretaña en 2003 y gastó más de mil millones de euros para convertir a un club alejado de los títulos en ganador de la Copa de Naciones de dos mil doce, con el carísimo director técnico José Mouriño.

Leonid Fedun con residencia en Moscú, es dueño del equipo de futbol Spartak y número dos de la mayor petrolera privada de Rusia, Lukoil.

El conjunto Zenith, de San Petesburgo, pertenece a la empresa estatal de petróleo rusa, Gazprom, que tiene 415 mil empleados y ventas anuales por 31 mil millones de dólares, y posee acciones en el club alemán Schalke 04, escuadra que ganó ya su primera liga germana.

Suleyman Kerimov es un político y empresario, presidente del equipo Anzhi, de la ciudad de Machajkala y famoso no solo por pagarle 20 millones de dólares anuales a Samuel Eto, ex estrella del Barcelona F.C., sino por sus actos de filantropía y cuantiosas inversiones en petróleo, gas, metales preciosos y fertilizantes.

Rinat Ajmetov empresario Ucraniano, preside el equipo, Shaktar Donetsk, y su fortuna procede del SCM Holdings (System Capital Management).

Dimitri Rybolovlev empresario e inversionista preside la junta del AS Mónaco de la liga francesa de futbol y es fundador de la empresa, Uralkali, vinculada a fertilizantes.

Los mercaderes –a los que Jesús arrojó del Templo—siempre han estado dispuestos a vender y se han inclinado ante el llamado del “poderoso caballero” y… el petróleo. Pero el descenso en los precios de los hidrocarburos nos dice que toda “bonanza” se esfuma tan rápido como surge. Y la resaca por la “borrachera” de unos cuantos, deben pagarla muchos.