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Superando Expectativas

  • Agustín Jiménez

Antes de iniciar la entrega de hoy querido amigo lector, permítame expresarle el más profundo de mis orgullos por saberme nacido en esta tierra en la que he podido conocer a un buen número de hombres y mujeres empresarios que han demostrado que un sueño es más fuerte que cualquier atadura que les impida crecer.

Por el contrario, estos líderes de familias han demostrado a los suyos que hay maneras dignas y creativas de poder generar una ganancia económica que les permita vivir de forma cómoda.

En el evento Tamaulipas Emprende que está por concluir el día de hoy viernes, un número que supera fácilmente el centenar de empresas vistió con gala el recinto del Centro de Convenciones y Exposiciones de Tampico. Junto con ellos, los jóvenes universitarios de las escuelas más prestigiadas de la zona, tanto del orden público como privado, mostraron sus ideas a la sociedad y, cabe hacer mención, que muchas de ellas son prototipos dignos de salir al mercado.

En otra parte de este gigantesco pabellón, los representantes de las diferentes dependencias que conforman la administración de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, se desvivían en atenciones para orientar a los asistentes sobre los trámites en los que les podrían servir, además que se preocupaban por dar las referencias necesarias para que pudieran, en un momento dado, acudir al domicilio físico en la capital de nuestra entidad federativa.

Pero volviendo al tema medular de la entrega del día de hoy, hay varios ejemplos que me gustaría traer a colación pues son casos representativos de los diferentes sectores de la sociedad que son ejemplos inspiradores para todos y cada uno de nosotros.

En primer término, deseo mencionar al Ing. José Antonio González González, o como me atreví a llamarlo respetuosamente, “Don Toño”.

Este ingeniero agrónomo de profesión y retirado del servicio educativo después de haber servido más de treinta años en un CBTA del norte de Veracruz combinó su experiencia académica con su afición por las carnes selectas, desarrollando así una serie de embutidos de la más alta calidad y con un sabor insuperable.

Cuando lo conocí, me explicó que, el jamón que él fabrica, por ejemplo, es aderezado con vino tinto y sal de mar, además de ser ahumado con leña de mezquite, lo que le da una sazón digna de un platillo internacional. Posterior a ello, tuve la oportunidad de probar un tocino “redondeado” que está bañado en una exquisita mezcla de miel de abeja y yerbas finas. Sin duda, estos productos industrializados encierran los años de experiencia en el quehacer de “Don Toño” y su artesanal creatividad.

Después, un suculento aroma inundó el ambiente y es que “un chamaco” de nombre Iván García ya estaba terminando de servir unos totopos con chorizo que fueron un verdadero éxito. Este jovencito, cuya profesión es completamente ajena a la disciplina de la cocina, halló en esta actividad la oportunidad que muchos micro empresarios han deseado: brincar a la producción de gran escala para satisfacer la demanda de los supermercados.

¿Cuáles fueron los factores que marcaron la diferencia entre Iván y algunas otras personas que se dedican al mismo oficio? La respuesta es más simple de lo que usted y yo nos pudiéramos imaginar. En primer lugar, es la juventud que nos llama al triunfo; después, la disciplina y, por último, la pasión.

Esa combinación le ha abierto, hasta el momento, las puertas de tres cadenas comerciales enclavadas en la región noreste de nuestro país.

De igual forma, le detallo el caso de Abel Pulido. Este hombre que gracias al “champagne tampiqueño”, como él atinadamente lo llama, ha obtenido satisfacciones, amigos y ganancias. Seguramente, usted ya se estará preguntando a qué bebida me refiero. Pues hablo de la deliciosa y refrescante huapilla.

Este fermentado de la fruta del mismo nombre que de niños comprábamos para calmar la sed y, de paso, deleitarnos con ese sabor confuso entre ácido y dulce.

Don Abel ha impulsado la marca “Huapilla Tampico” en agradecimiento a esta tierra, y su compromiso con la calidad es indiscutible, así lo demuestra su afán de cumplir con las más estrictas normas de higiene que las autoridades de salud reclaman. Sin dejar de lado el sabor que ya todos conocemos.

Si usted reflexiona un poco, amigo lector, observará que le he mencionado tres casos que seccionan a la población general en grandes grupos bien definidos y representativos, con la única intención de ejemplificarle que todos podemos ser microempresarios y, con una buena asesoría, hacer crecer nuestro negocio hasta donde nuestras aspiraciones lo designen.

¡Hasta la próxima!

Escríbame a licajimenezmcc@hotmail.com y recuerde, para mañana ¡Despierte, no se duerma que será un gran día!