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Une tu alma con vínculos de acero a los amigos que adoptaste después de examinada su conducta

  • Raúl J. Nava Gutiérrez

Nada es perfecto. Aunque el 2017 en su agonía me regaló la confirmación de ese enorme tesoro que me ha dejado mi locura por el futbol, pues en las tres últimas semanas del año pude participar en tres juegos completos después de un año y medio sin hacerlo. Primero, con gran felicidad he vuelto a reunirme con mi querido Tampico FC, cuyo mando me ha reiterado su amistad, concediéndome volver a disfrazarme con ese hermoso uniforme azul celeste y blanco para jugar y, vuelvo a señalar la diferencia entre jugar y competir. Me divertí como no lo había hecho el resto del año. Me divertí de una manera tan pueril que ni siquiera logro recordar cuál fue el marcador final.

El reencuentro con gente de la que me distancié este año me devolvió el deseo de volver a la querencia, aunque sea en plan de mirón, lo cual es un verdadero tormento. Pero lo mejor del reencuentro es el calor que se percibe en la clásica reunión familiar, ya sea en casa de Margarito Anguiano, ya sea con Dany Martínez o con Toninho del Ángel, extraordinarios compañeros que se entregan plenos tanto al aporte deportivo como al aspecto social de nuestro grupo, destacándose además entre los concurrentes los artistas que a más del arte del futbol dominan las del canto en todos sus estilos, incluyendo la trova y la declamación. Unión de la que estamos orgullosos y que nos significa el mejor de los trofeos como campeones de la unión y la amistad. Hoy nos ha acompañado Juán Tristán, que junto a Víctor Goldaracena fundaron este glorioso Tampico FC.

Mi segundo juego de fin de año, también clásico par mí, pues ya perdí la cuenta de las veces que he recibido a la navidad vestido de rojo como Santa Claus, compartiendo el balón con verdaderos maestros como Fito Garza, Héctor Aparicio, Adolfo Cobos, Paco Solís, el Ing. Jorge Montagnier y Jorge Gasca, entre otros, resintiendo la ausencia de mi eterno compañero en la defensa central, Loreto Solís, quien más obediente de las sugerencioas médicas ha renunciado a la locura de correr tras la pelota. El glorioso México, que enfrenté por primera vez en 1955 en el parque Zaragoza de Ciudad Mante cuando vestí la gloriosa camiseta del Deportivo Mante al lado de los hermanos Cayetano, Chemo, Alejandro y Olegario, verdaderos maestros del futbol.

Aquel México alineó con Mauricio Hernández en la puerta; Jorge “Chico” Vázquez, Memo Flores, Babi Pérez, Héctor “Viejo” Aparicio, Moisés “Loro” Florencia, Fidel “Primavera” Pancardo, que hoy ha estado presente en esta celebración roja, el popular “Cemas” y el ingeniero Sacristán, que muchos años después perdiera la vida en un accidente aéreo en el aeropuerto de Tampico. Aquel México eterno protagonista de las Ligas de Tampico y principal cantera del futbol jaibo, que más adelante, en 1960, fuera el primer equipo al que enfrenté vistiendo los colores del Nuevos Proyectos, equipo al que me llevó Roberto Rolando, aquel tremendo goleador que jugando para el Tampico de Primera División, al observar mi recuperación de una lesión, pidió a Bela Kaloi que me permitiera jugar en aquel equipo que él dirigía.

Y fue el México al primer equipo que enfrenté en aquel tiempo, los rojos jugaban con Alberto “Veracruz” Aguilar, Eduardo Juárez Varela, Fernando “Chela” Contreras y “Cascos” Aguilar. En medio estaba Moisés Ponce y el “Viejo” Aparicio. Adelante Manuel “Tuercas” Martínez, Moisés “Loro” Florencia, Esteban Martos de la Torre, Mariano Varela y Marcos Calderón, equipazo que contaba además con “Panadero” Fernández, “Venada” Trejo, “El Pelacas”, Chicho Herrera, Enrique Nava, entre otros. Y lo mismo que con los Celestes, del juego nos pasamos a la celebración navideña, en donde, al igual que como el Tampico FC, aparecieron los abusones, que no conformes con llevarse las palmas en el juego, en un alarde de buen cantar, como lo hace Fito Garza, nos hace creer que es José José a quien escuchamos. ¡Cuánta alegría, cuánta amistad, cuánto calor familiar!

Y el tercer juego me sirvió para dar la bienvenida al 2018 con el clásico juego de la ejemplar familia futbolera del Deportivo Arenal de las familias Reyes, García, Rivera, Ramírez, Segura, Ortega, Cáceres, Posadas, Olguín, Castillo, Rincón, Goo y más, que como todos los años se han
reunido en este día para recibir el año con el entusiasmo de siempre, echándose la acostumbrada cascarita de Solteros Vs. Casados, que al inicio del día parecía que no sería posible se efectuara dadas las condiciones climáticas, en donse se sentía un fino chipi chipi que amenazaba entorpecer los festejos.

Pero, finalmemte, San Isidro, que tengo entendido, le va al Arenal, dio finalmente el visto bueno para que el juego se realizara, resultando tan calientes las acciones que los espectadores en las tribunas ni se enteraron del frío… Mientras que en sus hogares las familias disfrutaban sus cenas y recalentados, los Celestes del Tampico FC degustaban felices de un sabroso zacahuil y de la voz de Margarito con “Y nos dieron las dos y las tres” y el profe Mingo con buena parte del repertorio de Napoleón y algunos poemas de Alberto Cortez… Los Rojos del México se deleitaron con una gran variedad de antojitos mexicanos y la voz de Fito Garza y, finalmente, con los Reyes del Arenal, la preciosa “Chapis”, esposa de Lupe “Len” Reyes, nos sirvió un mondongo que para qué les cuento… Sí señores, el futbol es la manifestación de alegría más grande que existe.

Hasta pronto amigo.
Raúl J. Nava Gutiérrez